Biografía de María Montessori

Montessori, María fue educadora, pedagoga, científica, médico, psiquiatra, filósofa, antropóloga, bióloga, psicóloga, feminista y humanista.

A los 14 años había estudiado ingeniería, luego estudió biología; por último, en 1896, a los 26 años, se graduó en la Facultad de Medicina de la Universidad “La Sapienza» de Roma.
Fue la primera mujer italiana que se graduó como médico.

María Montessori en 1880, con 10 años.
María Montessori en 1880, con 10 años. Crédito: Wikimedia

María Montessori nació el 31 de agosto de 1870 en Chiaravalle, Italia. La familia de María pertenecía a la burguesía de la ciudad.
Su padre, Alessandro Montessori, era militar; también su madre, Renilde Stoppani, coincidía con su marido en la convicción  de que era necesario dar a todos los hijos la mejor educación posible.

Casa natal de María Montessori, en la Plaza Mazzini di Chiaravalle, en Aucana
Casa natal de María Montessori, en la Plaza Mazzini di Chiaravalle, en Ancona. Crédito: Wikimedia

Después de graduarse en medicina, María estudió antropología y obtuvo el doctorado en filosofía.

Asistió a uno de los primeros cursos de psicología experimental y desarrolló su propia clasificación de enfermedades mentales.

En cuanto dio por terminada su formación profesional reglada, se dedicó de lleno a devolver a la sociedad parte de los beneficios que había recibido de ella:

  • 1896: participó en el Congreso Internacional para Mujeres, en Berlín. Expuso sus ideas acerca de las repercusiones que tienen en las mujeres y en los niños, las condiciones de vida; sobre todo si éstas son claramente desfavorables.
  • 1898: en un congreso en Turín expuso la importancia de la educación y atención a niños con deficiencias mentales. Dio a conocer los datos que ya tenía con respecto a la relación entre el abandono infantil y el posterior desarrollo de la delincuencia.
  • 1900: volvió a participar en el Congreso Internacional para Mujeres, esta vez en Londres.

    Retrato de María Montessori
    Retrato de María Montessori. Crédito: Wikimedia, Archivo Nacional de Holanda

El 31 de marzo de 1898, nació su hijo Mario. No se había casado con el padre, Giuseppe Montesano, que era profesor de psiquiatría y compañero suyo de trabajo.

La presión social y familiar hizo que Giuseppe se llevara a su hijo a casa de la familia Montesano, al campo, cerca de Roma. Mario no se enteró de quien era su madre, hasta que cumplió 15 años.

Entre 1898 y 1900, María Montessori trabajó con niños considerados perturbados mentalmente y no educables.
Observó que muchos de estos niños se ponían a jugar con las migajas de la comida; no se las comían, sino que simplemente jugaban con ellas.
Se dio cuenta de que en las mesas no había otros objetos.  Pensó que a los niños les hacían falta objetos para tocar.
¿Podría ser que tuvieran necesidad de realizar alguna actividad, cualquier tipo de actividad? Se le ocurrió que tal vez eso les ayudaría a cultivar su mente.

Reflexionado más en profundidad en estas ideas, tomó la decisión de ayudar a los niños durante el resto de su vida.

María Montessori era intelectualmente muy disciplinada. Empezó a buscar bibliografía de personas que ya se habían dedicado a una labor similar. Encontró documentación referente a Jean Marc Itard, médico pedagogo francés, nacido en la Provenza, en 1774.

Retrato de Jean Marc Itard, que se conserva en el Instituto Nacional de Jóvenes Sordos de París
Retrato de Jean Marc Itard, que se conserva en el Instituto Nacional de Jóvenes Sordos de París. Crédito: Wikimedia. Instituto Nacional de Jóvenes Sordos de París.

Este médico había trabajado en un hospital militar, donde se apasionó por la Medicina. Estudió la carrera y se doctoró en 1801.

En esos años, el hallazgo de un niño salvaje en la localidad de Aveyron había suscitado gran publicidad y expectación en París.
El doctor Itard había propuesto al gobierno francés un plan para procurar la rehabilitación de este niño, al que llamaron David.
El gobierno aceptó el plan y lo subvencionó durante los cinco años siguientes, para que pudiera dedicarse intensamente a esta tarea.

Durante este tiempo, el doctor Itard elaboró dos importantes memorias, que son un modelo de rigor metodológico y de claridad expositiva. Fueron publicadas, una en 1801; y la otra, en 1806.

El doctor Itard dedicó el resto de su vida a la educación de sordomudos y de ciegos; promovió la creación de centros especializados para la atención de los afectados por estas y otras minusvalías; estableció las bases del método de lectura Braille para ciegos; y fue un pionero de la educación especial.

La doctora Montessori, asimiló profundamente dos de las ideas expuestas por el doctor Itard casi 100 años antes: a) la importancia de la observación en los niños; b)  que a los niños no se les puede imponer nada.

También averiguó las experiencias de uno de los discípulos del doctor Itard: Eduardo Séguin, médico francés nacido en Clamecy, en 1812.

Este doctor había trabajado con niños mentalmente discapacitados, en Francia y en Estados Unidos.
Creó ejercicios y materiales para ayudar a estos niños a desarrollar sus facultades.
En 1839, fundó la primera escuela dedicada a la educación de niños discapacitados.
Siete años después, publicó un tratado fundamental para explicar las necesidades especiales de niños con discapacidades mentales.
Fue un texto de ayuda para desarrollar la independencia de estos niños, mediante  la combinación de pequeños y progresivos desafíos físicos e intelectuales.

Edouard Seguin. Crédito: Wikipedia
Edouard Seguin. Crédito: Wikipedia

También los trabajos del pedagogo suizo Johann Pestalozzi (1746-1827), influyeron en la formación intelectual de María Montessori.

Este conocido pedagogo ponía énfasis en la preparación del maestro; el cual, decía,  debe tener amor a su trabajo. Pestalozzi insistía en que el buen resultado educativo está basado en lograr establecer un vínculo de afecto entre el niño y el maestro.

Retrato al óleo del influyente pedagogo suizo, realizado probablemente por F.G.A. Schöner
Retrato al óleo del influyente pedagogo suizo, Johann Pestalozzi, realizado probablemente por F.G.A. Schöner. Crédito: Wikipedia

Con estos antecedentes, María Montessori dedujo que la educación se basa en un triángulo formado por a) Ambiente; b) Amor; c)  relación del Niño con el Ambiente.

Decía que en los niños ya están presentes la fuerza moral y la fuerza de la personalidad, aunque deben ser desarrolladas; que se debe respetar el derecho del niño a protestar y opinar; esto aumenta sus capacidades de observación, análisis y síntesis.

Basándose en los materiales del doctor Séguin, María Montessori elaboró sus propios materiales.

Seleccionó a dos ayudantes que no tenían preparación docente, sin prejuicios ni ideas preconcebidas.

La experiencia adquirida en los años 1898 y 1900, cimentó la base de sus conocimientos.
Logró que los niños confiados a sus cuidados, realizaran el examen estatal: obtuvieron resultados similares a los de los niños normales. Llegó a la curiosa conclusión de que “el niño normal está subdesarrollado”.

Partiendo de la observación y del método científico, elaboró sus materiales y su filosofía.

El Ministro de Educación de Italia, solicitó a María Montessori que siguiera educando a niños desfavorecidos.

Para ello le facilitó fundar la “Casa de Niños” en el barrio de San Lorenzo, de Roma. Esta casa se inauguró el 6 de enero de 1907. La mejor descripción de este acontecimiento, la dio la misma María Montessori:

Casa de Niños ideada por María Montessori. Crédito: Blog Guía Montessori
Casa de Niños ideada por María Montessori. Crédito: Blog Guía Montessori

Era el 6 de enero de 1907, cuando se inauguró la primera escuela para niños de tres a seis años; no con mi método, pues entonces no existía todavía; pero se inauguró aquella escuela donde mi método debía nacer un poco después.

Aquel día, el alumnado no se componía más que de unos cincuenta chiquillos pobrísimos, de aspecto rústico y tímido; algunos lloraban, casi todos, hijos de analfabetos y sometidos a mis cuidados.

El proyecto inicial era reunir a los hijos de los inquilinos de una casa de vecindad, en un barrio obrero, para impedir que quedaran abandonados por la calle y la escalera, ensuciando las paredes y sembrando el desorden.

En la misma casa se dispuso una habitación para este objeto, y fui encargada de esta institución, que podría tener un excelente porvenir.

Por una sensación indefinible, sentí confusamente en mi interior que se iniciaba una obra grandiosa de la que hablaría todo el mundo.

Así que la inauguración se anunció con énfasis. Todos los que acudieron a la inauguración quedaban asombrados y decían: ¿por qué la Montessori exagera tanto la importancia de un asilo para niños pobres?

Comencé mi obra como un campesino que hubiera guardado separadamente la buena semilla y le ofrecieran un campo fecundo donde sembrarla con toda libertad.

Pero no fue así; apenas removí los terrones de aquella tierra virgen, encontré oro en lugar de grano. La tierra ocultaba un tesoro precioso. Ya no era el aldeano que había imaginado: era como el talismán que Aladino tenía entre las manos, sin saberlo, una llave capaz de descubrir inmensos tesoros ocultos.

Los únicos gastos posibles eran los ordinarios en una empresa de escasos recursos, es decir, los muebles y objetos absolutamente necesarios. Por esa razón, se comenzó por fabricar muebles y adquirir algunos objetos.

La Casa de los Niños, no era una verdadera escuela: era una especie de máquina de contar, puesta a cero al iniciarse una labor.

Sin medios para crear el ambiente de los niños, con bancos y mesas escolares, con los muebles de uso corriente en las escuelas, se preparó un mobiliario sencillo como el de una habitación cualquiera de una casa.

Al mismo tiempo, hice fabricar un material científico exactamente igual al que yo usaba en una institución de niños con discapacidad mental, el cual por haber sido utilizado para ese objeto nadie pensó que pudiera llegar a ser un material escolar.

No hay que imaginar que el ambiente de la primera Casa de los Niños fuera amable y gracioso como el que presentan en la actualidad estos colegios.

 Se empezó creando el área de vida práctica (higiene y modales) devolviéndole la dignidad al niño.

Los niños se concentraban y repetían el ejercicio, los juguetes no les atraían, eran para ratos de ocio. Rechazaban los premios y los castigos, los niños obtenían la satisfacción de realizar solos su trabajo.

Poco a poco los niños rebeldes se normalizaron, se volvieron amables, respetuosos, aprendían con interés y entusiasmo.

Eran 60 niños. En vez de imponerles reglas arbitrarias y llenarles la cabeza de datos, se les dejó libre su espíritu.

Cuando a los cuatro y cinco años aprendían a leer y escribir como un proceso natural, el mundo se conmocionó.

Así, San Lorenzo dejó de ser un centro de control de niños y se convirtió en un centro de investigación donde se desarrollaba al niño con dignidad, libertad e independencia. Tenían la libertad de ser activos y la responsabilidad de saber cómo usar esta libertad”.

En 1909, se dio el primer curso de guías Montessori. A este primer curso asistieron personas de todas las profesiones. Al terminar el curso, María Montessori escribió su primer libro “El método de la pedagogía científica”. Ahí relató el desarrollo de los materiales y el fundamento de su método.

Un estudiante en un Centro Montessori en 1911. Crédito: Eric Blocher
Un estudiante en un Centro Montessori en 1911. Crédito: Eric Blocher

En 1912, los excelentes resultados del método Montessori y la extraordinaria personalidad de su impulsora, llevaron a que Alexander Graham Bell (científico y logopeda norteamericano de origen escocés, inventor del teléfono y que había apoyado la educación de Helen Keller, una niña ciega y sorda) y su hija invitaran a María  Montessori a Estados Unidos.
Al poco tiempo, se abrió la primera Casa de los Niños en ese país.

María Montessori en el año 1913
María Montessori en el año 1913. Crédito: Wikimedia

Muy pronto, en los Estados Unidos, empezaron a proliferar las escuelas Montessori. Y se fundó la “American Montessori Association” que encabezaron Graham Bell y Margaret Wilson, la hija del presidente Woodrow Wilson.

En 1915, su hijo Mario fue a USA para conocer a su madre y desde entonces la unión entre ambos fue permanente e intensa, tanto en lo personal como en lo profesional.

Ese año, la doctora Montessori dio una Conferencia Internacional en Roma, a la cual acudió mucha gente que estaba impresionada por la edad a la que aprendían a leer y escribir los alumnos de la Casa de los Niños, en el barrio de San Lorenzo.

En 1926, con el apoyo de Benito Mussolini, fundó la “Real Escuela del Método Montessori”.
Ya contaba con el firme y fiel apoyo de su hijo Mario, el cual la acompañaba en todas sus giras. Mario se había casado en el año 1917 con Helen Christie, y tuvieron 4 hijos.

María Montessori fundó, en 1929, la Asociación Montessori Internacional (AMI), que actualmente tiene su sede en Ámsterdam (Holanda).

En Italia se multiplicaron las escuelas y los centros de entrenamiento de educadores.

Pero, cuando el Duce Mussolini quiso que se empezara a adoctrinar a los niños, Montessori prefirió renunciar a la ayuda estatal; estaba convencida de que adoctrinamiento es radicalmente incompatible con la libertad, fundamento de su método educativo.

El Duce ordenó cerrar todas las escuelas Montessori. Lo mismo hizo Hitler en Alemania, en donde ya se habían instalado varias escuelas.

1934: María Montessori  abandonó Italia y se fue a vivir en Barcelona.

1936: estaba viviendo en Barcelona cuando empezó la guerra incivil española. Huyó inmediatamente a Holanda, en  donde emprendió nuevamente su labor educativa.

1938: publicó su libro “El niño, el secreto de la infancia”.

En 1939, la Sociedad Teosófica de la India la invitó a dar unos cursos en su país.  Fue acompañada por su hijo Mario.

Al poco tiempo, estalló la II Guerra Mundial; los ingleses, que dominaban la India, le permitieron seguir trabajando, pero no la dejaron salir del país.

Mario fue enviado a un campo de trabajo, y ella se dedicó a aplicar su método educativo con los niños, desarrollando con ellos el trabajo de taller e iniciando los cursos de primaria Montessori.

En esta época nació su interés por los niños de 0 a 3 años, diciendo que la educación debe iniciarse desde el nacimiento. Desarrolló las Comunidades Infantiles como propuesta para sustituir a las guarderías.

Al finalizar la guerra regresó a Holanda y reanudó la propagación de sus ideas. Se abrieron más escuelas Montessori a nivel mundial.

Actualmente es difícil comprender bien el impacto que tuvo Maria Montessori en la renovación de los métodos pedagógicos de principios del siglo XX, ya que la mayoría de sus ideas, hoy parecen evidentes. Pero, en su momento, fueron innovaciones radicales.

Los principios fundamentales del método ideado por María Montessori son que:

  • Los niños aprenden todo inconscientemente, pasando poco a poco del inconsciente a la conciencia.
  • Se les puede comparar con una esponja; la diferencia es que la esponja tiene una capacidad de absorción limitada, mientras que la mente del niño es infinita.
  • Hay períodos sensibles, en los cuales los niños pueden adquirir una habilidad muy fácilmente. Estos momentos son pasajeros.
  • Un modo de motivar a los niños y despertar sus ganas de aprender se resume en la fórmula: ”ayúdame a hacerlo yo solo”.
  • El adulto únicamente debe intervenir cuando el niño le pide ayuda; de este modo, se favorece la autonomía desde los primeros años.
  • El papel del adulto es guiar al niño, proporcionarle un ambiente bueno y cómodo; y ser un buen observador.
  • Un verdadero educador está al servicio del niño educando y debe cultivar en él la humildad, la responsabilidad y el amor.
  • Cuando el niño tenga una duda, que consulte primero a sus padres, luego a un compañero de mayor edad, luego a un libro; de esta manera el niño gana independencia y muchas veces logra resolver su problema sin acudir al adulto.
  • El juego es la principal actividad a través de la cual el niño observa e investiga todo lo relacionado con su entorno, de una manera libre y espontánea.

María Montessori vivió el resto de su vida en Holanda, donde estaba la sede central de la Asociación Montessori Internacional (AMI). Desde ahí participó activamente en los programas educativos de la UNESCO.

En esos años, alrededor de 1949, en España, una maestra llamada Angela Ruiz Robles, hizo un invento sensacional. Era el equivalente a los actuales libros electrónicos. Es una lástima que ambas no llegaron a conocerse, pues habrían coincidido en muchos de sus métodos de enseñanza.

El 6 de mayo de 1952, sufrió una hemorragia cerebral, y falleció a los 81 años, en la ciudad de Noordwijk (Holanda).

Recibió la Legión de Honor de Francia, por su destacada labor en el campo de la educación; así como la condecoración Honoris Causa de la Universidad de Ámsterdam; fue propuesta en tres ocasiones para el Nobel de la Paz.

Vivió y trabajó por sus convicciones de que al niño había que ayudarle a desarrollarse. Toda su vida estudió, trabajó y difundió estas ideas.

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