Biografía de Golda Meir

¿Por qué Golda Meir es considerada una mujer extraordinaria? Empecemos por 5 de sus actuaciones y palabras.

Los recuerdos de Golda Meir

Recordando los años de su infancia, allá por 1900, en el tiempo de los zares de Rusia, cuando los judíos eran cruelmente atacados en sus casas, dijo: “Reconozco que tengo el complejo de los progromos; mi recuerdo más remoto es ver a mi padre tapando con tablas las entradas de la casa, ante la inminencia de las hordas enardecidas. Si cabe una explicación al rumbo que tomó mi vida, es seguramente mi deseo y determinación de que nunca más, un niño judío tuviera que vivir semejante experiencia”.

En 1938, como observadora judía de Palestina asistió a la Conferencia convocada por el presidente Franklin Delano Roosevelt, que buscaba ayudar a los refugiados judíos que eran víctimas de las políticas antisemitas del régimen nazi en Alemania y Austria; y que culminó en la noche de los cristales rotos.

Golda se enfureció con la hipocresía de los 32 países occidentales invitados, que se llenaron las bocas de simpatía por los perseguidos, al tiempo que se excusaban de porqué sus países no podrían ofrecerles refugio.

Comentó a la prensa, “Sólo hay una cosa que espero ver antes de morir, y es que mi pueblo no necesite de manifestaciones de compasión nunca más”.

Golda Mier
Golda Mier en el año 1976. Crédito: web enlacejudio.com

En enero de 1948, ante el peligro inminente de un ataque violento de los países árabes, el tesorero de la Agencia Judía estaba convencido de que Israel no sería capaz de recaudar más de 8 millones de dólares de la comunidad judía estadounidense.​

Golda fue a USA y regresó con  50 millones de dólares, que serían utilizados para comprar armas en Europa, para la defensa del naciente Estado.

Ben-Gurion dijo más tarde, que Golda fue la mujer judía que consiguió el dinero que hizo posible la creación del Estado de Israel».

Golda Meir cuando era Ministra, en 1964. Crédito: Wilhem Van de Poll
Golda Meir cuando era Ministra, en 1964. Crédito: Wilhem Van de Poll

Para atender a la oleada de refugiados judíos que llegaban a Israel, ella diseñó lo que se conoce como el «Plan Meyerson«, que consistió en la construcción de más de 30.000 unidades de viviendas de una sola habitación.

También supervisó la construcción de unos 200.000 apartamentos. Golda Meir señaló que “en Israel, estos refugiados son tratados como seres humanos, y el Estado ha hecho todo lo posible para proporcionarles trabajo y una vivienda digna. Por el contrario, en los países árabes, los refugiados árabes son mantenidos en campamentos de refugiados, y se les da poca o ninguna ayuda para integrarse a la sociedad”.

Golda Mier en 1949 fue Ministra de Trabajo. Crédito: Théodore Brauner
Golda Mier en 1949 fue Ministra de Trabajo. Crédito: Théodore Brauner

En uno de sus discursos oficiales, dijo: “Israel entró al desierto y a las escarpadas y rocosas laderas para establecer nuevas aldeas, construir caminos, casas, escuelas y hospitales; mientras que los terroristas árabes, procedentes de Egipto y de Jordania, fueron enviados a matar y destruir.»

«Los israelíes cavamos pozos, embelleciendo con agua amplios espacios; Egipto envió a los fedayines, para destruir los acueductos. Los judíos de Yemen trajeron a los niños enfermos, desnutridos, con la triste expectativa de que 2 de cada 5 morirían; hemos reducido este número a 1 niño de cada 25″.

«Mientras que Israel alimentó a estos niños y trató sus enfermedades, los fedayines fueron enviados a lanzar bombas sobre los niños en las sinagogas, y granadas en las guarderías”.

Infancia y familia de Golda Meir

Golda Meir nació en Kiev, Ucrania, en aquel entonces perteneciente al Imperio Ruso.

Sus padres Moshe Mabovitch y Blume, eran judíos de condición muy humilde y ya tenían seis hijos cuando nació Golda, el 3 de mayo de 1898.

Cinco de sus hermanos mayores murieron de pequeños, a causa de la pobreza y de las enfermedades.

A más de los sufrimientos ocasionados por la pobreza extrema, su familia experimentó en carne propia los pogromos antisemitas, la brutalidad de los cosacos que cargaban contra los jóvenes socialistas, las multitudes fanáticas que se habían vuelto especialmente violentas y atacaban en sus casas a los judíos.

En 1903, la situación era terrible. El primer recuerdo de Golda fue el de su padre claveteando puertas y ventanas, para impedir que los cosacos entraran en casa y los mataran.

Finalmente, su padre decidió emigrar a los Estados Unidos, con la esperanza de preparar ahí un refugio para su mujer y las tres hijas que les quedaban (la mayor Sheyna, Golda y Zipke la menor)

Sumidas en la miseria, las cuatro mujeres se marcharon a casa de su familia materna en Pinsk, Bielorrusia.​ El hambre era terrible y, a veces, no había más que unas pocas migajas que alcanzaban sólo para alimentar a la pequeña Zipke.

Golda Meir pudo reunirse con su padre en USA

Felizmente, en 1906, pudieron ir a reunirse con el padre, a Milwaukee, en la orilla oeste del lago Michigan, al norte de Chicago.

Moshe, el padre, había logrado ahorrar dinero suficiente para reunir a toda su familia.

Blume, la madre de Golda, abrió una tienda de comestibles en el sector norte de Milwaukee, donde la pequeña Golda de 8 años atendía siempre que era necesario.

Desde 1906 hasta 1912, Golda asistió a la escuela primaria. A los catorce años tenía que pasar a la escuela secundaria.

Pero su madre opinaba que ya tenía suficiente con los estudios básicos y empezó a buscarle esposo.

La joven Golda se escapó de casa

Golda no estuvo de acuerdo con estas expectativas, compró con su dinero un billete de tren y se escapó a Denver, a casa de su hermana mayor, Sheyna, que estaba casada.

En Denver, estudió y trabajó ayudando a su hermana; Sheyna y su marido llevaban a cabo en su casa tertulias nocturnas, donde Golda escuchaba debates sobre sionismo, literatura, sufragio femenino y sindicalismo.

En esas tertulias germinó su vocación, y comenzó su educación política y social.

Golda Meir regresó a casa y pudo estudiar

En 1913, su padre le envió una carta en la que le pedía volver al hogar, prometiéndole que podría estudiar y que no tendría que temer una imposición de matrimonio.

Ellos ya vivían en una casa amplia, más holgados económicamente, más compenetrados con la comunidad judía de la ciudad, y habían adquirido cierta posición social.

Golda regresó y continuó estudios en la High School hasta su graduación, en 1915.

Asistió en 1916 y parte de 1917 a la Escuela Normal de Milwaukee.

Tras su graduación impartió clases en las escuelas públicas de Milwaukee.

Comienzos de Golda Meir en el movimiento sionista

En ese periodo se convirtió en miembro activo del movimiento juvenil sionista laborista. En esas reuniones conoció a David Ben Gurión.

Ese movimiento sionista le encargó que organizara una manifestación en Milwaukee, como acto de repudio a los pogromos antisemitas en Ucrania y Polonia. Ella  fue principal oradora.

El 24 de diciembre de 1917, ella y Morris Meyerson, un joven pintor que había conocido en Denver, se casaron en Milwaukee, con una ceremonia religiosa, tal como había exigido su madre.

Meyerson era un hombre extraordinariamente bueno, culto y amable. De él, Golda aprendió la música y la poesía.

El joven matrimonio había planeado trasladarse a Israel inmediatamente después de la boda; pero, no les fue posible, debido a que todos los viajes transatlánticos para pasajeros habían sido cancelados, por el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Entonces Golda dedicó todas sus energías a las actividades del movimiento sionista “Trabajadores de Sión«,  y comenzó una campaña de recaudación de fondos para este movimiento; para ello, viajó por todo Estados Unidos.

Golda Meir y parte de su familia se trasladaron a Israel

En 1921, la pareja  y su hermana Sheyna con su familia, se trasladaron a “Eretz Israel”  (Tierra de Israel o Tierra Santa o Tierra Prometida), ya en poder británico.

Cinco años más tarde, sus padres  hicieron lo mismo, en 1926.

Inicialmente la pareja Meyerson se instaló en un apartamento alquilado, en Tel Aviv.

Al poco tiempo, pidieron incorporarse como miembros del kibutz Merhavia, en el norte del país.

La respuesta inicial del kibutz fue negativa; pero no contaban con la tenacidad de Golda Meyerson, quien no cejó en sus intentos hasta que fueron aceptados.

Golda disfrutó de  cuatro años en el kibutz, trabajando duramente, plantando árboles, recolectando almendras, criando pollos y colaborando en la cocina. Del kibutz, le gustaba todo.

El kibutz de los Meyerson, al principio, no tenía más que ciénagas y arena; pero, al poco tiempo se convirtió en un vergel lleno de naranjas y de frutas.

Golda Mier rodeada de niños en el kibutz Shefaim, Crédito: Théodore Brauner
Golda Mier rodeada de niños en el kibutz Shefaim, Crédito: Théodore Brauner

Su esposo Morris se hartó  pronto de la vida comunal y de las privaciones que se sufrían en el kibutz.

El  había ido a Israel porque Golda quería ir; entró en el kibutz, porque Golda así lo quería.

Pero era una vida que a él no le iba; no le gustaba el trabajo pesado, ni comer junto con los demás.

Golda Meir y su marido se fueron del kibutz

Finalmente, Morris ganó por cansancio; y, en 1925, ambos se mudaron a Tel Aviv; y luego a Jerusalén, en donde les dieron trabajo en una empresa constructora de la organización sindical Histadrut.

Su estancia en Jerusalén, supuso para Golda el reencuentro con una vieja conocida: la pobreza.

Más tarde recordaba esa época como la más miserable de toda su vida.

Fueron años de estrechez, lavaba la ropa sucia de todos los niños del jardín de infancia al que enviaba a su hijo mayor (Menájem, nacido en 1924) porque no tenían dinero para pagar la mensualidad del colegio. En 1926, nació su hija Sara.

El año 1928 trajo el gran cambio en la vida de Golda Meyerson.

Le ofrecieron el cargo de Directora de la rama femenina de Histadrut (la Federación General de Trabajadores de la Tierra de Israel).

Este puesto involucraba tener que realizar muchos viajes y la incompatibilidad de la vida conyugal con su marido.

Golda se trasladó con sus dos hijos a Tel Aviv. Su madre, Blume, se fue a vivir con ella; pero su padre, Moshe, se quedó en Jerusalén.

Poco a poco, Morris Meyerson y Golda se fueron distanciando, pero nunca se divorciaron formalmente;​ él murió en 1951, de un ataque al corazón.

Golda Meir en los años 1930

Entre 1932 y 1934, Golda viajó varias veces a los Estados Unidos a fin de recaudar fondos para la causa sionista. P

ronto fue admitida en el Comité Ejecutivo de Histadrut, el poderoso gremio sindical, en donde trabajó junto a figuras como  David Ben-Gurión, Moshe Sharet y Berl Katzenelson.

Golda fue elegida delegada del Partido Laborista. Siempre tuvo en mente dos cuestiones principales: a) los derechos del trabajador — más aún, de la trabajadora— y b) el auxilio a los refugiados.

En 1938, asistió como “Observadora judía de Palestina” a una conferencia internacional llevada a cabo en Francia, que buscaba ayudar a los refugiados judíos que eran víctimas de las políticas discriminatorias antisemitas del régimen nazi, en Alemania y en Austria.

Golda se enfureció por la hipocresía de los 32 países occidentales invitados y comentó a la prensa, “sólo hay una cosa que espero ver antes de morir, y es que, nunca más, mi pueblo necesite de manifestaciones de compasión”.

Ernest Bevin (1891-1951), sindicalista británico y a la sazón Ministro  de Exteriores, era un acérrimo opositor a la apertura de las puertas a los refugiados de Europa.

Al cabo de los años, Golda Meir dijo: “No sé si este hombre era demente, o sólo antisemita, o ambas cosas …..  Nuestra principal acusación contra él es que impidió haber salvado cientos de miles; o aunque más no fuera, decenas de miles; o incluso, ¡un solo judío!”.

Actuaciones de Golda Meir después de la Guerra 

Al concluir la guerra, Golda Meir se declaró en huelga de hambre para protestar contra los centros de detención británicos, destinados a los sobrevivientes del Holocausto.

Sintetizó así su pensamiento: “El sionismo no tiene sentido, si no es para rescatar a los judíos”.

La historia posterior confirmó que los conflictos entre israelitas y palestinos no habrían llegado a ser tan lamentables, si este Mr. Bevin no hubiera actuado como lo hizo.

Acabada la Segunda Guerra Mundial, se agudizó la tensión entre el movimiento sionista, que exigía la independencia, y las autoridades británicas a las que la situación en Palestina se les iba de las manos.

La actuación de los ingleses fue sumamente torpe y corta de miras; llevaron a cabo una vasta operación de allanamientos y arrestos, que incluyó a buena parte de la cúpula judía.

Golda Meyerson se libró de la cárcel porque se encontraba en Europa.

Ante el vacío de poder, se convirtió en Jefa del Departamento de Estado, y mano derecha de David Ben Gurión.

La creación del Estado de Israel

Se le encargó que fuera la principal negociadora con las autoridades inglesas. Al mismo tiempo, se mantuvo en estrecho contacto con los principales grupos de resistencia judía armada.

El 29 de noviembre de 1947, se produjo la histórica decisión de las Naciones Unidas, por la que se creaba un Estado judío y un Estado árabe.

Viendo el rechazo total de los países árabes a esta decisión, la cúpula sionista comprendió que la guerra era inevitable, y enviaron a Golda Meyerson a recaudar donaciones de la comunidad judía norteamericana, para financiar la compra de armamento.

Ante la enorme sorpresa y alegría del Tesorero de la Agencia Judía, Golda volvió con un monto de 50 millones de dólares en su bolsillo, que fueron utilizados para comprar armas en Europa para el naciente Estado.

Golda Meir también obtuvo una valiosa ayuda del gobierno argentino. En uno de sus viajes, lo agradeció personalmente a Eva Perón.

El 12 de mayo de 1948, Golda cruzó clandestinamente las líneas enemigas, para entrevistarse en Ammán con el rey Abdullah I de Jordania, a fin de pedirle que se abstuviera de intervenir en la inminente contienda.

El rey se mostró evasivo y le pidió que tuvieran paciencia, y que no se apresuraran a declarar la independencia.

Una vez más, Golda comprendió que Israel estaba solo y que, para sobrevivir tenían que tomar esto en cuenta.

Cuando dos días más tarde, el 14 de mayo de 1948, David Ben-Gurión leyó en Tel Aviv el acta de declaración de independencia del Estado de Israel, Golda Meyerson fue una de sus 25 firmantes.

Más tarde diría: “Después de firmar, lloré. Cuando yo estudiaba la historia de los Estados Unidos y leía acerca de los que firmaron la declaración de independencia, no podía imaginar que se trataba de gente real haciendo algo real. Y allí estaba yo, sentada y firmando una declaración de independencia”.

Tal como sospechaban los israelitas, al día siguiente fueron atacados por una coalición de ejércitos: Egipto, Siria, Líbano, Jordania e Irak, juntamente con las fuerzas expedicionarias de otros países árabes y los movimientos guerrilleros árabes.

Israel detuvo la agresión y terminó ampliando sus posesiones territoriales. Esta guerra se denominó “Guerra de Independencia de Israel”.

Las arcas habían quedado vacías y nuevamente Golda fue a realizar colectas a los Estados Unidos.

Golda Meir fue embajadora en la URSS

En eso estaba, cuando le llegó el nombramiento como primera embajadora de Israel ante la Unión Soviética.

Las buenas relaciones con la Unión Soviética eran importantes para la capacidad de Israel de proveerse de armamento desde los países de Europa Oriental.

Por otra parte, Stalin y Molotov buscaban cultivar una fuerte relación con Israel, como medio para promover la posición soviética en el Medio Oriente.

El recibimiento que ofreció la comunidad hebrea rusa a la diplomática del flamante Estado, fue apoteósico.

Hay una anécdota que se produjo en esos días: en noviembre de 1948, en la recepción ofrecida en el Kremlin al cuerpo diplomático, con motivo del 31º aniversario de la Revolución de Octubre, la esposa del ministro de exteriores Molotov, saludó a Golda Meir en yiddish.

A los pocos meses, esta buena señora fue detenida por la policía secreta soviética y  condenada a cinco años de trabajos forzados en el Gulag, acusada de mantener relaciones criminales con nacionalistas hebreos.

Golda no alcanzó a cumplir un año como embajadora. Las relaciones soviético-israelíes se vieron complicadas por la política soviética en contra de las instituciones religiosas en general, y de las judías en particular.

Además, las autoridades de la URSS decidieron prohibir el estudio del hebreo.

Golda Meir a partir del año 1949

A partir de 1949, Golda fue diputada por su partido (el Mapai) y asumió distintos cargos importantes en el nuevo Estado de Israel: Ministra de Trabajo y Seguridad Social, y Ministra de Relaciones Exteriores.

Antes de estos nombramientos, Ben Gurión le pidió que cambiara su apellido de casada (Meyerson) por otro que tuviera una fonética más hebraica. Pasó a llamarse Meir, Golda Meir en vez de Golda Meyerson.

En el desempeño de estos cargos, sus objetivos fueron muy claros y enfocados bajo la óptica de sus convicciones socialistas.

Se dedicó a ello con inteligencia y tenacidad: obtención de fondos para llevar a cabo el proyecto de construir un Estado socialista próspero; construcción de carreteras y viviendas; generación de puestos de trabajo; y apoyo a la política de inmigración.

Demostró una gran eficacia en la construcción del estado de bienestar israelí y en la integración laboral y social de las masas de inmigrantes que afluían al país; dejando un sello indeleble hasta el día de hoy, en la legislación laboral de avanzada que propició.

Cuando viajó a Estados Unidos, les dijo a los simpatizantes con su causa, que no pedía paquetes de alimentos, sino ayuda económica para poder dar trabajo a los inmigrantes que llegaban en oleadas, poder darles una vivienda, y así no tener que verlos vegetar como mendigos, en campamentos de refugiados. Obtuvo ayudas para la construcción de 30.000 viviendas.

Poco después, tuvo la alegría de supervisar la construcción de 200.000 apartamentos para las familias que habían emigrado recientemente.

Su objetivo y el de sus colegas de gobierno era restaurar la dignidad y la autoestima de estas personas.

Golda Meir con Richard Nixon, en la Casa Blanca. Crédito: Jewish Virtual Library
Golda Meir con Richard Nixon, en la Casa Blanca. Crédito: Jewish Virtual Library

Desplegó una intensa actividad para el fortalecimiento de las relaciones con los Estados Unidos, con los países de América Latina y con los nuevos países independientes que surgían de la descolonización africana.

Especialmente con estos últimos, pues creía que la experiencia de Israel en la construcción de una nación, podría ser modelo para los africanos.

En su autobiografía, escribió: “Al igual que ellos, nos hemos librado de la dominación extranjera; al igual que ellos, tuvimos que aprender cómo recuperar la tierra, la forma de aumentar los rendimientos de los cultivos, la forma de regar, cómo criar a las aves de corral, cómo vivir juntos, y  cómo defendernos”.

Cuando el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser nacionalizó el canal de Suez, en 1956, no sólo fue una acción hostil contra Francia y Gran Bretaña, sino que también bloqueó el acceso comercial de Israel con los países del sudeste asiático.

Esto, unido a la guerra de guerrillas de los fedayines, que Nasser fomentaba desde 1952, motivó la entrada de Israel en lo que se denominó Guerra del Sinaí o Crisis de Suez.

Golda Meir llevó las negociaciones con los dos países europeos. Egipto contó solamente con el apoyo testimonial de los otros países árabes.

Golda Mier y la escritora y filántropa japonesa Inukai, en 1959. Crédito: Moshe Pridan
Golda Mier y la escritora y filántropa japonesa Inukai, en 1959. Crédito: Moshe Pridan.

Problemas de salud de Golda Meir

En 1965, desde que se le detectó un linfoma y comenzó a recibir tratamiento de quimioterapia secretamente, sus graves problemas de salud, estuvieron a punto de hacerle anunciar su retirada de la vida política.

GoldaMeir decidió continuar como secretaria general del partido, y participó activamente en la reunificación de todas las fuerzas socialistas parlamentarias, en el Partido Laborista Unificado.

En 1964, Golda Mier y el presidente de Togo, en el Hotel Rey David, de Jerusalén.
En 1964, Golda Mier y el presidente de Togo, en el Hotel Rey David, de Jerusalén.

En 1969, se presentó a las elecciones generales para la sexta legislatura del Parlamento (que constaba de 120 escaños) y salió respaldada por una holgada representación.

Pero decidió proseguir con el gobierno de coalición nacional, sumando a su gobierno a Menájem Beguin y a su agrupación de derechas.

En su primer discurso ante el Parlamento el día de asunción al cargo dijo: “Estamos dispuestos a hablar de paz con nuestros vecinos, en cualquier momento y en relación a todos los aspectos”.

La respuesta llegó desde Egipto tres días después: “No hay voz que supere los sonidos de la guerra ….  tampoco hay un llamamiento más sagrado que el llamamiento a la guerra”.

Golda Meir se reunió con muchos líderes mundiales para promover la paz en Oriente Medio, entre los que se encontraban Richard Nixon y el Papa Pablo VI.

En agosto de 1970, Meir aceptó una iniciativa de paz presentada por los Estados Unidos, conocida como Plan Rogers, como parte de un acuerdo de paz global que involucraba a árabes e israelíes.

Siempre fue partidaria de negociar con los palestinos y con los egipcios un “Tratado de paz” (no meramente acuerdos y alto al fuego)  comprometiendo a que Israel se retirara de las tierras conquistadas, a cambio de fronteras seguras y reconocidas.

A pesar de la voluntad inicial de Israel de aceptar la propuesta, nunca le fue posible conseguir una decisión positiva por parte de los árabes.

Estremecedoras frases de una Golda Meir, madre y responsable política. Crédito: Ennya 2000
Estremecedoras frases de una Golda Meir, madre y responsable política. «Solamente tendremos paz cuando el amor que tienen los árabes por sus niños, sea mayor que el odio que nos tienen». Crédito: Ennya 2000

Los atentados terroristas palestinos

De su periodo de gobierno se recuerdan los tristemente famosos ataques terroristas palestinos del año 1972: el secuestro del avión de Sabena;  la masacre del Ejército Rojo Japonés en el Aeropuerto Internacional Ben Gurión, con un saldo de 25 víctimas;​ y sobre todo, el asesinato de 11 atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Múnich, el cierre del Centro de Emigrantes en Austria y la Guerra el Yom Kippur.

En agosto y septiembre de 1972, en Múnich, Alemania Federal, se celebraron los Juegos Olímpicos de Verano. Ocho miembros de la organización terrorista palestina “Septiembre Negro” irrumpieron en la villa olímpica, tomando como rehenes a once atletas olímpicos israelíes y asesinando a dos de ellos en el acto.​

Los terroristas exigían la liberación de 234 árabes detenidos en prisiones israelíes, y la liberación de los fundadores de la organización terrorista alemana Facción del Ejército Rojo, Andreas Baader y Ulrike Meinhof, que se encontraban en cárceles alemanas.

La Primera Ministra Meir se negó a la solicitud, y dijo: “Si negociamos, ningún ciudadano israelí estará seguro en ninguna  parte del mundo en toda su vida”.​

La operación de rescate de los alemanes, falló y los nueve atletas israelíes fueron asesinados por los terroristas palestinos.

Indignada por la falta de reacción mundial, Golda Meir ordenó a los Servicios de Inteligencia israelíes dar alcance a todos los cabecillas e involucrados de las organizaciones terroristas “Septiembre Negro” y del “Frente Popular para la Liberación de Palestina” que participaron en la Masacre de Múnich.

Dicha operación culminó con la búsqueda y eliminación de todos los terroristas palestinos que participaron en el asesinato de los atletas.

En 1973, la eficiente política exterior efectuada durante el gobierno de Golda Meir, especialmente con la Unión Soviética, permitió que se autorizara la emigración a unos 200.000 judíos soviéticos, hacia Israel, a través de Austria. En uno de los envíos, estos emigrantes pasaban por Austria rumbo a Israel.

El 28 de septiembre de 1973, un grupo de terroristas árabes de Siria, secuestraron en la frontera de Austria, a siete de estos emigrantes judíos, entre ellos un hombre de 73 años de edad, una mujer embarazada y un niño de 3 años.

La agrupación terrorista exigió el cierre del centro de tránsito de Schoenau, en Austria, amenazando con ejecutar a los rehenes.

A pesar de la indignación de Golda Meir, el canciller austriaco Bruno Kreisky cedió a las demandas y ordenó cerrar las instalaciones de la Agencia Judía y facilitó el traslado de los terroristas a Libia.

La actuación de Golda en la guerra del Yom Kippur

En 1973, Israel hubo de hacer frente a una nueva agresión bélica asestada por una coalición de países árabes, conocida como la Guerra del Yom Kippur.

Durante los meses previos a la guerra, los servicios de inteligencia israelí informaron abundantemente acerca de las posibilidades de un ataque combinado.

El rey Hussein de Jordania en persona, previno a la Ministra Meir de la inminente guerra. Pero Golda dudó de sus verdaderas intenciones.

Sólo unas horas antes del estallido, la primera ministra decidió desoír a sus militares —el ministro de Defensa, Moshe Dayán, y a su ministro y ex Comandante en Jefe Jaim Bar-Lev. Golda Meir jamás se perdonó su crucial aporte al fiasco.

Si bien Israel rechazó la agresión árabe, respondiendo con una contundente y victoriosa ofensiva sobre sus enemigos, la guerra dejó una profunda e indeleble cicatriz en la sociedad israelí.

Golda Meir quedó desacreditada, pero, consiguió ganar las elecciones generales de 1974. Se benefició de las conclusiones de una Comisión Parlamentaria, que libró a todos los políticos de culpa y cargo.

La opinión pública estuvo en desacuerdo con el informe de la comisión y la Primera Ministra se vio obligada a presentar su dimisión, poco después de su reelección, el 11 de abril de 1974.

Golda Meir se retira de la vida política

Isaac Rabin la sustituyó al frente del gobierno y del Partido Laborista. Cuatro días más tarde, Golda renunció a su escaño del Parlamento y se retiró definitivamente de la vida política.

Golda Meir y Margaret Thatcher, en 1976. Crédito: Levan Ramishvili
Golda Meir y Margaret Thatcher, en 1976. Crédito: Levan Ramishvili

Se retiró al kibutz Revivim, a casa de su hija Sara, en donde pasó sus últimos años, hasta que el cáncer la doblegó.

El 7 de diciembre de 1978, fue ingresada al Hospital Hadasa, en Jerusalén, donde falleció al día siguiente, a la edad de 80 años.​

Cuatro días después, fue sepultada en el panteón de los “Grandes de la Patria”, en el Monte Herzl, de Jerusalén.​

Tumba de Golda Mier. Crédito: el fotógrafo Reuvenk
Tumba de Golda Mier. Crédito: el fotógrafo Reuvenk

Su gran valor estuvo en guiar resueltamente a Israel, por el sendero del sacrificio. Fue modelo y símbolo del poder femenino en el siglo XX.

De haber coincidido en algunas actividades, seguramente habría simpatizado en este último punto con la española Clara Campoamor.

Dos de las muchas webs que aportan información acerca de Golda Meir, son: «Biografías y vidas» y «RadioJai«.

Golda Meir lideró a su país con lealtad a los más profundos valores del sionismo y de la democracia social. Defendió con ahínco los intereses de Israel y del pueblo judío, en todos los campos internacionales.

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