Biografía de Irena Sendlerowa

Irena Sendlerowa en 1942 heroica enfermara polaca. Crédito: Wikipedia. Irena Sendlerowa en 1942 heroica enfermara polaca. Crédito: Wikipedia.

Irena Sendlerowa fue una enfermera y trabajadora social polaca católica, que durante la Segunda Guerra Mundial, arriesgando su propia vida, ayudó y salvó a más de dos mil quinientos niños judíos condenados a ser víctimas del Holocausto.

Primeros años de Irena Sendlerowa

Irena Sendlerowa  nació en Varsovia, el 15 de febrero de 1910.

Su padre, Stanisław Krzyżanowski, era médico y falleció en 1917, a causa de un tifus que había contraído al tratar a varios pacientes judíos rechazados por sus colegas por temor al contagio.

Los líderes de la comunidad judía ofrecieron pagar los estudios de la pequeña  Irena, la cual tenía solamente 7 años.

Irena Sendlerowa estaba estudiando Enfermería cuando en Polonia se adoptaron medidas discriminatorias contra los estudiantes judíos.

Ella participó activamente en las manifestaciones que hubo en contra de estas injusticias.

En castigo, le negaron el ingreso en la Universidad de Varsovia durante tres años.

Irena Sendlerowa en la Segunda Guerra Mundial

Cuando Alemania invadió el país en 1939, Irena era ya una joven enfermera de 22 años.

Trabajaba en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia, el cual se encargaba de los comedores comunitarios de la ciudad.

Allí contribuyó incansablemente en aliviar el sufrimiento de miles de personas, tanto judías como católicas.

Estos comedores no sólo proporcionaban comida para huérfanos, ancianos y pobres, sino que además entregaban ropa, medicinas y algo de dinero.

Sacerdotes y civiles de Varsovia eran fusilados sin compasión por los invasores de Varsovia. Crédito: Wikipedia.
Sacerdotes y civiles de Varsovia eran fusilados sin compasión por los invasores de Varsovia. Crédito: Wikipedia.

Cuando las tropas nazis crearon un gueto en Varsovia, en 1942, Irena se unió al “Consejo para la Ayuda de Judíos”.

Ella lo contó así, más tarde: “Conseguí, para mí y para mi compañera Irena Schultz, identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas».
«Más tarde, tuve éxito en conseguir pases para otras colaboradoras. Como los alemanes invasores tenían miedo de que se desatara una epidemia de tifus, toleraban que las enfermeras polacas controláramos el recinto”
.

Irena Sendlerowa decidió salvar a los niños judios

Además de ayudar a otras enfermeras no judías a introducirse en el gueto, Irena pronto se dio cuenta de que aquel espacio controlado y vigilado, sólo podía ofrecer un futuro de muerte para sus habitantes.

Así que decidió buscar la manera de salvar a los más pequeños.

En Varsovia, los judíos polacos fueron condenados a los campos de la muerte. Crédito: Wikipedia
En Varsovia, los judíos polacos fueron condenados a los campos de la muerte. Crédito: Wikipedia

Irena se puso en contacto con familias judías encerradas y les ofreció llevar a sus hijos fuera del gueto.

No podía darles garantías de éxito en este intento. Sin embargo, lo único seguro era que los niños morirían si permanecían ahí.

Era una decisión terrible para las madres que debían desprenderse de sus hijos, pero en esas circunstancias era la única manera de salvar las vidas de los niños.

Algunas veces, cuando Irena y sus amigas volvían a visitar a las familias que se habían negado a desprenderse de sus hijos, para intentar hacerles cambiar de opinión, se encontraban con que todos habían sido llevados al tren que los conducía a los campos de la muerte.

Prisioneros judíos polacos conducidos a los campos de concentración, especialmente a Auschwitz. Crédito: Wikipedia.
Prisioneros judíos polacos conducidos a los campos de concentración, especialmente a Auschwitz. Crédito: Wikipedia.

Irena Sendlerowa se dio cuenta de que la manera más sencilla de sacar a los niños del gueto era ocultarlos en las ambulancias que trasladaban a los enfermos infectados más gravemente por el tifus a los hospitales de fuera del espacio controlado.

Empleó todo tipo de subterfugios para esconderlos y buscarles una vía de escape: sacos, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercancías, bolsas de patatas, incluso ataúdes.

La niña de la cuchara de plata

El caso de Elzbieta Ficowska, pasó a la posteridad, casi como una leyenda.

Elzbieta fue una de entre los miles de niños y bebés rescatados.

Era un bebé de apenas cinco meses; una colaboradora de Sendlerowa le administró un narcótico y la encerró en una caja de madera con agujeros para que entrara el aire.

La caja, con el bebé adentro, salió del gueto junto con un cargamento de ladrillos, en un carro tirado por un caballo.

Era el mes de julio de 1942. La madre de Elzbieta escondió una cuchara de plata entre las ropas de su bebé. La cuchara llevaba grabado su apodo, Elzunia, y la fecha de nacimiento: “5 de enero de 1942”.

Elzbieta fue recibida por Stanislawa Bussoldowa, una viuda católica que ayudaba al grupo de Irena Sendlerowa.

Elzbieta Ficowska dijo más tarde que Stanislawa Bussoldowa fue su «madre polaca», su otra madre, era su «madre judía».

Durante meses, la madre de Elzbieta llamó por teléfono a casa de Stanislawa para escuchar los balbuceos de su hija.

Desgraciadamente, los dos padres de la niña, fallecieron en el gueto. Elzbieta Ficowska fue conocida más tarde con el apodo de «la niña de la cuchara de plata«.

Irena Sendlerowa arriesgó su vida por los niños

Irena Sendlerowa explicaba su arriesgada misión, con estas palabras: “La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad.”

Los nazis pegaron avisos por toda Varsovia, en alemán y en polaco, en los que se amenazaba de muerte a cualquier polaco que prestara ayuda a los judíos.

A pesar de estos avisos Irena Sendlerowa continuó salvando niños del Gueto de Varsovia, varios de los cuales encontraron escondite en los conventos de religiosas.

Irena quería que estas criaturas pudieran recuperar algún día sus verdaderos nombres, su identidad, sus historias personales y sus familias.

Para ello, empezó a llevar un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades.

Los nazis sospecharon de Irena y de sus actividades. El 20 de octubre de 1943, fue detenida por la Gestapo.

La llevaron a la infame prisión de Pawiak, donde la torturaron brutalmente para sonsacarle algún indicio de lo que hacía.

Ella era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos.

Soportó la tortura y se negó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos.

En un colchón de paja de su estrecha celda, encontró una estampa con la imagen de Jesús, con la leyenda: “Jesús, en ti confío”.

Logró conservarla hasta el año 1979, momento en que se la obsequió a Juan Pablo II.

En esas mismas fechas, pero en el París ocupado por los nazis, la doctora Suzanne Nöel, en su clínica de cirugía plástica modificó los rostros de cientos de judíos perseguidos, que así consiguieron escapar.

Irena Sendlerowa se salvó de una muerte segura 

Los nazis no consiguieron sonsacarle a Irena Sendlerowa el paradero de los niños a los que había estado ayudando a escapar del gueto.

Fue sentenciada a muerte.

Mientras esperaba la ejecución, un soldado alemán se la llevó para hacerle un «interrogatorio adicional«.

Al salir, estando los dos solos un momento, el alemán le gritó en polaco «¡Corra!». Y vaya si corrió; más rápido que nunca e toda su vida.

Al día siguiente, Irena Sendlerowa pudo ver que su nombre aparecía escrito en la lista de los polacos ejecutados.

Lo que sucedió fue que los miembros del “Consejo Judío” (Zegota) habían sobornado a los alemanes.

Así fue cómo Irena escapó de la muerte y continuó trabajando como enfermera, pero con una identidad falsa.

Irena Sendlerowa resguardó las listas de niños

En 1943, durante el Levantamiento de Varsovia, colocó las listas de los niños rescatados, en dos frascos de vidrio.

Para asegurarse de que llegarían a buenas manos en caso que ella muriera, enterró los dos frascos en el jardín de su vecina.

Al finalizar la guerra, los desenterró y le entregó las listas al doctor Adolfo Berman, el primer presidente del “Comité de salvamento de los judíos supervivientes”.

La heroica enfermera Sendlerowa en la Navidad del año 1944 en Varsovia. Crédito: Anna Mieszkowska.
La heroica enfermera Sendlerowa en la Navidad del año 1944 en Varsovia. Crédito: Anna Mieszkowska.

Lamentablemente la mayor parte de las familias de estos niños había muerto en los campos de concentración nazis.

En un principio, los chicos que no fueron acogidos por una familia adoptiva fueron instalados en diferentes orfanatos.

Poco a poco se los envió a Palestina, al nuevo Estado de Israel.

Irena Sendlerowa bajo el régimen comunista

Inmediatamente después de la cruel barbarie nazi, el noble pueblo polaco tuvo que soportar la tiránica opresión comunista tutelada por la Unión Soviética.

El régimen comunista que se implantó en Polonia, vetó la mención siquiera de los crímenes cometidos contra los judíos durante la ocupación nazi.

Tampoco hubo ningún reconocimiento a las heroicidades del pueblo durante la invasión nazi.

Irena Sendlerowa se casó y tuvo tres hijos.

Irena se había afiliado al Partido Socialista; esto le ocasionó problemas con los funcionarios comunistas, que no cesaron de hostigarla.

Los interrogatorios de la policía secreta comunista provocaron el nacimiento prematuro de su hijo Andrzej, quien murió dos semanas después de nacer.

Irena Sendlerowa después de los años terribles de la dominación nazi en Varsovia. Crédito: web newsweek.pl
Irena Sendlerowa después de los años terribles de la dominación nazi en Varsovia. Crédito: web newsweek.pl

Más tarde, sus otros dos hijos, Janina y Adam enfrentaron obstáculos para recibir educación en Varsovia.

Reconocimientos a Irena Sendlerowa

Los niños sólo habían conocido a Irena por su nombre clave «Jolanta«.

Pero años más tarde, cuando su foto salió en un periódico luego de ser premiada por sus acciones humanitarias durante la guerra, comenzó a recibir muchas llamadas y reconocimientos.

Un hombre la llamó por teléfono y le dijo: «Recuerdo su cara, usted es quien me sacó del Gueto

En 1965, la institución Yad Vashem de Jerusalén le otorgó el título de “Justa entre las naciones” y se la nombró “ciudadana honoraria de Israel.

Hermosa y bella Irena Sendlerowa cuando ya era una amorosa anciana. Crédito: web lavozdelmuro.net
Hermosa y bella Irena Sendlerowa cuando ya era una amorosa anciana. Crédito: web lavozdelmuro.net

En noviembre de 2003 el presidente de la República, Aleksander Kwasniewski, le otorgó la más alta distinción civil de Polonia, cuando la nombró “Dama de la Orden del Águila Blanca”.

Durante la emotiva ceremonia, Irena estuvo acompañada por sus familiares y por Elzbieta Ficowska, «la niña de la cuchara de plata».

Pero Irena Sendlerowa nunca pensó que recibiría homenaje alguno por sacar subrepticiamente a los 2.500 niños judíos del gueto de Varsovia, ni por ocultar sus nombres, a pesar de las torturas.

Según ella lo expresó, «esos actos fueron la justificación de mi existencia en la tierra, y no un título para recibir la gloria.«

En referencia a las visitas incesantes que recibía, expresó: «Estoy muy cansada; esto es demasiado para mí.”

En el año 2007, por iniciativa del Presidente Lech Kaczynski, y con el apoyo oficial del Estado de Israel, el gobierno de Polonia presentó a Irena Sendlerowa como candidata para el premio Nobel de la Paz.

Apoyando esta candidatura, estuvo la “Organización de Supervivientes del Holocausto Residentes en Israel”.

También las autoridades de Auschwitz expresaron su apoyo a esta candidatura, “considerando que Irena Sendlerowa fue uno de los últimos héroes vivos de su generación, y que demostró una fuerza, una convicción y un valor extraordinarios frente a un mal de una naturaleza extraordinaria”.

El Comité Nobel Noruego, decidió conceder el galardón al político y filántropo americano  Alberto Gore. ¡¡¡Sin comentarios!!!

En compensación, el gobierno polaco reconoció a Irena Sendlerowa como “Justa entre las naciones”.

Irena Sendlerowa falleció en Varsovia (Polonia), el 12 de mayo de 2008, a los 98 años de edad.

Dos de las muchas webs que aportan información acerca de Irena Sendlerowa, son: «Muhimu» y «Biografía«.

Emotivo funeral de Irena Sendlerowa el 15 de mayo de 2008. Crédito: Wikimedia. Mariusz Kubik.
Emotivo funeral de Irena Sendlerowa el 15 de mayo de 2008. Crédito: Wikimedia. Mariusz Kubik.
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