Biografía de Amelia Earhart

Amelia Earhart fue la primera mujer que cruzó el Océano Atlántico en un avión, pilotando ella sola. Realizó esta hazaña el 20 de mayo de 1932.

Antecedentes de vuelos trasatlánticos

En abril de 1932, una aristócrata estadounidense (Amy Guest) había adquirido uno de los pocos aviones “supermodernos” Fokker FVIIB-3m, diseñados y construidos en Holanda.

El objetivo de esta dama era ser la primera mujer en cruzar el océano atlántico, pilotando ella sola.

Hasta entonces, nadie había hecho ese viaje en solitario, desde que Charles Lindbergh saltó a la fama en mayo de 1927. Lindbergh había viajado desde Nueva York hasta París sin escalas, y pilotando un avión monoplano, el “Espíritu de San Luis”.

Pero, la decidida oposición de la familia de Amy Guest consiguió que desistiera del intento. Entonces, la dama contrató a George Putnam, un publicista de Nueva York, para que encontrase a otra mujer que pudiera y quisiera hacer esta hazaña.

Esa otra mujer fue la esposa del publicista: Amelia Earhart.

Avión monoplano Hammond-Y construido en 1930 para la Oficina de Comercio Aéreo. Crédito: Harris & Ewing
Avión monoplaza Hammond-Y construido en 1930 para la Oficina de Comercio Aéreo. Crédito: Harris & Ewing

Familia y primeros años de Amelia Earhart

Amelia Earhart nació en Kansas el 24 de julio de 1897. Sus padres se llamaban Samuel Earhart (abogado en una empresa de ferrocarril) y Amelia Earhart.

Su abuelo materno era un prominente juez federal retirado, que pensaba que el padre de Amelia no estaba en condiciones de dar a su familia un estilo de vida lo suficientemente holgado.

Por lo cual, Amelia pasó buena parte de su infancia en con sus abuelos maternos, quienes le proporcionaron todo tipo de comodidades.

Desde niña, Amelia dio muestras de una personalidad inquieta y audaz. Uno de sus pasatiempos consistía en reunir recortes de periódicos de mujeres famosas que sobresalían en actividades tradicionalmente protagonizadas por hombres.​

En 1905, su padre consiguió un empleo de ejecutivo en Iowa y toda la familia se mudó a la ciudad de Des Moines, seguramente con gran desolación de los abuelos maternos.

Sin embargo, poco después cayeron varias desventuras sobre la familia Earhart.
En 1911, en  Kansas, falleció la abuela materna de Amelia. Además, su padre se había dado a la bebida y fue despedido de su trabajo.

Empezó un triste deambular de la familia, primero a Minnesota, y posteriormente a Springfield (Misuri), con la esperanza de que su padre encontrara allí un empleo.

Estudios y primeros trabajos de Amelia Earhart 

En vista de que continuaba sin que nadie contrataba a Samuel Earhart, la madre de Amelia cogió a sus dos hijas (Amelia y Muriel) y se fue con ellas a Chicago.

Gracias a la ayuda de su abuelo, el juez, Amelia Earhart cursó estudios superiores en la Universidad de Columbia (Nueva York). Completó su formación en los cursos de verano de la Universidad de Harvard. Posteriormente trabajó como asistente social en Boston (Massachusetts).

Durante la Primera Guerra Mundial, se fue con su hermana Muriel a Toronto (Canadá) para colaborar como enfermera voluntaria, atendiendo a los pilotos heridos en combate. Ahí visitó un campo del Cuerpo Aéreo Real Canadiense y quedó fascinada con los aviones.

Primeros pasos de Amelia Earhart en la aviación

En 1920, ya terminada la guerra, su madre y las dos hermanas se fueron a vivir a California.

En Long Beach, presenció un espectáculo aéreo y consiguió que la llevaran a bordo de un biplano, en el que voló durante diez minutos sobre la ciudad de Los Ángeles. Cuando terminó el emocionante vuelo, supo que en adelante tendría que ser piloto y volar.

Casi de inmediato, el 3 de enero de 1921 se matriculó en clases de aviación a fin de obtener el título de piloto.

Amelia medía 1,73 m de estatura y rebosaba de energía, audacia y ganas de aventuras.
Muy pronto, con sus ahorros y alguna ayuda de su abuelo, compró un pequeño biplano de segunda mano, lo pintó de amarillo y lo bautizó con el nombre de “Canario”.

Estos aviones biplanos llevaban un motor de unos 150 CV. Se habían utilizado mucho en el entrenamiento de los pilotos, cuando Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial.
La producción era más bien escasa, pues la aviación estaba en sus albores. Después de la guerra, se empleaban para realizar exhibiciones de acrobacia aérea.

En esos primeros años de la aviación, los motores no eran demasiado fiables y casi no existían las pruebas de control de calidad.

En estas circunstancias, era normal que Amelia sufriera algunos percances.  Pero nada de eso pudo arredrarla en su intento. Menos mal que esos pequeños aviones no podían alcanzar grandes velocidades.

Amelia Earhart empezó a batir récords

Ya en octubre de 1922, consiguió su primer récord de altitud, al volar a más de 4.000 m de altura. Por supuesto, sin cabina presurizada.

En 1923, obtuvo la licencia de piloto de la Federación Aeronáutica Internacional.  Fue la decimosexta mujer que recibió una licencia de piloto.

Amelia dejó por un tiempo la aviación y compró un automóvil, al que pintó de color amarillo. Le puso el sobrenombre de “El peligro amarillo’.

Con este coche  viajó con su madre desde California hasta Boston. Atravesó el país asombrando a los campesinos, para los cuales era una gran novedad ver un automóvil. Además, con ese color no pasaba desapercibido.

En 1927, se inscribió en la Asociación Aeronáutica Nacional. Invirtió algún dinero para construir una pista de aterrizaje y estuvo vendiendo algunos aviones Kinner.

Trabajó intensamente en promover la aviación, especialmente entre las mujeres. Como no podía ser menos, comenzó a hacerse un nombre en la sociedad. En esos años, el Boston Globe la reconoció como una de las mejores pilotos de Estados Unidos.

En junio de 1928, Amelia Earhart voló como pasajera, en un avión comandado por el piloto Wilmer Stultz y con Louis Gordon como mecánico.
Recorrieron los 3.200 kilómetros que distan entre Terranova y Gales. Fue la primera pasajera que atravesó del Atlántico en avión.
Lo hicieron en un monoplano Fokker FVIIB-3m, bautizado como “Friendship” (Amistad).

Era tan fuera de lo normal que una mujer hubiera sido pasajera en este novedoso y arriesgado vuelo, que cuando el avión aterrizó, los reporteros ignoraron al avión, al piloto y al mecánico y centraron toda su atención en la simpática Amelia Earhart.
Como reconocimiento a su valor, fue galardonada por el Congreso de Estados Unidos con la Cruz Distinguida de Vuelo. Era la primera otorgada a una mujer.

Amelia Earhart
Amelia Earhard mientras espera para saber si es la designada para el vuelo a través del Atlántico. Crédito: Wide World Photo

Reconocimientos a la excepcional Amelia Earhart

El afamado editor y explorador George Putnam, había caído rendido de admiración ante esta excepcional Amelia Earhart.

George Putnam le ayudó a Amelia para que publicara su libro “Veinte horas, cuarenta minutos”. En él, Amelia narraba los detalles de la histórica travesía por el Atlántico.

La fama de Amelia Earhart creció en los medios de comunicación y comenzó a dar conferencias por todo el país.

George Putnam la acompañaba a todas partes. Tres años más tarde, en 1931, ambos contrajeron matrimonio, pero decidieron que Amelia seguiría utilizando su apellido de soltera.

George Putnam
George Putman, esposo de Amelia Earhart. Crédito: International News Photos

Actividades de Amelia en la aviación

Amelia continuó impulsando la aviación entre las mujeres. En 1929, entre otras muchas actividades, organizó una carrera aérea para mujeres. La carrera fue a través del país: desde Los Ángeles hasta Cleveland.

Al año siguiente, ayudó a formar una aerolínea entre Nueva York, Filadelfia y Washington. En esta compañía tuvo el cargo de vicepresidenta de relaciones públicas.

Amelia Earhart tenía 34 años, era una mujer de personalidad inquieta y audaz, que llevaba casi 8 años pilotando aviones. Se había ganado a fuerza de esfuerzo y valentía la fama de excelente piloto aérea.

La idea de emprender un vuelo trasatlántico

En abril de 1932, una aristócrata estadounidense (Amy Guest) había adquirido uno de los pocos aviones “supermodernos” Fokker FVIIB-3m. Estos aviones estaban diseñados y construidos en Holanda.

La intención de Amy Guest era ser la primera mujer que cruzara el océano atlántico, pilotando ella sola. Pero, la fuerte oposición de su familia, la obligó a desistir del intento.

Esta voluntariosa mujer contrató a George Putnam, para que encontrase a otra mujer que pudiera y quisiera hacerlo.

George Putnam vio que esta era la oportunidad que tenía su esposa para hacer un vuelo en solitario por el Atlántico.

Otras mujeres estaban a punto de intentarlo, y esta aventura, además de hacerla feliz, serviría para mantener su nombre en primera plana.

Amelia aceptó encantada y planificó hacer el viaje desde el puerto Grace, Terranova y Labrador, a Gran Bretaña.

Así fue cómo, el 20 de mayo de 1932, exactamente 5 años después de Lindberg,  Amelia Earhard realizó el viaje que la hizo inmortal.

Amelia Earhart
Amelia Earhart recibió todo tipo de honores después de su hazaña. Crédito: Harris & Ewin

En esa travesía consiguió varias marcas: a) primera mujer en hacer un vuelo solitario en el Atlántico; b) primera persona en hacerlo dos veces; c) la distancia más larga volada por una mujer sin parar; y d) récord de cruzar el Atlántico en el menor tiempo.

Fama internacional de esta extraordinaria aviadora

Se acumularon los elogios y honores desde todo el mundo. Realizó un tour por Europa; en Nueva York hizo un recorrido bajo una lluvia de pasquines.

El Presidente Hoover la condecoró con la medalla dorada especial, de la National Geographic Society. Recibió las llaves de varias ciudades; fue votada la mujer más destacada del año; el Congreso de Estados Unidos la condecoró con la Distinguished Flying Cross, otorgada por primera vez a una mujer.

El vuelo a través del océano Pacífico

En 1934, anunció a su marido George que su próxima gran aventura sería un vuelo a través del Pacífico: Hawai – California – Washington.

Este vuelo ya lo habían intentado otros 10 pilotos; y con resultado mortal en todos los casos.

Amelia salió de Honolulu el 11 de enero de 1935 y aterrizó en Oakland, California, ante una multitud que la vitoreaba. El presidente Roosevelt le envió sus felicitaciones.

Ese mismo año 1935, Amelia Earhart realizó el primer viaje solitario de la historia con el derrotero: Los Ángeles – Ciudad de México – Newark – Nueva Jersey. Fue otro éxito clamoroso que aumentó su fama.

Amelia en Honolulu
Amelia Earhart durante una entrevista en Honolulu a NBC Radio.

En ese mismo año 1935, Amelia comenzó a proyectar un viaje alrededor del mundo.

La Northwest Airlines era una de las ocho compañías de transporte aéreo que habían comprado los ligeros bimotor Lockheed Electra, construidos por la empresa Lockheed Aircraft.

Se trataba de un avión de corto alcance que alcanzaba velocidad de 325 km/hora; medía 12 m de largo, estaba equipado con 2 motores de 450 CV  y con fuselaje  totalmente de metal.

Los primeros 150 aviones producidos, habían sido comprados por 8 compañías que ya se dedicaban a vuelos comerciales.

Este avión, ligeramente modificado, fue la máquina elegida por Amelia Earhart para su viaje.

Tenía la intención de marcar dos nuevos hitos: ser la primera mujer en hacer un viaje de estas características; y conseguir la mayor distancia recorrida circunnavegando la Tierra en su ecuador. Según ella era el vuelo que le quedaba por realizar.

Amelia Earhart junto al avión Lockhead Electra., en 1937. Crédito: Europa Press
Amelia Earhart junto al avión Lockhead Electra, en 1937. Crédito: Europa Press

Primer intento del vuelo a través del Pacífico

Una vez decidida  a realizar este vuelo, escogió a Fred Noonan como navegante.

Fred Noonan tenía experiencia en vuelo sobre el Océano Pacífico. Además, Amelia seleccionó a otros dos tripulantes como técnicos.

Los cuatro tripulantes  iniciaron el vuelo desde Oakland ( California) a Hawai, el 17 de marzo de 1937.

En Hawai tuvieron un serio contratiempo. Cuando despegaba cerca de Pearl Harbour, el aeroplano se deslizó fuera de control y sufrió daños considerables. Fue necesario enviarlo a California para su reparación.

Segundo intento del vuelo a través del Pacífico

Amelia empezó a planificar un nuevo intento. Esta vez realizando el viaje desde Los Ángeles (California) hacia Miami (Florida). Decidió que participarían sólo ella como piloto y Noonan como navegante.

El 21 de mayo de 1937, partieron desde Los Ángeles hacia Florida. El 1 de junio de 1937, salieron desde Miami con destino a San Juan de Puerto Rico y a Caripito, al oriente de Venezuela.

Después, bordearon Sudamérica y enfilaron rumbo a África y el Mar Rojo. Desde allí emprendieron vuelo hacia Karachi en Pakistán, Siguieron luego rumbo a Calcuta, el 17 de junio de 1937.

Posteriormente, continuaron vuelo hacia Birmania, Bangkok, Singapur y Bandung (capital de Java, isla de Indonesia).

Empiezan los problemas en el largo viaje

En Bandung, Amelia enfermó de disentería. Además, el mal tiempo y la necesidad de hacer algunas reparaciones al avión, obligaron a retrasar la salida  hacia Darwin, en Australia. Reemprendieron vuelo el 27 de junio de 1937.

Cuando aterrizaron en Papúa Nueva Guinea, el 29 de junio de 1937, llevaban 35.405 kilómetros de vuelo. Les faltaban 11.265 kilómetros para dar por concluida la odisea.

En las fotos que envió desde Papúa al periódico Herald Tribune se la nota enferma y cansada.

A las 0:00 GMT del 2 de julio de 1937, después de repostar combustible suficiente para unas 20 horas de vuelo, salieron rumbo hacia América, atravesando el Océano Pacífico.

La situación atmosférica no era la más favorable, pues estaba nuboso y con lluvias intermitentes.

Ultimas noticias de Amelia, recibidas por los guardacostas

A las 7:20 GMT del 2 de julio de 1937, reportó su posición a un guardacostas estadounidense (el Itasca).

A las 8:00 GMT hizo su último contacto de radio y comunicó que el avión volaba a 3.657 metros de altura, rumbo a la Isla Howland.

Después hubo algunas transmisiones cortas al guardacostas, pero los mensajes fueron demasiado breves y no permitieron determinar la posición del avión.

El mensaje era: “KHAQQ llamando al Itasca. Debemos estar encima de ustedes, pero no los vemos… El combustible se está agotando…”.

A las 20:14 GMT del 2 de julio de 1937, el guardacostas Itasca recibió el último mensaje. Hacia las 21:30 GMT determinaron que el avión pudo haberse estrellado en el mar y entonces comenzó la búsqueda.

El presidente Franklin D. Roosevelt autorizó la colaboración de 9 barcos y 66 aviones, una operación de un costo de 4 millones de dólares.

Se dio oficialmente por desaparecida a Amelia Earhart

El 18 de julio de 1937, los responsables abandonaron el rastreo  en el área de la desaparición. George Putnam, esposo de Amelia, buscó más ayuda para continuar la búsqueda, pero las esperanzas de encontrarlos eran ya inexistentes.

Amelia enviaba regularmente cartas a George, y en una de ellas escribió: “Por favor, tienes que comprender que yo soy consciente de los peligros y que quiero hacerlo porque lo deseo. Las mujeres debemos intentar hacer cosas como las que han hecho los hombres. Cuando fallan en sus intentos, deben ser un reto para otros”.

La desaparición del avión en el que viajaban Amelia Earhart y Fred Noonan, ha generado numerosas teorías acerca de su final. Posteriormente, se llevaron a cabo varias expediciones en búsqueda de sus restos.​ Al día de hoy, el misterio sigue sin resolverse.

Amelia Earhart se había convertido en un ídolo nacional. Su misteriosa desaparición, cuando estaba a punto de completar la vuelta al mundo por la línea del ecuador, contribuyó a magnificar su leyenda.

Su celebridad ya le había permitido promover el uso comercial de la aviación. Además, había defendido con éxito  la incorporación de las mujeres a este nuevo campo profesional.

Si Amelia Earhart hubiera vivido algunas décadas más tarde, es seguro que habría querido viajar al espacio. Habría sido como la aviadora Svetlana Savistkaya o como la también aviadora Liu Yang.

Amelia Earhart fue y sigue siendo un baluarte en la lucha por la igualdad de derechos y  la igualdad de oportunidades de la mujer.

En 2009, se estrenó la película Amelia” basada en la vida de Amelia Earhart, protagonizada por Hilary Swank en el papel de Amelia, y con Richard Gere en el papel del esposo, George Putnam.

Dos de las muchas webs que aportan informaciones acerca de Amelia Earhart, son: «Biografías y vidas» y «National Geographics«.

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