Biografía de Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán, 8 de abril de 1881. Dibujo de José Cuevas. Crédito: La ilustración gallega y asturiana. Emilia Pardo Bazán, 8 de abril de 1881. Dibujo de José Cuevas. Crédito: La ilustración gallega y asturiana.

La Condesa Emilia Pardo Bazán fue una aristócrata de la nobleza de España, novelista, periodista, feminista, ensayista, crítica literaria, poetisa, dramaturga, traductora, editora, catedrática y conferenciante.

En sus ideas y actuaciones, fue una precursora de los derechos de las mujeres y de la defensa del feminismo.​

Reclamó amparar la instrucción de las mujeres como algo fundamental;  dedicó una parte importante de su actuación pública en defenderlas.

Madrid y España entera dedicó este monumento a Emilia Pardo Bazán, en la calle La Princesa. Crédito: Kadellar. Wikipedia
Madrid y España entera dedicó este monumento a Emilia Pardo Bazán, en la calle La Princesa. Crédito: Kadellar. Wikipedia

Emilia Pardo-Bazán y de la Rúa-Figueroa nació el 16 de septiembre de 1851 en La Coruña.

Su padre,  José María Pardo-Bazán y Mosquera; su madre, Amalia María de la Rúa-Figueroa y Somoza. Ambos eran aristócratas muy pudientes que alojaban en su residencia de la calle Tabernas, en la ciudad de La Coruña.

Además de la residencia de la calle Tabernas, la familia poseía otra, cerca de Sangenjo; y una tercera, en las afueras de La Coruña, llamada el Pazo de Meirás.

Casa Museo Emilia Pardo Bazán. Sede de la Real Academia Gallega. Crédito: Iglamela
Casa Museo Emilia Pardo Bazán. Sede de la Real Academia Gallega. Crédito: Iglamela

Además de tener en casa buenos profesores particulares, Emilia tenía libre acceso a una gran variedad de libros en la biblioteca familiar. Desde muy pequeña tuvo gran interés por la lectura.

Durante los inviernos, la familia se trasladaba a Madrid. En esos meses, sus padres la enviaban a un colegio francés. Gracias al aprendizaje del idioma francés, pudo leer y estudiar la obra literaria de escritores franceses.

Don José María era un convencido de que las mujeres tenían pleno derecho a instruirse. Consecuente con ello,​ su hija no se vio limitada al aprendizaje de la música y de la economía doméstica, como era la costumbre.

Emilia recibió formación sobre todo tipo de materias relacionadas con las humanidades. Tuvo acceso a escritos en los idiomas: alemán, francés e inglés.

Emilia Pardo Bazán, cuando tenía 13 años. Crédito: Silvia Hernando. web elpais.com
Emilia Pardo Bazán, cuando tenía 13 años. Crédito: Silvia Hernando. web elpais.com

Sin embargo, a pesar de los deseos de su padre, la universidad estaba vetada para Emilia, por ser mujer. De modo que siguió formándose con los libros y con ayuda de los amigos de la familia.​

En 1868, a los 16 años, Emilia Pardo Bazán se casó  con José Quiroga y Pérez Deza. Este era un joven aristócrata, de 19 años y estudiante de Derecho.

La boda se celebró el Pazo de Meirás. Después de un viaje por España, los recién casados se quedaron a vivir durante varios años con sus padres.

José Quiroga era un joven tranquilo y reservado. Emilia lo apoyaba en sus estudios de abogacía y él compartía los intereses intelectuales de su esposa.

En 1869, Don José María Pardo-Bazán fue elegido Diputado a Cortes. Toda la familia, incluida la joven pareja, se trasladó a Madrid.

Después, cuando el señor Pardo tuvo que dejar su escaño, los cuatro emprendieron un viaje de varios meses por Francia e Italia.

Más tarde, ya en el año 1901, Doña Emilia publicó en el diario El Imparcial las crónicas de este viaje por Europa.

En ellas abogaba por la necesidad de que España se europeizara. Y recomendaba que sus compatriotas viajaran al menos una vez al año, a otras regiones de España y a otros países.

En 1876, Emilia se dio a conocer como escritora, por primera vez, con un ensayo titulado “Estudio crítico de las obras del padre Feijoo.

Benito Feijoo fue un monje benedictino, gallego, y una de las figuras más destacadas de la literatura española del siglo XVIII. ​

Esta obra de Emilia Pardo Bazán ganó el premio en un certamen literario en el que también competía Concepción Arenal.

Emilia Pardo Bazán tenía 25 años cuando en 1876 nació su primer hijo, Jaime Quiroga. A él le  dedicó su primer libro de poemas, titulado “Jaime”, y editado por Francisco Giner de los Ríos.

Tres años después, en 1879, nació su segunda hija, a la que llamaron Blanca. Y Emilia publicó su primera novela titulada “Pascual López”.

Esta novela romántica y realista, está ambientada en Santiago de Compostela y  tiene como protagonista a un estudiante de medicina.

Emilia tuvo a su tercera hija, Carmen, en 1881. El éxito de su primera novela, la animó a publicar otra en ese mismo año.

La tituló “Un viaje de novios. Trata de lo imprudente que es contraer un matrimonio de conveniencia. Contiene abundantes descripciones de paisajes y personajes; está inspirada en las obras de Honoré de Balzac y de Alphonse Daudet.

En 1882, en la revista “La Época”, comenzó a publicar, por entregas, una serie de artículos acerca de Émile Zola y la novela experimental.

Emilia Pardo Bazán participó en un Congreso pedagógico de la Institución Libre de Enseñanza celebrado en Madrid en 1882.

Emilia intervino criticando abiertamente la educación que recibían las españolas. Se refirió a que ésta no era una educación, sino una “doma”, por medio de la cual se les inculcaba a las mujeres pasividad, obediencia y sumisión a sus maridos.

La serena y firme mirada de Emilia Pardo Bazán. Crédito: Manuel de la Fuente. web abc.es de 2013
La serena y firme mirada de Emilia Pardo Bazán. Crédito: Manuel de la Fuente. web abc.es de 2013

Emilia Pardo Bazán fue una abanderada de los derechos de las mujeres. Su cuidada educación, sus viajes por Europa y las trabas que encontró en su vida como mujer, desarrollaron su interés por la cuestión femenina.

Dedicó su vida y su obra literaria a defender la necesidad de la educación y el acceso de las mujeres a todas las oportunidades que tenían los hombres.

En ese año, la relación matrimonial de Emilia con su marido José Quiroga se estaba resintiendo. Probablemente a causa de la intensa dedicación de ella a los trabajos literarios y a las actividades sociales.

Emilia Pardo Bazán tuvo una intensa vida social que no limitó su actividad como escritora. Concentraba sus actividades sociales durante los meses de estancia en Madrid y sus trabajos literarios en los meses que pasaba en Galicia, generalmente en el Pazo de Meirás.

Desde su primer traslado a Madrid comenzó a relacionarse con políticos e intelectuales de la época entre ellos Giner de los Ríos, amigo de sus padres, con quien compartió el interés por la educación y las preocupaciones reformistas y a quien consideró uno de sus mejores amigos.

Emilia Pardo Bazán durante la Exposición Regional de Arte Gallego,en La Coruña, 1917. Crédito: Wikimedia
Emilia Pardo Bazán durante la Exposición Regional de Arte Gallego,en La Coruña, 1917. Crédito: Wikimedia

También tuvo amistad y muchos debates con Menéndez Pelayo, Pérez de Ayala, Miguel de Unamuno, Ramón de Campoamor, Leopoldo Alas, Emilio Castelar, Pi y Margall, Cánovas y Canalejas.

En 1883, Emilia publicó un volumen en el que reunía los sucesivos artículos que había escrito en la revista “La Época” acerca Émile Zola y del naturalismo. El libro llevó el título de  “La cuestión palpitante”.

En la obra, prologada por Leopoldo Alas, Clarín, defendía el realismo «a la española» de sus contemporáneos Galdós y Pereda. Al mismo tiempo, elogiaba el aspecto literario de las obras del francés. El libro causó un gran revuelo y un escándalo mayúsculo.

Los numerosos ataques que recibió Emilia, insistían en que el libro era un  manifiesto en favor de la literatura pornográfica y atea de los escritores franceses. Se consideraba indecente que una mujer casada, respetable y madre de tres hijos, se identificara con los escritos de tales individuos. ​

Algunas de sus amigas y admiradoras, se sintieron escandalizadas. Con el escándalo, el libro acrecentó sus ventas y se hizo mayor la notoriedad de Emilia Pardo Bazán.​

Su marido quedó horrorizado ante los ataques que recibía Emilia, y le pidió que dejara de escribir. Emilia se negó en redondo. Lo dejó y se fue de viaje a Italia. Después ya no volvieron a vivir juntos.

En 1883, Emilia Pardo Bazán publico la primera novela social y la primera novela naturalista española. Se tituló “La Tribuna” y narra la historia de una mujer obrera, guapa y engañada por un “señorito”.

La trama de la novela es la historia de una huelga. La protagonista es una joven valiente y resuelta que encabeza las reivindicaciones obreras.​

Está ambientada en “Marineda”, nombre ficticio que dio a la ciudad de La Coruña. Por primera vez en la novela española, incorporó al proletariado —antes de que lo hicieran Pérez Galdós y Blasco Ibáñez— y describió crudamente los métodos industriales de trabajo y los largos horarios.

Reflejó con gran realismo el ambiente de trabajo en una fábrica de La Coruña; y realizó un profundo análisis del mundo femenino y de la doble jornada de las obreras que son  madres, dueñas de casa y trabajadoras.

A partir de 1884, sin descalificar la obra literaria de Zola, Emilia dejó de manifestar su admiración por este escritor. Sus conferencias se orientaron hacia la literatura y el espiritualismo ruso, en especial por el novelista León Tolstói.

En 1885 publicó “La dama joven”, novela en la que habla de crisis matrimoniales. El “naturalismo” propiciado por Pardo Bazán se acercaba un poco a la tradición realista española y le permitía reconciliarse algo con el  ideario católico.

El método naturalista culminó en su novela más famosa: “Los pazos de Ulloa” (1886-1887). Esta obra la consagró como una de las grandes escritoras de la literatura española.

En ella describe el declive de la oligarquía terrateniente, que ha perdido su papel de liderazgo social. Y realiza una minuciosa descripción de la patética decadencia de la aristocracia y del mundo rural gallego.

Emilia Pardo Bazán, escritora infatigable. Imagen publicada en el 166º aniversario de su nacimiento.Crédito: Archivo de la web de lavanguardia.com
Emilia Pardo Bazán, escritora infatigable. Imagen publicada en el 166º aniversario de su nacimiento.Crédito: Archivo de la web de lavanguardia.com

Un año más tarde, en 1887, publicó “La madre naturaleza, fabulación naturalista en la que cuenta los amores incestuosos entre dos jóvenes que no saben que son hermanos.

A partir de los años 1890, se apartó del naturalismo y exploró los nuevos caminos literarios más importantes del siglo XIX en Europa, como el idealismo y el simbolismo. también tendencias europeas.

Las novelas que escribió en este tiempo, influenciaron a Vicente Blasco Ibáñez, uno de los grandes escritores de fin de siglo.​

En 1884, acordaron, con su marido, una separación amistosa. El se retiró a vivir a sus propiedades gallegas y ella continuó con su actividad de escritora en Madrid y Galicia.​ Cuando él murió, en 1912, Emilia guardó luto riguroso durante un año.

La separación amistosa le permitió a Emilia Pardo Bazán seguir con más libertad sus intereses literarios e intelectuales. Su vida se transformó en un verdadero huracán de actividades.

Testimonio de ello son las novelas que escribió entre 1890 y 2011. También en los más de 500 cuentos y relatos publicados en “Cuentos de la tierra”, “Cuentos escogidos”, “Cuentos de Marineda”, “Cuentos sacro-profanos” y otros.

Participó en polémicas literarias, intervino en el periodismo político, dio conferencias en instituciones de renombre y empezó a luchar incansablemente por la emancipación social e intelectual de la mujer.​

Una vez sin compromiso matrimonial, inició una relación amorosa con Benito Pérez Galdós, con quien había mantenido previamente una relación literaria. Algunos críticos pensaron que en la novela “Memorias de un solterón”, intentó justificar o explicar su relación con Benito Pérez Galdós.

A partir de 1890, coincidiendo con la muerte de su padre, sus escritos evolucionaron hacia un mayor simbolismo y espiritualismo. En su afán reformador, en 1890 doña Emilia aprovechó la herencia paterna para crear una revista de pensamiento social y político totalmente escrita y financiada por ella: “Nuevo Teatro Crítico”.

En esta revista se incorporaron ensayos, críticas literarias, noticias sobre otros escritores y estudios de actualidad política y social con el objetivo de reflejar la vida intelectual de su época. La experiencia duró tres años, por motivos económicos.

La rica obra de Emilia Pardo Bazán incluye también los libros de viajes por España y Europa. Escribió las biografías San Francisco de Asís y de  Hernán Cortés.

También de esta época es su novela “La Quimera”, en donde retrata con maestría, el Madrid polvoriento de esos años.

Conjunto escultórico en La Coruña, en memoria de Emilia Pardo Bazán. Crédito: Xosé Calvo. Wikipedia
Conjunto escultórico en La Coruña, en memoria de Emilia Pardo Bazán. Crédito: Xosé Calvo. Wikipedia

Emilia Pardo Bazán fue la primera mujer que presidió la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid (1905). Fue coetánea de la gran poetisa gallega, Rosalía de Castro.

También fue la primera que ocupó una cátedra de literaturas neolatinas en la Universidad Central de Madrid (en 1916)​.

El Rey Afonso XIII la nombró Consejera de Instrucción Pública, en 1910.

Sin embargo, la Real Academia Española, rechazó tres veces su candidatura para ser miembro de esta prestigiosa institución: en 1889, en 1892 y en 1912. También habían sido rechazadas las candidaturas de Concepción Arenal y de Gertrudis Gómez de Avellaneda.

La condesa Emilia Pardo Bazán murió en Madrid, el 12 de mayo de 1921. Al día siguiente de su fallecimiento, toda la prensa le reconocía los méritos y valía que le negó la sociedad en vida.

Emilia Pardo Bazán está enterrada en la cripta de la iglesia de la Concepción de Madrid.

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