Biografía de Rosalind Franklin

Rosalind Franklin. Crédito: Wikipedia Rosalind Franklin. Crédito: Wikipedia

Rosalind Franklin fue una biofísica y cristalógrafa británica; y la verdadera descubridora del ADN.
Pero, en la Inglaterra de comienzos del siglo XX, las mujeres dedicadas a la ciencia eran sistemáticamente ignoradas, si no despreciadas.
Las instituciones, sus colegas masculinos y, lo que es peor, la sociedad en conjunto, las habían condenado a un injusto anonimato.
Rosalind Franklin constituye un claro ejemplo de ello.

En 1962, tres científicos obtuvieron el premio Nobel de Fisiología y Medicina, por su descubrimiento de la estructura del ADN. Hay que saber que diez años antes, Rosalind Franklin había conseguido fotografiar la cara B del ADN hidratado, la famosa foto 51, pieza clave para llegar a encontrarla.

Infancia y familia de Rosalind Franklin

Rosalind Franklin, nació en el distrito de Kensington, en Londres, el 25 de julio de 1920.
Fue la segunda de los cinco hijos de una familia judía inglesa acomodada, Ellis y Muriel Franklin.

Casa del barrio Kensington Sur, de Londres. Crédito: Wikipedia
Casa del barrio Kensington Sur, de Londres. Crédito: Wikipedia

Su padre, Ellis Franklin, se preocupó de dar a sus hijos la mejor educación posible, como siempre ha sido habitual en los judíos.
Rosalind cursó sus estudios primarios y secundarios en colegios particulares.

Ya desde niña, demostró ser una muchacha inteligente y con una pasión excepcional por la ciencia.
Rosalind Franklin fue contemporánea de la famosa nutricionista británica Elsie Widdowson y de la científica austríaca Lisa Meitner.

Estudios de Rosalind Franklin

Cuando terminó los estudios secundarios, en 1938, manifestó su deseo de ir a la universidad para estudiar Química, Física y Matemáticas.
Desde que Rosalind escuchó  a Einstein en una de sus conferencias, tuvo el propósito de dedicar su vida al servicio de la ciencia.

Al principio, su padre se opuso abiertamente, pues se resistía a creer que una mujer, aunque fuera su hija, tuviera que dedicarse a la investigación; esto, a pesar de que él mismo había estudiado ciencias, e incluso aprendido alemán a fin de intentar convertirse en científico.

Este conflicto estaba originado por los convencionalismos sociales. Sin embargo, la inteligencia y determinación de la chica, sumadas a que sus padres eran de talante progresista se resolvió a favor de Rosalind.

Ella y sus padres consideraban que la educación era un valor primordial. Finalmente le permitieran matricularse en un Colegio Femenino de Cambridge, en el Newnham College, en 1938.

El Newnham College de Cambridge. Crédito: Wikipedia. Azeira.
El Newnham College de Cambridge. Crédito: Wikipedia. Azeira.

A los 18 años, la brillante Rosalind se presentó al examen de ingreso en Física y Química, en Cambridge, el mejor centro de Inglaterra para estudiar estas disciplinas.

Allí había enseñado Newton y allí se había fundado el Laboratorio Cavendish. En ese momento era el mejor sitio para una persona con inquietudes científicas.

En Cambridge conoció al profesor William Bragg, galardonado en 1915 junto con su hijo, con el premio Nobel de Física por sus contribuciones a la cristalografía de rayos X.

William Henry Bragg,, Premio Nobel de Física, junto con su hijo William Lawrence Bragg. Crédito: Nobel Foundation
William Henry Bragg, Premio Nobel de Física junto con su hijo William Lawrence Bragg. Crédito: Nobel Foundation

Rosalind Franklin y la investigar en cristalografía

Los descubrimientos de los Bragg, habían demostrado que cuando un haz de rayos X atraviesa un cristal, deja una especie de huella de identidad.
Esta huella revela cómo es la estructura de la molécula del cristal y la colocación de sus átomos.

Este fue el primer contacto de Rosalind con la cristalografía. Sospechó que utilizando los rayos X se podía descubrir la estructura de los cristales.

Por lo cual, decidió familiarizarse con el estudio en tres dimensiones de la materia extremadamente pequeña.

Estudios superiores de Rosalind Franklin

Se graduó en 1941, pero no obtuvo una Licenciatura, porque era mujer.
A manera de compensación, y debido a sus excelentes calificaciones, recibió “Honores de Segunda Clase” (una especie de título que la reconocía como apta para desempeñar un empleo).

Recién en 1947,  Cambridge empezó a otorgar títulos de licenciatura y master a las mujeres.

Rosalind consiguió una pequeña beca por un año, para seguir estudiando en el Departamento de Investigación Científica e Industrial y obtener el doctorado.

Pero, su padre le pidió que cediera ese dinero a un estudiante refugiado de la II Guerra Mundial, que se lo mereciera.
Esta generosidad se debió a que en 1939, la familia Franklin había estado a punto de quedar atrapada en Noruega, pues la II Guerra Mundial se inició mientras iban camino a casa.

En el Departamento de Investigación Científica e Industrial, tuvo la suerte de trabajar con el fisicoquímico Ronald Norrish, un pionero en fotoquímica y futuro premio Nobel.

Ronald George Wreyford Norrish. Crédito: Wikipedia
Ronald George Wreyford Norrish. Crédito: Wikipedia

Vida laboral de la científica Rosalind Franklin

Rosalind Franklin, aparte de que disfrutaba con su trabajo, estaba feliz pues se sentía independiente viviendo en un piso de alquiler en donde podía recibir a sus amigos y disfrutar a voluntad de su tiempo libre.

En 1942, aceptó un trabajo en la Asociación Británica de Investigación de la Utilización del Carbón.
El carbón vegetal era, en plena guerra, un combustible de gran trascendencia, ya que se empleaba como filtro de las máscaras de gas.

Tras investigar las diferentes tipologías del carbón, Rosalind presentó cinco publicaciones que contribuyeron a la fabricación de una máscara de gas más eficaz.

La joven Rosalind Franklin. Crédito: botoblog
La joven Rosalind Franklin. Crédito: botoblog

En aquellos años, se otorgaba el doctorado a muy pocas elegidas. Entre ellas, estuvo ella. En 1945, por su trabajo sobre “Micro estructuras del carbón y el grafito”, la Universidad le otorgó el título de Doctora en Física y Química.

En Inglaterra, una cosa era permitir excepcionalmente que las mujeres estudiaran y otra, muy distinta, permitirles realizar uno de los  trabajos “destinados a los hombres”.

Rosalind Franklin buscó mejor trabajo en Francia

Viendo el panorama laboral que se le presentaba, Rosalind Franklin que tenía 26 años, decidió salir de su Inglaterra natal y explorar mundo.

En 1938, antes de la guerra, Rosalind había viajado a Francia y había quedado prendada del país, por su lenguaje y por el estilo de vida francés.

Después de la guerra, en 1946, hizo una excursión a los Alpes franceses y se reafirmó en su amor al país, a su gente y a sus comidas.

En su último año en Cambridge, conoció a Adrienne Weill, una refugiada francesa que había sido alumna de Marie Curie. 

Adrienne Weill tuvo una gran influencia en la carrera y en la vida de Rosalind Franklin. Con ella aprendió a hablar francés. Estos gratos recuerdos, la animaron a ir a Francia, en búsqueda un trabajo interesante.

En la foto, el físico John Nielsen con Adrienne Weill, mentora y amiga de Rosalind Frnaklin. Crédito: Creative Commons
En la foto, el físico John Nielsen con Adrienne Weill, mentora y amiga de Rosalind Franklin. Crédito: Creative Commons

Una de sus amigas le consiguió una entrevista con el gestor del Laboratorio de Servicios Químicos del Estado, en París.

Este gestor se llamaba Marcel Mathieu y la sintonía de Rosalind con el científico fue instantánea. Era el año 1947, ya habían pasado los peores estragos de la guerra y Rosalind fue contratada de inmediato por Mathieu para un puesto de trabajo como fisicoquímica.

Al lado de Mathieu, Rosalind aprendió y desarrolló técnicas muy innovadoras para la investigación de los cristales.

La principal de ellas era la difracción de rayos X, llamada también ‘cristalografía de rayos X’. Una técnica  compleja y desconocida, con la que se intentaba aplicar el método de la cristalografía a materias no cristalinas.

Cristalografía con Rayos X. Crédito: IES Rosa Chacel, España
Cristalografía con Rayos X. Crédito: IES Rosa Chacel, España

En ese ambiente agradable, distendido y emprendedor, Rosalind, que era extremadamente inteligente, adquirió una excelente destreza. Su ojo científico se afinó y fue capaz de perfeccionar dichos procesos y publicar varios estudios de gran interés científico.

Rosalind Franklin no se casó 

La joven tenía ya 30 años, una edad adecuada para el matrimonio. Pero Rosalind tenía las cosas claras y no se decidió por esta opción.

Años más tarde, sus amigas dijeron que jamás encontró al hombre adecuado, que le compensase lo suficiente para dejar la investigación y…la libertad.

Regreso de Rosalind Franklin a Inglaterra

Trabajó junto a Marcel Mathieu durante cuatro años; y, a pesar de que la vida en París le encantaba, decidió volver cerca de sus padres, a Londres, en diciembre de 1950.

Rosalind Franklin al microscopio. Crédito: blog bioquímica.cl
Rosalind Franklin al microscopio. Crédito: blog bioquímica.cl

Al enterarse de su regreso, el director del laboratorio del King´s College, de Londres, le ofreció ocuparse de estudiar, con la nueva técnica, la estructura del ADN.

La científica montó su laboratorio solventando las carencias que su antecesor, Maurice Wilkins, no había sido capaz de cubrir.

El regreso de éste, que se encontraba de vacaciones, no fue precisamente placentero. Incapaz de asimilar las mejoras que la recién llegada había aportado a “su laboratorio”  se puso en contra de la recién llegada.

Maurice Wilkins (1916-2004), era originario de Nueva Zelanda, y también estaba dedicado al estudio del ADN. Ambos podrían haber formado un equipo extraordinario.
Lamentablemente, la misoginia y la competitividad de Wilkins, originó un conflicto permanente, en perjuicio de la parte más débil y menos combativa.

Las mujeres que trabajaban en el laboratorio, ni siquiera tenían permitido ir a tomar café en la sala donde se reunían los hombres para un descanso.

En ese tiempo se conocía la forma deshidratada de la molécula (forma A), la que NO sugería una forma helicoidal. Rosalind se concentró primero en interpretar los patrones de difracción utilizando las laboriosas fórmulas de Patterson.

Edificio de la Biblioteca del King's College de Londres. Crédito: web geograph.org.uk
Edificio de la Biblioteca del King’s College de Londres. Crédito: web geograph.org.uk

Rosalind Franklin decisiva en la investigación del ADN

Las primeras imágenes obtenidas en Londres con el ADN deshidratado se conocieron en Cambridge.
Watson había tenido ocasión de asistir a la clase que impartió Rosalind Franklin en noviembre de 1951, en la que dio a conocer el avance de sus investigaciones.

Algunos meses más tarde de esta clase, en 1952, al revelar una fotografía de difracción de rayos X, que obtuvo en uno de sus experimentos, Rosalind observó que ésta mostraba, de manera inconfundible, la estructura helicoidal de la molécula del ADN.

Utilizó la difracción de rayos X para capturar la estructura de doble hélice del ADN, algo detectable a simple vista por las bandas dispuestas en cruz.

Según los expertos, esa ‘X’ perfecta en el centro, era reveladora de la estructura en escalera de caracol de la macromolécula de la herencia.

Más adelante, esta fotografía fue llamada la ‘Fotografía 51’, y marcó un antes y un después, en lo referente al conocimiento de la estructura de la vida tal y como la entendemos ahora.

A espaldas de Rosalind, el resentido Maurice Wilkins mostró esta imagen al biólogo James Watson, que trabajaba con Francis Crick en la misma materia.  Rápidamente, estos dos brillantes científicos se pusieron a la tarea de imaginar una estructura del ADN y trabajaron en rehacer en 3 dimensiones un modelo del ADN que habían elaborado.

Watson y Crick mostraron a Rosalind su modelo helicoidal con tres cadenas, en las que iones de magnesio sostenían unidos los fosfatos y hacia la periferia las pentosas y las bases nitrogenadas.

Rosalind Franklin echó abajo sus conclusiones:

  • a) la cantidad de agua en el modelo no correspondía a la de los estudios de difracción;
  • b) los fosfatos y, por lo tanto, el “esqueleto” de la molécula tenían que estar en el exterior de la misma;
  • c) no existía en realidad ningún indicio consistente de que la estructura fuera helicoidal.

El rumor de estos intentos, llegó a oídos del jefe, Sir Lawrence Bragg, quien decidió ordenar a Watson y Crick que continuaran con sus trabajos normales y dejaran de lado estos intentos de estudios relativos al ADN.

La astucia se impuso: James Watson se concentró en el estudio del virus del mosaico del tabaco.

Este tiene al ARN como uno de sus constituyentes fundamentales. Dilucidar esta estructura le permitiría acercarse al ADN y de paso profundizar sus conocimientos en cristalografía.

Mientras tanto, durante 1952, Rosalind Franklin repitió los estudios cristalográficos, con diferentes grados de hidratación.
Al hidratarse, la difracción era completamente distinta (forma B).

Francis Crick había trabajado en descifrar cómo se verían las estructuras helicoidales de las proteínas en imágenes de cristalografía.
Y eso era justamente lo que tenía al frente en el informe de Rosalind Franklin.

Posteriormente, un informe que Rosalind Franklin había hecho llegar a Sir John Randall, fue entregado por éste a Watson y Crick, sin saber que ya lo conocían.

Con este modelo, Jame Watson y Maurice Wilkins elaboraron la célebre hipótesis de la «doble hélice» que es característica de la estructura molecular del ADN (ácido desoxirribonucleico).

Poco después, el 25 de abril de 1953, la prestigiosa revista Nature publicó tres artículos de los grandes hallazgos de la biología, bajo el único título de “Estructura molecular de los ácidos nucleídos”.

El primero, firmado por Crick y Watson, era la estrella de la revelación del descubrimiento científico, la estructura del ADN, sin mencionar para nada a Rosalind Franklin; el segundo, era un artículo de Wilkins; y el tercero, el de Rosalind.

Incómoda con esta deslealtad profesional, Rosalind decidió abandonar todo lo relacionado con el tema.

Su carrera científica prosiguió, liderando trabajos pioneros relacionados con el virus del mosaico del tabaco y el polio virus.

Es una lástima que dos hombres tan brillantes se hayan dejado llevar por la misoginia y no practicaran el “fair play” que tanto honra a la cultura británica.

El modelo de la doble hélice del ADN, es considerado como el logro médico más importante del siglo XX, y abrió el camino para la comprensión de la biología molecular y de las funciones genéticas; antecedentes que posibilitaron establecer la secuencia «completa» del genoma humano.

Universidad Rosalind Franklin, Edificio de Medicina y Ciencias, en Illinois. Crédito: Wikipedia
Universidad Rosalind Franklin, Edificio de Medicina y Ciencias, en Illinois. Crédito: Wikipedia

Enfermedad y fallecimiento de Rosalind Franklin

Por desgracia, un cáncer de ovarios provocado, en parte, por las repetidas exposiciones a la radiación, acabó con la vida de Rosalind.

Murió en Londres, el 16 de abril de 1958, cuando ni siquiera había cumplido los 38 años.

En 1962, Watson (canalla hasta el final) se encargó de que el nombre de Rosalind Franklin ni siquiera se mencionara en la concesión del premio Nobel, como si esta excepcional científica no hubiese participado en el crucial descubrimiento.

Dos de entre las muchas webs que aportan informaciones acerca de Rosalind Franklin, son: «El Universo y el hombre«, «Mujeres con Ciencia«.

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