Biografía de Williamina Fleming astrónoma escocesa

Williamina Fleming tenía un rostro atractivo, con ojos brillantes y vivos. Irradiaba vitalidad. Crédito: web harvardmagazine.com Williamina Fleming tenía un rostro atractivo, con ojos brillantes y vivos. Irradiaba vitalidad. Crédito: web harvardmagazine.com

Williamina Stevens Fleming fue una astrónoma estadounidense de origen escocés.
Fue contratada inicialmente como auxiliar en el Observatorio de Harvard. A pesar de que no tenía formación específica en astronomía, realizó numerosos descubrimientos de cuerpos estelares.

Infancia y juventud de Williamina Fleming

Williamina Stevens Fleming, nació el 15 de mayo de 1857 en  Dundee. Esta es la cuarta ciudad de Escocia, por número de habitantes.
La población está en la costa Este, en la parte norte de la bahía del río Tay, cerca de donde dicho río desemboca en el mar del Norte.

Puente del ferrocarril que lleva a Dundee. Crédito: Dave Conner. Web flickr.com
Puente del ferrocarril que lleva a Dundee. Crédito: Dave Conner. Web flickr.com

Williamina Fleming asistió a la escuela pública de Dundee. Cuando tenía 14 años, al mismo tiempo que recibía enseñanza como alumna, ejercía de maestra, ayudando a enseñar a las chicas más jóvenes.

Williamina se casó con James Fleming en Escocia

En mayo de 1877, Williamina se casó con James Fleming, un contable bancario, viudo y 15 años mayor que ella.

Al año siguiente, ambos se trasladaron a Estados Unidos y se establecieron en  Boston, Massachusetts.

En 1879, Williamina quedó embarazada del que sería su hijo Edward. Su marido se acobardó y la abandonó.

Williamina Fleming fue abandonada por su esposo

Williamina Fleming tenía 22 años, estaba  embarazada, sola y a 5.000 km de casa; no tenía un sitio donde vivir, no tenía dinero y se enfrentaba a la perspectiva de ser madre soltera en un país extranjero.

En esa primavera de 1879, no le quedó más remedio que dejar para otra ocasión sus deseos de estudiar. La necesidad la obligó a a buscar de inmediato un trabajo, en lo que fuera.

¿Obrera en una fábrica textil o de mermeladas? Sabía que su mente inquieta nunca podría estar satisfecha con un trabajo de esa clase; además necesitaba un lugar en donde vivir.

Williamina Fleming encontró trabajo como criada

De modo que se puso a buscar urgentemente un trabajo de criada en alguna casa.

Felizmente, encontró trabajo y «refugio» en el servicio doméstico de la casa del profesor Edward Charles Pickering.
El señor Pickering era Director del Observatorio de la Universidad de Harvard. Fue un fantástico golpe de fortuna para ella.

Edward Charles Pickering astrónomo, descubridor de estrellas y de la valía de las mujeres. Crédito: Popular Science Monthly.
Edward Charles Pickering astrónomo, descubridor de estrellas y de la valía de las mujeres. Crédito: Popular Science Monthly.

Edward Pickering tenía una gran habilidad para detectar el talento; y se dio cuenta en seguida de que la nueva sirvienta tenía una educación e inteligencia claramente superiores a lo normal.

Williamina tenía un rostro atractivo, con ojos brillantes y vivos. Toda su persona irradiaba energía, inteligencia y calidez.

Edward Pickering auxilió a Williamina Fleming

El inteligente y bondadoso profesor no vaciló en animarla para que viajara a Escocia.
La convenció para que fuera a dar a luz en la casa de su familia, apoyada por sus seres queridos. Le prometió recibirla nuevamente en cuanto ella quisiera regresar.

Williamina Fleming ayudante en el Observatorio

Edward Pickering esperó a que Williamina regresara de Escocia, con su hijo.  Y, en cuanto puso el pie de nuevo en Boston, en abril de 1881, le ofreció trabajo en el Observatorio de Harvard.
De momento, como «ayudante en tareas administrativas y para hacer cálculos rutinarios».

El profesor llevaba algún tiempo intentando introducir nuevos métodos de trabajo en el Observatorio.

Hasta entonces la “astronomía” consistía en el estudio de “posición y movimientos” de los cuerpos celestes.  El se propuso dar un paso más y llegar al conocimiento de la naturaleza de las estrellas; a descubrir la composición física de los astros. Esto es “astrofísica”.

Comenzó por colocar un prisma en el objetivo del telescopio, a fin de obtener los espectros de luz de las estrellas. Esta técnica elemental fue mejorando a lo largo de toda la década de los años 1880.

Antes que él, William Hershel, en 1798, había realizado las primeras descripciones de los espectros de dos estrellas muy conocidas: Sirio y Arturo.

Poco después, en 1814, Joseph Fraunhofer había estudiado las líneas que aparecían en el espectro del Sol.

En 1861, Gustav Kirhhoff y Robert Bunsen habían utilizado las líneas descubiertas por Fraunhofer, para identificar los elementos químicos que había en la atmósfera solar.

En 1862, Lewis Rutherford había obtenido las primeras placas de espectros de luz de estrellas.

En 1867, el jesuita Angelo Secchi, había realizado una clasificación de las estrellas, en base a los elementos químicos que mostraban sus espectros de luz.

Cada elemento químico origina un espectro de luz único de ese elemento. Crédito: web slideshare.net
Cada elemento químico origina un espectro de luz único de ese elemento. Crédito: web slideshare.net

Edward Pickering ascendió a Williamina Fleming

En 1881, Pickering tenía acumuladas las placas fotográficas con los espectros estelares más detallados captados hasta la fecha. Era poseedor de una enorme serie.
Había contratado a un asistente, pero éste no avanzaba de modo satisfactorio en su trabajo. Eso le decidió a ofrecer a Williamina Fleming un empleo temporal.

Tal como esperaba el astuto y clarividente profesor, Williamina bordó a la perfección el trabajo encomendado. Pronto pasó a ser miembro permanente del personal de investigación.

En 1886, falleció prematuramente Henry Draper, un pionero en la obtención de fotografías de espectros de estrellas. Su viuda,  en memoria de su marido, decidió financiar los trabajos del Observatorio de Harvard.

Comienzo de las calculadoras femeninas

El director Pickering no perdió ni un solo momento. Su primera experiencia con una mujer inteligente no podía haber sido mejor, así que contrató a otras nueve mujeres.

No se esperaba de ellas un ingenio o brillantez especial. Sólo tenían que realizar cálculos rutinarios para analizar las fotografías de las estrellas y clasificar los espectros en las placas fotográficas.

Sin duda para estas mujeres jóvenes era un trabajo más estimulante que el de limpiar en una casa o el de trabajar en una fábrica.

Llegaron mujeres formadas en las universidades femeninas de la zona, y el equipo empezó a destacar por su eficacia y sagacidad.

Edward Pickering y su equipo de calculadoras en la puerta del edificio C del Harvard College. Crédito: Wikipedia.
Edward Pickering y su equipo de calculadoras en la puerta del edificio C del Harvard College. Crédito: Wikipedia.

Williamina Fleming dirigió al equipo de Harvard

Era un magnífico equipo de calculadoras humanas que pasaron a ser conocidas como “las computadoras de Harvard”.

Williamina Fleming quedó a cargo del grupo de jóvenes, a las dirigía con una disciplina implacable. Era temida y admirada, a partes iguales.

Una vez en su elemento, en donde su inteligencia estaba al servicio de una causa atractiva, Williamina Fleming se dedicó a ordenar todos los originales de las publicaciones del Observatorio.

Laboriosa e incansable, en esta primera etapa identificó y clasificó los espectros de más de 10.000 estrellas.

Precisamente fueron laboriosidad, inteligencia y paciencia las cualidades de otras notables mujeres que más tarde aportaron valiosas aportaciones a la astronomía: Silvia Torres, María Teresa Ruiz, Antonia Ferrín, Beatriz Tinsley.

Nuevo sistema de clasificación de estrellas

Williamina Fleming ayudó a elaborar un sistema de asignación de estrellas, que básicamente consistía en asignar a la estrella una letra, que dependía de la cantidad del hidrógeno observado en su espectro.

Las estrellas clasificadas con la letra A estaban formadas por hidrógeno casi en su totalidad, las clasificadas con la letra B contenían menos hidrógeno, y así sucesivamente, 16 tipos de estrellas, desde la A a la N.

  • La letra O designaba  estrellas con líneas brillantes de emisión.
  • La letra P quedó reservada para nebulosas planetarias.
  • La letra Q para las estrellas que no encajaban en los grupos anteriores.

El profesor Pickering no dudó en hacer reconocimiento público de su autoría y es la base de la clasificación espectral hoy en uso: clasificación de Harvard.

Este sistema sirvió posteriormente como base de trabajo para desarrollar una clasificación de estrellas basada en la temperatura observada.

Descubrimientos astronómicos de Williamina Fleming

Williamina Fleming contribuyó a la confección del Catálogo Henry Draper.

En 1888, descubrió uno de los objetos más hermosos y fotografiados del firmamento: la nebulosa Cabeza de Caballo.
La encontró en una fotografía que había tomado Charles Pickering en la constelación de Orión.

Es de imaginar la inmensa alegría que le dio este descubrimiento; cualquier sacrificio y esfuerzo quedaba compensado con esta maravilla.

Williamina la describió como “una nebulosidad con forma de semicírculo, intensa y bien delimitada”.

Años más tarde, el telescopio espacial Hubble mostraría al mundo la imagen espectacular de esta nebulosa.

La nebulosa “Cabeza de Caballo” fotografiada por el telescopio espacial Hubble. Crédito: Wikipedia.
La nebulosa “Cabeza de Caballo” fotografiada por el telescopio espacial Hubble. Crédito: Wikipedia.

En un período de nueve años, Williamina Fleming catalogó más de 10.000 estrellas.

En ese tiempo también descubrió 59 nebulosas gaseosas, 310 estrellas variables y 10 supernovas.

También estableció los primeros estándares fotográficos de magnitud, usados para medir el brillo de las estrellas variables.

Crecimiento del equipo de calculadoras de Harvard

La llegada de más espectros y cada vez de mayor resolución, decidió a Edward Pickering contratar a otras dos “calculadoras”: Antonia Maury y Annie Cannon, quienes reordenaron los grupos espectrales y aumentaron el número de estrellas clasificadas.

En las publicaciones especializadas figuran estas tres mujeres como autoras del trabajo de clasificación de más de 400.000 estrellas: Williamina Fleming, Antonia Maury y Annie Cannon.

Otra de las inapreciables “computadoras de Harvard”, fue la eminente Henrietta Leavitt, la cual, basándose en las clasificaciones realizadas por su grupo, logró llevar a cabo uno de los descubrimientos fundamentales de la astrofísica: «la relación periodo-luminosidad de las Cefeidas«.

Esta relación es la base de la medición de distancias en el Universo. En buenas cuentas, Henrietta Leavitt descubrió un método para medir el tamaño del Universo.

Reconocimientos al trabajo de Williamina Fleming

El éxito de Mina (así se la llamaba en Harvard) en el desempeño de sus tareas y su capacidad de trabajo, terminaron cargándola con tareas administrativas que la alejaban de la ciencia.

En 1899, Mrs. Fleming fue nombrada Conservadora de la colección fotográfica del Observatorio. Era la primera vez que en Harvard se asignaba un cargo institucional a una mujer.

Observatorio del Harvard College, en Cambridge, Massachussetts. Crédito: Wikipedia.
Observatorio del Harvard College, en Cambridge, Massachussetts. Crédito: Wikipedia.

El cargo incluía dedicar innumerables horas en labores de edición y corrección de los Anales Astronómicos de Harvard.

En 1906, se le concedió una plaza honoraria en la Royal Astronomical Society de Londres.  Era la primera mujer que recibía este reconocimiento.

También recibió un premio honorario del Wellesley College.

En 1907, publicó un listado que contenía 222 estrellas variables que ella había descubierto.
En 1910, descubrió propiedades de unas estrellas con un espectro especialmente particular y de color blanco, estrellas muy densas y muy calientes. Actualmente se las denomina enanas blancas.

Williamina y sus compañeras de paseo marítimo. Crédito: web harvardmagazine.com
Williamina y sus compañeras de paseo marítimo. Crédito: web harvardmagazine.com

Williamina Fleming fue “astrónoma por casualidad”. Tuvo la inmensa suerte de encontrar al profesor Pickering.

Pero el estúpido machismo de la época le perjudicó durante casi toda su vida. Tiene el honor de ser una de las mujeres notables que han ido abriendo brecha a otras mujeres que enriquecen a la humanidad.

Poco después de su muerte, la Sociedad Astronómica de México la galardonó con la medalla Guadalupe Almendaro por el descubrimiento de nuevas estrellas.

Dos de entre las muchas webs que aportan información acerca de Williamina Fleming, son: «Mujeres con Ciencia» y «Omicrono – El Español«.

Williamina Fleming murió de pulmonía en Boston, el 21 de mayo de 1911.

El cráter lunar Fleming lleva este nombre en su memoria. Comparte este honor con el científico británico del mismo apellido Alexander Fleming, descubridor de la penicilina.

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