Biografía de María Zambrano

María Zambrano fue una filósofa y ensayista española.​ La extensa obra de esta extraordinaria mujer está entre el compromiso cívico y el pensamiento poético. Ya anciana, recibió los dos máximos galardones literarios concedidos en España: el Premio Príncipe de Asturias en 1981, y el Premio Cervantes en 1988.

María Zambrano anciana
María Zambrano en los años 80, en España. Crédito: El País. Raúl Cancio

María Zambrano Alarcón nació en Vélez-Málaga, el 22 de abril de 1904. Sus padres, Blas Zambrano y Araceli Alarcón, eran maestros. También su abuelo paterno, Diego Zambrano, era maestro.

Vélez Málaga
Vélez.Málaga ciudad en donde nació la escritora María Zambrano. Crédito: Wikipedia. TyK

En 1905, se trasladó con su familia a Madrid. Al año siguiente, su padre consiguió la cátedra de Gramática Castellana, en la Escuela Normal de Maestros, en Segovia.

Desde el año 2006,  durante toda su adolescencia vivieron en Segovia. Allí nació su hermana Araceli, la víspera del cumpleaños de María, la cual decía: “fue la alegría más grande de mi vida”.​

En 1913, María Zambrano comenzó el bachillerato en el Instituto de Segovia. Ella y otra muchacha eran las únicas chicas que recibían educación de ese nivel.

Acueducto de Segovia
El milenario acueducto de Segovia. Crédito: Wikipedia. Alfonso Felver

En Segovia inició María un primer amor, con su primo  Miguel Pizarro; esto  duró entre 1917 y 1919. La familia intervino y Miguel fue enviado a Japón, como profesor de español en la Universidad de Osaka. Tras un primer momento de desolación, María vivió una nueva experiencia amorosa con Gregorio del Campo. En el intercambio de cartas entre ambos, dan detalles de esta aventura juvenil. ​

En 1924, su familia se trasladó de nuevo a Madrid y María se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad. Entre 1924 y 1926, asistió a las clases de García Morente, Julián Besteiro, Manuel Cossío y Xavier Zubiri; también conoció a José Ortega y Gasset, en un tribunal de exámenes.​

José Ortega y Gasset, filósofo y ensayista español
José Ortega y Gasset, filósofo y ensayista español, alrededor de 1924. Crédito: Wikipedia

En 1927, fue invitada a la tertulia de la Revista de Occidente; a pesar de su juventud, con su brillante inteligencia, ponderación y conocimientos, llegó a ejercer el papel de mediadora entre Ortega y algunos escritores jóvenes, como Antonio Sánchez y José Antonio Maravall.

A partir de 1928, comenzó su doctorado, se afilió a la “Federación Universitaria Escolar” (FUE) y comenzó a colaborar en el periódico madrileño “El Liberal” (de orientación republicana, dejó de publicarse en 1939). También participó en la fundación de la “Liga de Educación Social”.

Impartió clases de filosofía en el “Instituto Escuela”, institución educativa española fundada en Madrid en 1918, como un experimento educativo para extender a la enseñanza secundaria oficial los principios pedagógicos fundamentales de la Institución Libre de Enseñanza y de la pedagogía europea más avanzada de su época. Tuvo que interrumpir las clases, porque se enfermó y le diagnosticaron tuberculosis.​ A pesar de todo, no interrumpió sus colaboraciones con la FUE y siguió con muchos de sus escritos.

En 1931, fue nombrada profesora auxiliar de Xavier Zubiri, catedrático de Historia de la Filosofía en la Universidad de Madrid. Ocupó este puesto hasta el año 1936. En esos años terminó su tesis doctoral sobre “La salvación del individuo, en Spinoza”.

Xavier Zubiri
Xavier Zubiri, Catedrático de Historia de la Filosofía. Discípulo de José Ortega y Gasset. Crédito: Revista Criterio

El 7 de marzo de 1932, la cercanía profesional e intensa colaboración de María con José Ortega y Gasset, la llevó a cometer el que muy pronto descubriría como el peor error político de su vida: la firma del “Manifiesto y creación del Frente Español”. María Zambrano vislumbró muy pronto el perfil fascista de este Frente Español y lo disolvió, pues tenía autoridad para hacerlo.

Quedó totalmente desilusionada con la política de partidos. En adelante encauzó su inquietud política al ámbito del pensamiento, con críticas al racionalismo y con la propuesta de una razón alternativa e integradora, la razón poética.

Aquel mismo año 1932, en un contexto vital muy diferente, en la tertulia de Valle Inclán conoció a Rafael Dieste, el cual se convirtió en uno de sus más grandes amigos; con él y con otros jóvenes de ese grupo (Arturo Serrano, Luis Cernuda, Sánchez Barbudo y Alfonso Rodríguez) trabó una gran amistad.

Participó en algunas “Misiones Pedagógicas” en Cáceres, Huesca y Cuenca. Las Misiones Pedagógicas fueron un proyecto de solidaridad cultural patrocinado por el Gobierno de la Segunda República Española.

Convocados por Manuel Bartolomé Cossío, llegaron a reunir más de quinientos voluntarios: maestros, profesores, artistas, y jóvenes estudiantes e intelectuales. Entre ellos se encontraban: el dramaturgo Alejandro Casona, el cineasta José Val del Omar, el poeta Luis Cernuda, el pintor Ramón Gaya, el músico Eduardo Martínez, Antonio Sánchez, la académica Carmen Conde y su marido Antonio Oliver.

Bartolomé Cossío
Manuel Bartolomé Cossío, pedagogo, ahijado y alumno favorito de Francisco Giner de los Ríos. Fotografía de 1931. Crédito: Wikipedia

En ese periodo, entre 1932 y 1934, María Zambrano colaboró con generosidad en los cuatro círculos culturales que frecuentaba: la Revista de Occidente, la poética reunión de estrellas del 27 reunida en Cuatro Vientos, la juvenil Hoja Literaria de Azcoaga y el santuario de José Bergamín, Cruz y Raya, en cuyas tertulias conoció a Miguel Hernández.

Muchos de los integrantes de esos círculos tomaron la costumbre de ir a tomar el té a la casa de María Zambrano, en la plaza del Conde de Barajas. La joven escritora ya se había ganado un puesto de excepción entre la intelectualidad poética española.

Era el año 1935, y en el comienzo de curso, María inició su tarea de profesora de filosofía en la Residencia de Señoritas y en el Instituto Cervantes, en donde el poeta Antonio Machado (1875-1939) ocupaba la cátedra de francés.  En Segovia, Machado había sido contertulio y amigo de Blas Zambrano, el padre de María.

Antonio Machado
Antonio Machado, poeta español representativo de la Generación del 98. Crédito: Wikipedia. Historia de la Literatura Argentina

El 30 de julio de 1936, María Zambrano se sumó al manifiesto fundacional de la “Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura”. Ella colaboró en la redacción de este manifiesto contra el fascismo que representaba el Ejército sublevado.

El 14 de septiembre de 1936, contrajo matrimonio con el historiador, diplomático y poeta ocasional Alfonso Rodríguez Aldave, recién nombrado secretario de la Embajada de España en Chile. En octubre, en el viaje a Chile, hicieron escala en La Habana, donde María pronunció una conferencia sobre Ortega y Gasset.

Ocho meses después, en plena guerra civil española, regresaron a España, el 19 de junio de 1937, el mismo día en que cayó Bilbao y comenzó la diáspora intelectual española; a la pregunta de por qué regresaban cuando la guerra estaba perdida para la República, ella y su marido, respondieron: “Por eso”.

María Zambrano
María Zambrano en los años 30. Crédito: Fundación María Zambrano

Alfonso Rodríguez se incorporó al ejército republicano y ella colaboró en el consejo de redacción de “Hora de España” (revista cultural, mensual, editada en Valencia y fundada por intelectuales leales a la II República). Participó en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado del 4 al 17 de julio de 1937 en Valencia. Fue nombrada Consejera de Propaganda y Consejera Nacional de la Infancia Evacuada.  También participó en la reapertura y gestión de la Casa de la Cultura de Valencia.

Al inicio de 1938, se trasladó  Barcelona con sus padres y su hermana. Ese año, el 29 de octubre, murió su padre a los 64 años.

El 28 de enero de 1939, 5 días después de la caída de Barcelona, María cruzó la frontera francesa en compañía de su madre, su hermana Araceli, el marido de ésta y otros familiares.

En Francia, se reencontró con su marido y tras una breve estancia en París, partieron hacia México invitados por la Casa de España. Al desembarcar en la Habana para pasar ahí unos días, fue invitada como profesora de la Universidad y del Instituto de Altos Estudios e Investigaciones Científicas.

Plaza Vieja La Habana
La Plaza Vieja de La Habana fue diseñada como espacio público en 1559. Crédito: Wikipedia. Brian Snelson

De Cuba pasaron a México, donde fue nombrada profesora en la Universidad Michoacán. En México, publicó dos libros: “Filosofía y poesía” y “Pensamiento y poesía en la vida española”. Sin embargo, el matrimonio no se acostumbraba en Michoacán y decidieron trasladarse a Puerto Rico.

Entre 1940 y 1945, trabajó intensamente participando en seminarios y ciclos de conferencias o dictando lecciones y cursos en diversas instituciones cubanas y portorriqueñas.

Mientras alternaban su vida entre Cuba y Puerto Rico, continuó publicando artículos y algunos libros como “La Confesión: Género Literario y Método”, “La agonía de Europa” o “El pensamiento vivo de Séneca”.

La II Guerra Mundial le impidió reunirse en París con su madre enferma y con su hermana Araceli, la cual había quedado viuda y estaba en el umbral de la locura.

En cuanto las tropas aliadas liberaron la capital francesa, María hizo lo posible para acudir en ayuda de su madre, pero los lentos trámites de la obtención de visado hicieron que cuando llegó a París cuando su madre ya estaba enterrada. Su hermana Araceli se encontraba en una situación absolutamente lamentable. María decidió cuidarla y no volver a separarse de ella.

En 1947, las hermanas Zambrano se instalaron en un apartamento de la Rue de L’Université, hogar al que pronto se incorporó el marido de María. La convivencia entre los tres resultó algo insostenible.​

En 1948, ya solas y unidas hasta el final, María y Araceli Zambrano se trasladaron a La Habana, de allí pasaron a México y de nuevo a La Habana. Con todos esos traslados, su condición de seres errabundos empezó a ser casi obsesiva; y como la situación económica de ellas era deplorable,  decidieron organizar su regreso a Europa.

La Casa España en México
La Casa España en México. Centro Cultural. Crédito: Latin American Art

En 1949, las hermanas Zambrano pudieron instalarse en Roma. Pero, solamente hasta junio de 1950, porque el gobierno italiano se negó a prolongar sus permisos de residencia. Marcharon a París, en donde María se reencontró con su marido por breve tiempo; ya que Alfonso y su hermano Francisco, con el que había vivido los tres últimos años, desde 1947, partieron hacia México.

Las hermanas permanecieron en París hasta marzo de 1953, fecha en que de nuevo se trasladaron a La Habana. Pero la inicial euforia del reencuentro caribeño sólo duró 3 meses, debido a la caótica situación política cubana, a las añoranzas de Araceli y a la relación amorosa de María con el médico italiano Gustavo Pittaluga, casi 30 años mayor que ella. En junio de 1953 un barco las devolvió a Roma.

Esta vez, la estancia en Roma fue más larga. María pudo disfrutar de una fecunda amistad con intelectuales italianos, y recuperar la relación con viejos amigos como Diego de Mesa (alumno suyo en el Instituto Escuela), Carmen Lobo, Nieves de Madariaga (hija de Salvador de Madariaga), Tomás Segovia (poeta valenciano), el poeta Jorge Guillén, o el novelista y diplomático mexicano Sergio Pitol.

Su economía y salud, ambas siempre frágiles, se vieron reconfortadas por la generosidad del pintor inglés Timothy Osborne, que fue su protector económico hasta el fin de su vida. Incansable, María Zambrano siguió escribiendo artículos, ensayos y libros. Su pensamiento abarca un amplio espectro desde historia, pintura y poesía. De estos años son estas dos piezas maestras: “España, sueño y verdad” y “La España de Galdós”.

En septiembre de 1957, recibió la sentencia de un tribunal de México en el que se le comunicaba su divorcio con Alfonso Rodríguez Aldave.

Durante ese otoño romano de 1957, conoció a la poeta venezolana Reyna Rivas y a su marido Amando Barrios. Ellos se convirtieron en sus grandes amigos y protectores, hasta el último momento. La casa de María se hizo famosa por las tertulias, los cantes y bailes; y por la desbordante población de gatos  que rodeaban a su hermana Araceli.

En el verano y el otoño de 1958, permaneció durante largas temporadas en Florencia, donde hizo una grande e íntima amistad con el famoso pintor murciano Ramón Gaya.

En septiembre de 1963, tuvo la amarga experiencia de comenzar nuevamente una vida errante, al recibir la orden de expulsión de Roma, motivada por la denuncia de un vecino con relación a los gatos de su hermana Araceli.

Su amiga, la escritora Elena Croce, hizo intervenir a los ministros de Justicia y de Interior, pero sólo consiguieron aplazar el proceso. El 14 de septiembre de 1964, tras una nueva inspección «sanitario-cívica», las Zambrano y trece gatos, abandonaron Roma camino de Francia con un aviso a la policía gala de que “se trata de personas peligrosas».

Paisaje de la región del Jura, en Francia
Paisaje de la región del Jura, en Francia. Crédito: Pixabay. Manuel Sadaune

Desde ese año 1964, hasta 1977, María y su hermana vivieron en Francia, en  la región del Jura, en una vieja casita en un bosque, llamada “La Pièce”. La soledad de la casa se veía de tanto en tanto animada por las visitas de los amigos españoles e italianos y de los primos. En ella dieron a luz obras magníficas como: “La tumba de Antígona”, “El hombre y lo divino” o “Claros del bosque”.  El 20 de febrero de 1972, falleció Araceli Zambrano.

La muerte de su hermana le hizo abandonar durante dos años, su casa del bosque. Sucedieron estancias en Roma y viajes turísticos por Grecia; todo ello con la compañía y la generosidad de sus mecenas Timothy Osborne y esposa.

En 1974, volvió a “La Pièce”, asistida y acompañada por sus primos Mariano y Rafael Tomero Alarcón.  Sin embargo, el deterioro de su salud física empezó a ser progresivo.

Vista general de Fernay Voltaire
Vista general de Fernay-Voltaire casi en la frontera entre Francia y Suiza. Crédito: Wikipedia

En 1978, se trasladó a Ferney-Voltaire, en donde permaneció hasta el año 1981, cuando se mudó a Ginebra. En esta ciudad suiza, la colonia asturiana la nombró “Hija Adoptiva del Principado de Asturias”. Fue el primero de una larga lista de reconocimientos que hasta entonces habían estado ausentes.

Ya anciana, tuvo una recaída en su salud; tan grave, que los médicos la declararon desahuciada. Sin embargo se recuperó lo suficiente como para  decidir su regreso a España e instalarse en Madrid, el 20 de noviembre de 1984. Con 80 años, de los cuales pasó más de media vida teniendo que ir de un lado a otro, necesitaba un tranquilo sosiego en su patria. En esta última etapa, su actividad intelectual fue, sin embargo, incansable.

Teatro Campoamor
El Teatro Campoamor inaugurado en 1892, escenario de la entrega de los premios Príncipe de Asturias. Crédito: web conocerasturias

En 1981 había sido recompensada con el “Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades”, en su primera edición. A su vez, el ayuntamiento de Vélez-Málaga, su ciudad natal, la nombró “Hija Predilecta”.

Al año siguiente, el 19 de diciembre de 1982, la Junta de Gobierno de la Universidad de Málaga acordó su nombramiento como Doctora Honoris Causa.

Murió en Madrid, el 6 de febrero de 1991;  fue enterrada entre un naranjo y un limonero, en el cementerio de Vélez-Málaga, a donde luego fueron trasladados también los restos mortales de su madre y de su hermana.

En febrero de 1966, el filósofo José Luis López Aranguren había publicado un artículo en la Revista de Occidente, titulado: “Los sueños de María Zambrano”. A esta publicación siguieron otros trabajos similares, de otros escritores que empezaron a reivindicar el trabajo y la figura gigante de María Zambrano.

Continuaron también los reconocimientos oficiales: “Hija Predilecta de Andalucía” en 1985; y en 1987, se constituyó en Vélez-Málaga la fundación que lleva su nombre. Finalmente, en 1988 se le concedió el “Premio Cervantes”.Siguió recibiendo reconocimientos a título póstumo:

Estación de tren "María Zambrano" en Málaga
Estación de tren «María Zambrano» en Málaga. Crédito: Ricardo Ricote Rodríguez
  • “Hija Predilecta” de la Provincia de Málaga en 2002.
  • El 27 de noviembre de 2006 el Ministerio de Fomento bautizó con su nombre la estación central de ferrocarril de Málaga.
  • En 2008 se botó el buque remolcador de salvamento marítimo, “María Zambrano” (BS-22).
  • Igualmente lleva su nombre la Biblioteca Central de la que fue su Alma Máter, la Universidad Complutense de Madrid.
  • El 28 de abril de 2017, el Pleno del Ayuntamiento de Segovia aprobó por unanimidad la concesión del título de “Hija Adoptiva y Predilecta de Segovia”.
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