Biografía de Clara Campoamor

Clara Campoamor. Crédito: Wikipedia Clara Campoamor. Crédito: Wikipedia

Clara Campoamor, madrileña, hija de una costurera y de un contable, nació en el año 1888, cuando incluso las mujeres más afortunadas no contaban más que para cuidar de su casa o para modestos trabajos de modistas, o de mecanógrafas, las más instruidas.

La grandeza de Clara Campoamor reside en que, a partir de estos humildes comienzos, y de haber nacido en un entorno social machista absoluto, llegó a ser brillante abogada, notable escritora y reconocida dirigente política.

Clara Campoamor luchó decididamente por sus ideales

Fue decidida defensora de los derechos de la mujer española, y una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España.

Ella misma dijo más tarde que “lo único bueno que ha quedado en España de la II República, es el sufragio universal”.

Efectivamente, desde 1931 hasta nuestros días, las mujeres españolas han podido votar en igualdad de derechos con los hombres.

Su vida ha sido desde entonces recordada como la de una mujer valiente y luchadora, que no dudó en dedicar todos sus esfuerzos en defender la causa en la que creía fervientemente.

Reconocimientos a su valía y a su laboriosidad

Una vez terminada la etapa de la Dictadura de Francisco Franco, se le han hecho numerosos homenajes y reconocimientos:

  • Ahora llevan su nombre diversos institutos, colegios, centros culturales, asociaciones de mujeres, parques y calles.
  • En 1988, Correos emitió un sello de conmemoración del Primer Centenario de su nacimiento.
  • En 1998, el PSOE andaluz instituyó los Premios Clara Campoamor (uno en cada una de las 8 provincias), con los que cada año se premia a las personalidades o colectivos que se hayan destacado en la defensa de la igualdad de derechos de la mujer.
  • Del mismo modo, el Ayuntamiento de Madrid creó en 2006 un premio anual con su nombre.
  • En 2007, el Ministerio de Fomento botó el Buque Polivalente «Clara Campoamor«, así bautizado en su honor.
  • En 2011, con motivo del centenario de la instauración del Día Internacional de la Mujer, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre acuñó una moneda conmemorativa, en plata, con valor de 20 euros, que muestra la efigie de Clara Campoamor.
  • Ese mismo año 2011, se colocó en la “Plaza Clara Campoamor” de San Sebastián, Guipúzcoa, una escultura de la artista Dora Salazar, que representa a Clara Campoamor, a tamaño real, de pie, con un libro en la mano.

    Busto de Clara Campoamor, en la Plaza de los Guardias de Corps, frente al Centro Cultural Conde Duque. Crédito: Diario de Madrid
    Busto de Clara Campoamor, en la Plaza de los Guardias de Corps, frente al Centro Cultural Conde Duque. Crédito: Diario de Madrid

Infancia y primeros años de Clara Campoamor 

Nació en Madrid, el 12 de febrero de 1888 (en el barrio Maravillas, hoy Malasaña), y fue bautizada como Clara Campoamor Rodríguez.

La familia de su padre, Manuel Campoamor, procedía de Cantabria y Asturias; la de su madre, Pilar Rodríguez, era de Madrid y Toledo.

Tuvo dos hermanos menores que ella, de los que únicamente sobrevivió, Ignacio, quien ocupó puestos de responsabilidad política durante la II República.

Su padre falleció en 1898; y, con diez años de edad, Clara se vio obligada a dejar la escuela para colaborar en la economía familiar.
Primero, estuvo ayudando a su madre en casa; luego como modista, dependienta de comercio y telefonista.

Vida laboral y estudios de Clara Campoamor

Cuando ya tenía 21 años, en junio de 1909, se presentó a oposiciones y consiguió plaza en la ciudad de Zaragoza, como auxiliar de segunda clase en Telégrafos del Ministerio de la Gobernación.

Después de unos pocos meses, Clara Campoamor fue destinada a San Sebastián; estuvo ahí cuatro años.

Zaragoza a orillas del Ebro y famosa por la Basílica del Pilar
Zaragoza a orillas del Ebro y famosa por la Basílica del Pilar. Crédito: Web minube.com

En 1914, se presentó a oposiciones en el Ministerio de Instrucción Pública y ganó, con el primer puesto, una plaza que le permitió regresar a Madrid, como profesora especial de taquigrafía y mecanografía en las Escuelas de Adultas.

Durante los años siguientes, alternó este trabajo con los de traductora de francés y auxiliar mecanógrafa, en el Servicio de Construcciones Civiles del propio Ministerio.

También trabajó como secretaria de dirección, en el periódico conservador “La Tribuna”.

Con sólo estudios primarios, Clara no tenía posibilidad de mejores trabajos; por lo cual, en 1920 se decidió a iniciar estudios de secundaria.

Una vez conseguido el título de bachiller, se matriculó en la Facultad de Derecho y, el 19 de diciembre de 1924,  se convirtió en la segunda mujer que se incorporaba al Colegio de Abogados de Madrid.
La primera, fue Victoria Kent. Clara Campoamor tenía 36 años y había conseguido la primera parte de sus sueños. ¡¡¡Todo esto en poco más de 4 años, y compatibilizando estudios y trabajo!!!

Clara Campoamor fundó su gabinete de abogada

Que una mujer se titulara en la Facultad, era anecdótico y extraño; pero que además pretendiera ejercer, se salía totalmente del tiesto.

Ya fue el summum cuando Clara, como abogada, fundó su propio gabinete y defendió dos casos de divorcio muy célebres en aquella época: a)  el de la escritora Concha Espina con Ramón de la Serna; b) el de Josefina Blanco Tejerina con  Ramón María del Valle-Inclán.

Además, Clara Campoamor fue la primera mujer que intervino ante el Tribunal Supremo y que desarrolló trabajos de jurisprudencia sobre cuestiones relativas a los derechos de la situación jurídica de las mujeres en España.

Guardando las debidas proporciones democráticas, su lucha tiene un cierto paralelismo con la de Emmeline Pankhurst en Inglaterra.

Ramón Valle Inclán fue dramaturgo, poeta y novelista español. Crédito: Laurall
Ramón Valle-Inclán fue dramaturgo, poeta y novelista español. Crédito: Laurall

Actividades en defensa de los derechos de la mujer

A partir de 1925, Clara Campoamor mantuvo una gran actividad como conferenciante, defendiendo siempre la igualdad de derechos y la libertad política de la mujer.

En 1928, junto a compañeras de otros países europeos, participó en la creación de  la “Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas”.

También trabajó junto a Victoria Kent y Matilde Huici en el Tribunal de Menores. En 1930 contribuyó a fundar la “Liga Femenina Española por la Paz”.

También en esos años, junto con Manuel Azaña, formó parte de la junta directiva del Ateneo de Madrid y fue colaboradora en el diario “La Libertad”, donde en una sección propia titulada “Mujeres de hoy”, presentaba y analizaba vidas de mujeres.

También fue delegada de España en la Sociedad de Naciones.

Clara Campoamor entró decididamente en política

Después de la rebelión de Jaca, contra la monarquía de Alfonso XIII, en diciembre de 1930, en el proceso contra el Comité Revolucionario, Clara asumió la defensa de algunos de los implicados, entre los que se encontraba su hermano Ignacio.

El 14 de abril de 1931, tras el fracaso de la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), se proclamó la Segunda República, que sucedió a la monarquía de Alfonso XIII. Clara Campoamor ya participaba activamente en política.

En las elecciones de 1931, fue elegida diputada por la circunscripción de la ciudad de Madrid, por el Partido Radical, al que se había afiliado. El ideario de este partido reflejaba las ideas de Clara: «republicano, liberal, laico y democrático«.

En este periodo de 1931, formó parte del equipo de 21 diputados, que elaboró el proyecto de la Constitución de la nueva República.

En la elaboración de esta nueva Constitución, defendió el establecimiento de la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal (es decir, el voto de las mujeres).
Consiguió todo, excepto lo relativo al voto de las mujeres, asunto que fue postergado para ser debatido en las Cortes de España.

Resulta muy curioso esto de permitir o no, que las mujeres pudieran votar como ciudadanas de pleno derecho.

Los diputados de  izquierda, con la excepción de unos pocos, no querían que las mujeres votasen, argumentando que éstas, influidas por la Iglesia, votarían conservador.

Los de derecha, aunque contrarios a la emancipación de las mujeres, apoyaron a Clara Campoamor pues coincidían con Victoria Kent en que los votos de las mujeres serían favorables a su formación.

En 1931, Victoria Kent era Directora General de Prisiones.
En 1931, Victoria Kent era Directora General de Prisiones. Crédito: Wikipedia

Defendió el derecho a voto de la mujer

Clara Campoamor defendió el sufragio femenino en el Pleno del Parlamento, en un memorable debate frente a 470 hombres y una sola mujer: Victoria Kent.

Fuera del Parlamento, Victoria Kent era partidaria del sufragio femenino; pero, en el debate parlamentario lo atacó, por razones de oportunidad; dijo que «la mujer merecía el derecho al voto, pero que aún no estaba preparada para ejercerlo«.

En aquel histórico debate se escucharon argumentos como que “la mujer no podía votar por ser criatura esencialmente histérica y sumisa, dominada en su voluntad por el marido, el padre o el sacerdote”.

O que “podría hacerlo, sí, pero a los 45 años, la edad crítica en la que, con la llegada de la menopausia, adquiría la suficiente serenidad de espíritu como para ejercer tan importante derecho”. ¡ Increíble, si no estuviera en las Actas del Congreso!!!”

Clara fue desmontando cada uno de los argumentos de los diputados: “no podéis construir una república democrática sin la mitad de la ciudadanía”. “No cometáis un error que no tendréis suficiente tiempo de llorar”.

Logró el voto para las mujeres españolas. Consiguió que España, por primera vez, fuera una democracia plena.

En 1933, cuando Clara Campoamor era miembro del Parlamento Español. Crédito: ibtimes
En 1933, cuando Clara Campoamor era miembro del Parlamento Español. Crédito: ibtimes

Clara Campoamor entró en la Historia como principal artífice de la inclusión del voto femenino en España, recogido en la Constitución de 1931, que en su artículo 36 dispone que “Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes”.

Visicitudes en la vida de Clara Campoamor desde 1934

En 1934, abandonó el Partido Radical a) por considerar que éste estaba subordinado a la CEDA (“Confederación Española de Derechas Autónomas”, una coalición de partidos católicos y de derechas, vencedora en las elecciones de 1934), y b) por los excesos cometidos por el gobierno republicano en la represión de la insurrección revolucionaria en Asturias.

Clara se había desplazado a Oviedo con el fin de socorrer a los hijos de los mineros muertos o encarcelados. La dura represión, junto con la falta de interés que mostró el Partido Radical por todas las cuestiones referentes a la situación de desigualdad de las mujeres, la decidió a salir del mismo.

La insurrección obrera sacudió Asturias en octubre de 1934. Crédito: ABC Historia
La insurrección obrera sacudió Asturias en octubre de 1934. Crédito: ABC Historia

Con el aval y mediación de Santiago Casares Quiroga (importante dirigente de la Organización Republicana Gallega) solicitó unirse a la Izquierda Republicana, formada por radicales, socialistas, azañistas y galleguistas. La admisión de Clara Campoamor fue denegada (183 votos contra 68), por el temor de que siguiera insistiendo en la participación activa de las mujeres en política, que según ellos había sido la causa de la derrota de las izquierdas en el año 1934.

Entonces, empezó a escribir artículos en los diarios de la época “La Tribuna”, “Nuevo Heraldo”, “El Sol” y “El Tiempo”. También publicó  “El derecho de la mujer en España” (1936).

Durante la guerra civil Clara Campoamor decidió exiliarse

Al estallar la Guerra Civil, se encontraba en Madrid; luego se exilió. Cuando, en 1937,  publicó en París el libro “La revolución española vista por una republicana”, se mostró crítica con el comportamiento de los republicanos en Madrid.  También publicó  “La situación jurídica de la mujer española” (1938), “Mi pecado mortal. El voto femenino y yo”.

Calle de Buenos Aires. Al fondo destaca el obelisco.
Calle de Buenos Aires. Al fondo destaca el obelisco. Crédito: Pixabay. Herbert Brant

Posteriormente vivió 10 años en Buenos Aires, ganándose la vida con traducciones, dando conferencias y escribiendo biografías tales como “El pensamiento vivo de Concepción Arenal”, “Vida y obra de Francisco de Quevedo” y “Sor Juana Inés de la Cruz”.

Quiso regresar a España, pero no se atrevió, al saber que tenía un proceso pendiente por pertenencia a una logia masónica; se trataba de una injusta y no demostrada acusación.

Por lo cual, desde 1955, se instaló en Suiza donde trabajó en un bufete de abogados. Allí vivió, en la ciudad de Lausana hasta su muerte, en 1972.

Sus restos mortales fueron trasladados, algunos años después de su muerte, al panteón de la familia Monsó Riu en San Sebastián, pues Clara era madrina de la familia.

Tumba de Clara Campoamor en San Sebastián. Crédito: Amelia Valcárcel
Tumba de Clara Campoamor en San Sebastián. Crédito: Amelia Valcárcel

No hay duda de que Clara Campoamor fue una mujer extraordinaria y que todavía sigue en la memoria de todos, como una figura estelar de España.

Dos de las muchas webs que aportan información acerca de Clara Campoamor, son: «El País – Cultura» y «Club Libertad Digital«.

En esta web de mujeres notables, he incluido a otras dos extraordinarias mujeres españolas que, en su tiempo, influyeron decisivamente en la política de España.  Isabel  la Católica (1451-1504), y Loyola de Palacio (1950-2004).

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