Biografía de Gabriela Mistral

Gabriela Mistral, educadora.

En el año 1945, la Academia Sueca de Literatura otorgó el Premio Nobel a Lucila Godoy Alcayaga, una maestra chilena (seudónimo literario: Gabriela Mistral) que, además de ejercer sus funciones pedagógicas escribía poemas.

Dijo el representante de la Academia que la motivación para entregarle esta distinción fue “su obra lírica que, inspirada en poderosas emociones, ha convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano”.
Como aperitivo, transcribo dos poemas de su numerosa producción:

Piececitos de niño                                  Velloncito de mi carne
azulosos de frío                                      que en mi entraña yo tejí
¡cómo os ven y no os cubren,               velloncito friolento
Dios mío!                                                  duérmete apegado a mí.

¡Piececitos heridos                                   La perdiz duerme en el trébol
por los guijarros todos                            escuchándole latir
ultrajados de nieves                                 no te turbes por mi aliento
y lodos!                                                       duérmete apegado a mí.

El hombre ciego ignora                            Hierbecita temblorosa
que por donde pasáis                                asombrada de vivir,
una flor de luz viva                                    no te sueltes de mi pecho
dejáis;                                                           duérmete apegado a mí!

 Que allí donde ponéis                               Yo que todo lo he perdido
 la plantita sangrante                               ahora tiemblo hasta al dormir.
el nardo nace más                                      No resbales de mi brazo
fragante.                                                       duérmete apegado a mí!

 Piececitos de niño,
dos joyitas sufrientes,
¡cómo pasan sin veros
las gentes!

Primeros años de vida de esta notable poetisa

Lucila Godoy Alcayaga, o Gabriela Mistral, nació el 7 de abril de 1889, en Vicuña, una pequeña ciudad del norte de Chile.

A los pocos días de nacer, sus padres (Juan Godoy, profesor de ascendencia diaguita; y su madre, Petronila Alcayaga, de ascendencia vasca) se fueron a vivir a Pisco Elqui, ciudad de la provincia de Coquimbo.

Pisco Elqui Gabriela Mistral
Pisco Elqui en donde Gabriela Mistral vivió en su infancia. Crédito: Carlos Teixidor Cadenas

Su padre abandonó el hogar cuando ella tenía aproximadamente tres años. Gabriela Mistral siempre lo quiso y siempre lo defendió.

En una ocasión, revolviendo papeles, encontró unos versos suyos; le parecieron muy bonitos y despertaron su pasión poética.

A la temprana edad de 15 años comenzó a trabajar como profesora ayudante en una escuela de La Serena, ciudad cercana a Vicuña.

En ese año empezó a enviar colaboraciones al periódico de La Serena y al de Coquimbo.

También empezó a escribir en el de Vicuña, llamado “La voz de Elqui”. En sus artículos de prensa abogaba a favor de la instrucción primaria obligatoria, criticando duramente al mundo político.

En esos años, un importante sector del  pueblo chileno pasaba por grandes problemas socio económicos y la joven Lucila Godoy no fue ajena a esa problemática.

Los problemas sentimentales propios, los refleja en dos de sus poemas publicados en uno de esos periódicos: “Tristeza” y “Rimas”.

La Serena Gabriela Mistral
La Serena ciudad en donde trabajó Gabriela Mistral. Crédito: web geovirtual2.cl W.Griem

Inicios como maestra chilena

En 1908, trabajo como maestra en otras dos localidades del norte: La Cantera y Los Cerrillos.

Cuando era joven, no pudo estudiar para maestra, pues no tenía dinero para pagar los estudios y necesitaba trabajar para subsistir. Todo lo que aprendió fue debido a su gran inteligencia y  férrea voluntad.

Posteriormente, en 1910, convalidó sus conocimientos y experiencia  ante la Escuela Normal de Santiago y obtuvo el título oficial de “Profesora de Estado”. Por lo tanto, pudo ejercer la docencia, incluso en el nivel de enseñanza secundaria.

No cabe duda de que los examinadores dieron este paso inusual porque apreciaron en ella extraordinarias facultades.

Sin embargo, esto le costó más tarde la animadversión de algunas de sus colegas, ya que recibió el título sin haber cursado estudios en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.

Trabajos como Profesora de Estado en Chile

De inmediato, con 21 años, empezó a trabajar como profesora en el Liceo de Niñas de Traiguén, un pueblo de la Región de la Araucanía.

Desempeñó funciones como maestra interina de Labores, Dibujo, Higiene y Economía Doméstica.

Ahí, en el sur de Chile, comenzó un periodo de 11 años dedicada a la enseñanza y recorrió el país de norte a sur: Antofagasta, Los Andes, Santiago, Temuco y Punta Arenas.

Su excepcional valía reconocida en México

Su valía profesional quedó demostrada al ser contratada más tarde por el Gobierno de México para asentar las bases de un nuevo sistema educacional en ese país.

El modelo que ella ayudó a diseñar, se mantuvo vigente en su esencia, durante muchos años, sólo con algunas reformas de actualización.

Es una lástima que nunca pudo coincidir con la gran pedagoga María Montessori.

La Araucanía Chile
Región de la Araucanía en donde Gabriela Mistral fue profesora. Crédito: Daniel P. Gauer

Los inicios de sus actividades poéticas

El mismo año de 1910, Lucila Godoy comenzó  a escribir sus famosos “Sonetos de la muerte”.

Había decidido saltar de la prosa a la poesía, pensando que la vena lírica de su padre también funcionaba en las suyas.

Escribir poesías lo tomó como un segundo trabajo que dio comienzo a lo que llamó “la fiesta de mi vida”.

Este segundo oficio fue maravillosamente gratificante para ella y beneficioso para quienes han podido disfrutar desde entonces de su genialidad como poetisa.

El 12 de diciembre de 1914, obtuvo el primer premio en el concurso de literatura de los Juegos Florales, organizados por la FECh (Federación de Estudiantes de Chile).

La notable poetisa chilena Gabriela Mistral

Se había presentado al concurso con sus “Sonetos de la muerte”, bajo el seudónimo de “Gabriela Mistral”.

Eligió este nombre en homenaje a dos de sus poetas favoritos: Gabriele D’Annunzio y Fréderic Mistral. Desde entonces, siempre escribió con el seudónimo de Gabriela Mistral.

En 1917, Julio Molina Núñez y Juan Agustín Araya publicaron una de las más importantes antologías poéticas de Chile, “Selva lírica”.
Esta antología menciona a Lucila Godoy como una de las grandes poetisas chilenas. Fue una de las últimas veces en las que apareció su nombre verdadero.

El hecho de haber vivido desde Antofagasta, en el extremo norte, hasta  Punta Arenas, en el extremo sur, le permitió conocer muy bien su patria y adquirir una rica y variada experiencia como pedagoga.

La maestra de Elqui no soportaba bien el frío polar y a pesar de su apego afectivo a Temuco y a Punta Arenas, pronto consiguió el traslado a Santiago, en donde ganó el  puesto de Directora del prestigioso Liceo 6 de Niñas.

Antofagasta Chile
Antofagasta, Chile en donde enseñó Gabriela Mistral. Crédito: Bachelot Pierre J.P.

Su carrera como poetisa ya se había lanzado con fuerza. En 1922 el Instituto de España en Nueva York, publicó “Desolación”, considerada su primera obra maestra.

La mayoría de los poemas que forman este libro los había escrito diez años atrás, mientras residía en la localidad de Coquimbo.

Actividades internacionales de esta gran poetisa

El 23 de junio de 1922,  viajó a México, invitada por el entonces ministro de Educación José Vasconcelos. Allí permaneció casi dos años, trabajando con los intelectuales más destacados del mundo hispanohablante en aquel entonces.

Además, como destacada educadora, visitó Estados Unidos y Europa, estudiando las escuelas y métodos educativos de estos países.

Fue profesora invitada en las universidades de Barnard, Middlebury, Santo Domingo, Cuba, Puerto Rico y de otros países de América Central.

Gabriela Mistral en 1923. Crédito: Wikimedia. Marcelo Fuentes.
Gabriela Mistral en 1923. Crédito: Wikimedia. Marcelo Fuentes.

En 1923, en México se publicó su libro “Lectura para mujeres”. La segunda edición de “Desolación” se editó en Chile (con una tirada de 20.000 ejemplares). En España, se publicó una “Antología de las mejores poesías”, con prólogo de Manuel de Montoliú.

Plaza Cibeles
Plaza Cibeles en Madrid. Al fondo, el Palacio de Linares, sede de la Casa de América. Crédito: Wikimedia. Mr.Tickle

Al año siguiente, también en Madrid, publicó “Ternura”, libro en el que experimentó con una novedosa “poesía escolar”.

Gabriela Mistral renovó géneros tradicionales de la poesía infantil (canciones de cuna, rondas, y arrullos) desde una poética austera y muy depurada.

En 1926, regresó a Chile. Pero la situación política en el país era tan tensa que decidió buscar la posibilidad de salir de nuevo al extranjero.

Ya gozaba de fama internacional como poetisa y como experta en temas educacionales. Por lo cual, fácilmente encontró un puesto de trabajo como Secretaria de una de las secciones de la Liga de Naciones.

Poco después, ocupó la Secretaría del Instituto de Cooperación Internacional, de la Sociedad de las Naciones, en Ginebra.

En el viejo continente, siguió ejerciendo su segundo empleo, el de escribir lo que brotaba de su fértil corazón. Publicó un libro titulado “Tala”. Lo dedicó a Petronila Alcayaga, su madre, quien murió en 1929.

El gobierno chileno la elige embajadora cultural

A partir de 1933, y durante un periodo de veinte años, Gabriela Mistral trabajó como Cónsul de Chile en ciudades de Europa y América.

Su poesía se hizo famosa y fue traducida al inglés, francés, italiano, alemán y sueco.

Desde 1941, Gabriela Mistral estuvo como Cónsul de Chile en la ciudad de Petrópolis, de Brasil.

En 1945, la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura. La motivación para entregarle esta distinción fue “su obra lírica que, inspirada en poderosas emociones, ha convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano”.

El 10 de diciembre de 1945, en su discurso de recepción del Premio, pronunció las siguientes palabras: «Por una venturanza que me sobrepasa, soy en este momento la voz directa de los poetas de mi raza y la indirecta de las muy nobles lenguas española y portuguesa.
Ambas se alegran de haber sido invitadas al convivio de la vida nórdica, toda ella asistida por su folclore y su poesía milenarias
”.

Gabriela Mistral cuando estuvo en El Salvador. Crédito: web elsalvador
Gabriela Mistral cuando estuvo en El Salvador. Crédito: web elsalvador

Regreso de Gabriela Mistral a Estados Unidos

A finales de ese año, regresó a Estados Unidos por cuarta vez, entonces como Cónsul de Chile en Los Ángeles.

Con el dinero recibido del Premio Nobel, se compró una casa en Santa Bárbara. Fue allí donde al año siguiente escribió gran parte del libro de poemas titulado “Lagar I”.

En muchos de sus poemas de esos años, se nota la huella de tristeza ocasionada en su alma por la Segunda Guerra Mundial.

En 1953, fue nombrada Cónsul de Chile en Nueva York. Ahí mantuvo estrecha amistad con la escritora Doris Dana, a quien había conocido en 1946, y quien fue su portavoz y albacea oficial.

Honores a Gabriela Mistral en Chile

En 1954, Gabriela Mistral fue recibida con honores en Santiago, invitada por el Presidente de Chile, Carlos Ibáñez del Campo.

La acompañó Doris Dana, que pisaba tierra chilena por primera vez. En Santiago se había declarado día festivo y a su llegada la esperaban las autoridades de la capital.

La llevaron en un auto descubierto,  escoltada por patrullas de carabineros, seguidas de huasos a caballo y grupos escolares de diferentes colegios.

A su paso la gente le lanzaba flores; y, en el trayecto, la comitiva cruzó por un arco de triunfo hecho con flores frescas. Encima del arco, se podía leer uno de sus versos:”El buen sembrador siembra cantando”.

En la tarde, fue recibida en el palacio presidencial La Moneda, por el presidente Carlos Ibáñez.

Al día siguiente, se la honró con el título de Doctora Honoris Causa de la Universidad de Chile.

De regreso a Estados Unidos, Gabriela Mistral se instaló en Long Island, en la mansión de la familia de Doris Dana, a las afueras de la ciudad. (Había vendido su propiedad en California).

Ultimos años de esta notable poetisa

En esos años, Doris Dana, consciente de que la vida de Gabriela Mistral estaba llegando a su fin, comenzó a llevar un minucioso registro de cada conversación que tenía con su amiga.

Además, acumuló un total de 250 cartas y miles de ensayos literarios, que hoy constituyen el más importante legado  de esta extraordinaria mujer que nació pobre en un pequeño pueblo de un gran país.

Gabriela Mistral padecía diabetes y tenía problemas cardíacos.

El 10 de enero de 1957, a los 67 años,  murió en el Hospital de Hempstead, en la ciudad de Nueva York,  a causa de un cáncer de páncreas.

Sus restos llegaron a Chile el 19 de enero de 1957 y fueron velados en la Casa Central de la Universidad de Chile.

Después fueron sepultados, como era su deseo, en Montegrande, el pueblo del Valle de Elqui en donde pasó los mejores años de su infancia.

Doris Dana permaneció como albacea de la obra de Gabriela Mistral y evitó enviarla a Chile hasta que no se reconociera a la poetisa como correspondía a su fama mundial.

Doris Dana recibió una invitación de parte del gobierno del presidente Ricardo Lagos Escobar (2000-2006), para que llevara a Chile la obra de Gabriela Mistral. Ella gentilmente declinó la invitación.

Posteriormente, en diciembre de 2007, Doris Atkinson (sobrina de Doris Dana) donó al Gobierno chileno el legado literario de Gabriela Mistral.

Son más de 40.000 documentos, custodiados actualmente en los archivos de la Biblioteca Nacional de Chile. El trabajo de recopilación, transcripción y clasificación, fue realizado por el humanista chileno, D. Luis Vargas.

En su testamento, Gabriela Mistral estipuló que el dinero obtenido por las ventas de sus libros en América del Sur, debía destinarse a los niños pobres de Montegrande; y que lo recaudado por las ventas en otras partes del mundo, a Doris Dana y a Palma Guillén. Esta última, renunció a esa herencia en beneficio de los niños pobres de Chile.

Con el paso de los años, se han multiplicado los homenajes a esta insigne mujer: centros culturales, museos, bibliotecas, universidades y premios literarios con su nombre.
Casi medio siglo más tarde, otra ilustre mujer chilena, Adriana Valdés Budget, ha sido reconocida también como notable escritora.

Son numerosas las  publicaciones de sus obras. Por ejemplo: “Escritos políticos”, 1994; “Poesías completa”, 2001; “Bendita mi lengua sea”, 2002; “Prosa reunida”, 2002.

Prácticamente todas las ciudades importantes de Chile poseen una calle, plaza o avenida bautizada en honor a ella con su nombre literario: Gabriela Mistral.

Dos de las muchas webs que aportan información acerca de Gabriela Mistral, son: «Biografías y vidas» y «Historia – Biografía«.

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