Biografía de Suzanne Gros Noël

Suzanne Noël. Imagen guardada por el Club Soroptimist Internacional. Crédito: Club de la Rochelle, Francia. Suzanne Noël. Imagen guardada por el Club Soroptimist Internacional. Crédito: Club de la Rochelle, Francia.

Suzanne Gros Noël, pionera de la cirugía plástica en Francia, fue una feminista muy activa. No vaciló en aplicar sus conocimientos para salvar judíos del exterminio nazi.

Pionera de la cirugía plástica, ayudó a los judíos que huían de la Gestapo Se curtió operando a heridos de la Primera Guerra Mundial. Desde el quirófano, luchó por el voto femenino e intentó hacer justicia con el bisturí.

En esas mismas fechas, una humilde enfermera polaca, Irena Sendlerowa, conseguía ocultar y salvar en Varsovia, a más de 1.000 niños judíos.

Suzanne Gros Noël nació el 8 de enero de 1877, en Laon, hermosa ciudad situada al norte de Francia. Fue hija de unos padres muy adinerados.

Su padre murió de tuberculosis cuando ella tenía apenas 6 años. También fallecieron muy pronto sus tres hermanos. Tuvo también una hermana que falleció al nacer.

En 1896, cuando recién tenía 19 años, se casó con Henri Pertat,  médico dermatólogo, recién graduado.

Tal como era la costumbre, tuvo que dedicarse a las tareas domésticas. Se entretenía jugando al bridge con las amistades y acudiendo a conciertos, con su marido. Era lo que se esperaba de una burguesa nacida en Laon, que había crecido aprendiendo a coser y a pintar.

Suzanne echaba de menos a su madre y en 1905 empezó a estudiar medicina. Soñaba con trabajar con su esposo. Henri Pertat le ayudó a acabar el bachillerato y la animó a empezar Medicina, carrera que terminó con la cuarta mejor nota de su promoción.

Para inscribirse en la Escuela de Medicina, fue necesario que su marido lo hiciera por ella. Igual que cuando tenía que faltar a exámenes por enfermedad, era Henri Pertat quien debía escribir los justificantes. Esas eran las normas establecidas en el Código Civil, que databa desde el tiempo de Napoleón Bonaparte.

En 1909, fue admitida como ayudante del médico en el Departamento de Dermatología, en el Hospital Saint-Louis, dirigido por el Profesor Brocq.  Ahí pudo observar cómo uno de los profesores escondía una cicatriz en el cabello de un paciente y en los pliegues de su piel.

Al año siguiente, el Profesor Brocq le permitió realizar su primera operación. La paciente voluntaria, era una trabajadora de laboratorio cuya cara había quedado arrasada por ácido sulfúrico.

Suzanne se dio cuenta que esa era el tipo de cirugía que quería practicar, porque el resultado cambiaba radicalmente la vida de las personas.

En el año 1911, dejó el departamento que compartía con su marido Henri, pues ya no quisieron seguir compartiendo sus vidas. Se fue con su hija Jacqueline a un apartamento situado en el barrio de Montmartre. Sin embargo, todas las tardes Suzanne se encontraba con él, en la oficina.

En 1912, aprobó los exámenes del “Internat des Hospitaux de Paris”.

Un año antes, en 1911, la gran actriz dramática francesa, Sarah Bernhart, nacida en 1844, regresó a París después de un viaje; todos sus admiradores comprobaron que  la Bernhart había rejuvenecido bastante durante su ausencia.

La famosa actriz Sarah Bernhart en agosto de1911. Crédito: Wikimedia. Bain Collection Library
La famosa actriz Sarah Bernhart en agosto de1911. Crédito: Wikimedia. Bain Collection Library

El 5 de junio de 1912, movida por la curiosidad, Suzanne se atrevió a llamar a la puerta de Sarah Bernhardt. Quería ver más de cerca su cara. Sarah no dudó en explicarle cómo un cirujano de Chicago le había atenuado sus arrugas, sin alterar la parte inferior de su rostro.

Suzanne comenzó a experimentar en sí misma, pellizcando su piel para ver si podría mejorarla con este pequeño truco. Más tarde decidió experimentar con conejos anestesiados.

Durante el año 1913, fue aprobando “ayudantías” en todas las especialidades médicas, pero su principal interés estaba en Dermatología. Henri Pertat se había comprometido con otra mujer y Suzanne estaba sola con su hija Jacqueline.

En septiembre de 1914, había comenzado la Primera Guerra Mundial y André Pertat fue enviado a uno de los hospitales del frente de batalla.

Hasta 15.000 hombres sufrieron amputaciones en cara, cráneo y mandíbula. Se les conoció como «bocas rotas», y el Gobierno francés creó los servicios especiales de prótesis buco-maxilo-facial y restauración de la cara.

El profesor Morestin fue el principal instructor de Suzanne. Ambos dejaron los liftings estéticos y se dedicaron a la reconstrucción de narices, mandíbulas y orejas. Los militares heridos, quedaban en las mejores condiciones posibles, antes de regresar con sus familias.

Retrato de Suzanne Noël, cedido por el Club Soroptimist de París. Crédito: web de elpais.com
Retrato de Suzanne Noël, cedido por el Club Soroptimist de París. Crédito: web de elpais.com

La mayoría de los hospitales no querían tener un médico especializado en cirugía estética. En la Facultad donde ella estudió, aún definían la cirugía estética como: “Una práctica inútil, para coquetas”.

Entonces, ella decidió  establecer una clínica en su propio domicilio. Regresó al apartamento de su ex marido. Su madre que no había ahorrado medios para que ella tuviera una esmerada educación, le ayudó financieramente.

Cada día acudían más heridos a la clínica. Suzanne escribió a todos los pacientes de Henri para tranquilizarlos y decirles que ella lo reemplazaría en su ausencia. Lo hacía por patriotismo y también porque necesitaba medios económicos para vivir: Jacqueline, su madre y ella.

Después de la guerra, se limitó a cirugías menores como estiramientos faciales y correcciones de párpados. Se hizo famosa por lo que ella  llamada «pequeña operación«.

Esta era una técnica en la que realizaba pequeñas incisiones invisibles, a lo largo de la línea del cabello, para suturar sólo un poco de piel; lo suficiente para producir tensión, sin tener que extirpar ningún tejido subyacente.

A fines de 1918, murió Henri Pertat. Desde que había estado expuesto al gas mostaza, en 1915, su salud se había ido deteriorando constantemente.

Suzanne animó a André Noël para que, con las investigaciones que ella había realizado, presentara la tesis de fin de estudios. Ella no había tenido tiempo de terminar, pero si André se titulaba, podría practicar bajo su autoridad y mantener  el gabinete.

En octubre de 1919, André y Suzanne se casaron y se trasladaron a una nueva oficina, situada a pocos pasos de los Campos Elíseos.

Todo fue bien en este nuevo hogar-gabinete: André Noël tenía su propio espacio en donde recibía principalmente pacientes con sífilis. Suzanne practicaba pequeñas cirugías estéticas ambulatorias. Jacqueline soñaba con ser compositora y practicaba violín, en espera de ingresar al Conservatorio.

El 6 de enero de 1922, la pequeña Jacqueline murió a consecuencia de la gripe española. Acababa de ser aceptada en el Conservatorio. Suzanne, su madre y André quedaron profundamente afectados.

André Noël cayó en una depresión, sin ánimo para trabajar, se sentía odiado por sus compañeros y todo lo encontraba mal.

Finalmente, el 6 de agosto de 1924, André puso fin a su vida, arrojándose al río Sena, ante los ojos de Suzanne que fue incapaz de retenerlo. Una vez que lo sacaron del agua, fue imposible hacerlo revivir.

En unos pocos meses, Suzanne había perdido a Jacqueline y a su marido. Además, sin el patrocinio de André, Suzanne ya no podía seguir ejerciendo la medicina.

Ante el acoso de periodistas, fotógrafos y acreedores de André, decidió escapar a Laon, refugiándose en casa de su madre.

En abril de 1925, presentó su tesis sobre «La extensión del dedo gordo, de origen periférico«. La firmó con su nombre de soltera: Suzanne Gros. A partir entonces, ya pudo trabajar por su cuenta. Por fin, ya no tuvo que depender de nadie para cubrir sus necesidades.

Sus clientas llegaban al gabinete, con las revistas de moda y de belleza a fin de proponer “arreglos”. Todas querían parecer jóvenes y delgadas, tener poco pecho y bonitas piernas.

A petición de la clientela, se fue especializando en remodelar los senos, adelgazar las nalgas, el abdomen, las piernas y los brazos. Les explicaba que era tanto para que sus maridos las encontraran hermosas, como para que ellas mismas se sintieran más atractivas.

Suzanne practicó a cirugía estética para la corrección de ojos. Crédito: Masson et Editeurs
Suzanne practicó a cirugía estética para la corrección de ojos. Crédito: Masson et Editeurs

Le afectaba recibir a personas que no habían sido contratadas o que habían sido despedidas porque no se veían jóvenes. Mujeres que habían perdido a su hombre en la guerra y que sólo podían confiar en sí mismas para mantener a sus familias.

Suzanne Gros hacía su trabajo para ayudarles a obtener independencia. Sabía que de esa manera lograrían la igualdad con los hombres. En muchos casos, no le importaba que no pudieran pagarle. A las más ricas les cobraba un poco más y, asunto arreglado.

Al contrario que algunos prestigiosos doctores que eran partidarios de una gran operación, ella prefería intervenir tres veces. De esta manera, su paciente podía hacer vida normal más pronto.

Su clínica empezó a recibir a personas famosas, a mujeres del mundo de la moda y de la aristocracia europea.

El feminismo de Suzanne Gros creció en paralelo a su carrera profesional. Constantemente reclamaba que las mujeres no eran ciudadanas de pleno derecho. Organizó una manifestación para incitar a las mujeres trabajadoras a no pagar impuestos.

Esta huelga de impuestos se justificó diciendo que el Estado no reconocía a las mujeres ningún derecho. Si no había igualdad de derechos, tampoco había obligación de pagar impuestos igual que los hombres.

La reacción de amigos y familiares al verla compaginar su trabajo de cirujana plástica con la defensa de los derechos de la mujer, fue negativa y le dijeron claramente que estaba loca. Suzanne veía la cirugía estética como una forma de ayudar a sus pacientes a emanciparse social y financieramente. Ante todo era una feminista,

Su liderazgo en la “huelga de impuestos” atrajo la atención de un Club  fundado en Oakland, California, en el año 1921. Se denominaba “Soroptimist” y empezó con 80 mujeres.

El propósito de la organización Soroptimist fue crear una red amplia de mujeres con representación de diversas ocupaciones, para fomentar un espíritu de servicio y alentar altos estándares éticos en negocios y profesiones.

En  octubre de 1923, Suzanne Gros  recibió la visita de Stuart Morrow, en representación de Soroptimist, para pedirle que impulsara la creación de este Club en París.

Al año siguiente, en octubre de 1924, la Dra. Suzanne Gros Noël fundó en París el primer Club Soroptimist de Europa.

A la primera reunión del Club asistieron: una mujer médico de hospitales, una representante del Partido Radical Socialista, dos poetisas famosas, una periodista, una abogada, una activista, una actriz y una compositora. Todas ellas, elegidas entre sus amigos y pacientes.

Esta primera reunión la hicieron en el Rotary Club, donde no contaron con el apoyo de los socios masculinos. Los maridos veían con malos ojos los almuerzos semanales que estas mujeres organizaban sin ellos.

Hubo tanto entusiasmo y tal nivel de compromiso entre las socias del Club, que pronto Soroptimist tuvo clubes en otras diez capitales europeas.

El arranque del Club Soroptimista fue el inicio de una vida solitaria e hiperactiva para Suzanne. En 1926 publicó un libro, único en su género: “La cirugía estética”. En él relata las técnicas aprendidas, sus aciertos, pero también sus errores. Lo escribió para compartir sus conocimientos y para dar entidad y prestigio a la cirugía estética.

En 1930 se constituyó la Federación Europea de Soroptimist. Suzanne Nöel fue la primera presidenta. Hoy día, la Federación Europea cuenta con más de 34.000 socias en unos 1.200 clubs, en 59 países.

En la primavera de 1936, Suzanne Noël perdió la vista durante varios meses. Fue operada de cataratas por el mismo médico que había tratado a Claude Monet en 1923.

Aunque recuperó la visión, ya no le fue posible seguir operando al mismo ritmo que antes. Renunció a su práctica privada en casa y se trasladó a la Clinique des Bluets, en París.

Sin embargo, durante la ocupación de París por las tropas nazis, reanudó su trabajo. Pero, dejó las liposucciones y los liftings; en vez de eso, se dedicó a hacer rinoplastias (operaciones de la nariz) a los judíos que huían de la Gestapo. También pequeñas operaciones para ayudar a miembros de la resistencia que necesitaban una transformación cuando estaban perseguidos.

Después de la guerra, ayudó con gran generosidad y dedicación a los sobrevivientes. Puso sus manos al servicio de las cicatrices, las quemaduras y las secuelas que habían dejado en sus cuerpos los campos de concentración.

Fue galardonada con la Legión de Honor del Foreign Office por ser una «doctora de habilidades inusuales». Este reconocimiento fue un buen trampolín para todas las mujeres cirujanos que estaban luchando para obtener apoyo en el campo de la medicina.

Suzanne Noël murió en 1954. El Club Soroptimista la recuerda cada año otorgando una ayuda económica para  cubrir el costo de la educación continua para las mujeres que están interesadas en cirugía plástica y reconstructiva.

En las universidades, sin embargo, apenas la nombran. Un sello que en enero de 1955 le dedicó el servicio postal francés, son las únicas huellas visibles de una doctora que intentó hacer justicia con el bisturí.

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