Biografía de Harriet Tubman

Hariet Tubman luchó toda su vida contra la esclavitud. Crédito: web Harriet-tubman.org Hariet Tubman luchó toda su vida contra la esclavitud. Crédito: web Harriet-tubman.org

Harriet Tubman fue una luchadora por la libertad de los afroamericanos esclavizados en Estados Unidos.

Tras escapar ella misma de la esclavitud, realizó trece misiones de rescate en las que liberó a cerca de 300 esclavos. Utilizó para ello la red antiesclavista conocida como “ferrocarril subterráneo”.

Infancia y vida en la esclavitud

Harriet Tubman nació en 1821 en una plantación de Bucktown, Maryland.

Sus padres, Benjamin Ross y Harriet Greene, eran un matrimonio de esclavos que tuvo once hijos.

Sus antepasados habían llegado a los Estados Unidos desde África a principios del siglo XVIII.

Su amo, Edward Brodas, le puso el nombre de Araminta, y cuando era pequeña la llamaban por el diminutivo «Minty».

Familia de esclavos en el sur de Estados Unidos, a mediados del siglo XIX. Crédito: web milenio.wordpress.com
Familia de esclavos en el sur de Estados Unidos, a mediados del siglo XIX. Crédito: web milenio.wordpress.com

Cuando «Minty» tenía cinco años comenzó a trabajar en el servicio doméstico.

No recibió educación de ningún tipo. La mujer de su amo la tenía trabajando durante el día, y por la noche debía vigilar que ninguno de los hijos llorara.

A la edad de seis años, una mujer de nombre Susan le encomendó la misión de vigilar a un bebé mientras éste dormía.

Si el niño se despertaba llorando, Miss Susan azotaba con un látigo a la pobre Harriet.

Esto sucedía varias veces al día y las cicatrices le quedaron marcadas de por vida.​

Harriet se fugo por primera vez

Un día, cuando Harriet tenía siete años, cansada de los malos tratos y de las continuas palizas que le daban, se fugó de la casa y se escondió en una pocilga cercana durante cinco días.

Allí se alimentó de la comida que echaban a los animales.

Cuando regresó a la casa, algunos días más tarde, la azotaron sin compasión.

Este episodio la marcó profundamente y nunca abandonó el firme deseo de huir.

Con diez años, sus amos pasaron a llamarla Harriet y la enviaron a trabajar en el campo, en las plantaciones de algodón; un trabajo muy duro y con jornadas de trabajo interminables.

La economía del sur de Estados Unidos en el siglo XIX estaba ligada a la mano de obra esclava. Crédito: web sobrehistoria.com
La economía del sur de Estados Unidos en el siglo XIX estaba ligada a la mano de obra esclava. Crédito: web sobrehistoria.com

La niña Harriet defendió a un esclavo

Harriet llevaba unos tres años trabajando en el campo, cuando uno de los capataces le ordenó que le ayudara a azotar a uno de los esclavos.

Ella se negó y el esclavo intentó escapar.

Su gesto fue algo similar al que tuvo 100 años más tarde, en África, Marguerite Barankitse defendiendo a los niños de Burundi.

Con el fin de detener al esclavo que se fugaba, el capataz le lanzó una pesa de un kilogramo; con tal mala puntería que fue a dar a la cabeza de Harriet y la dejó inconsciente.

Sangrando y semiconsciente, ella regresó a la casa de su dueño. Permaneció allí durante dos días sin recibir asistencia médica.​

A causa de la herida y del fuerte golpe, durante toda su vida Harriet sufrió ataques de mareos, vértigos y jaquecas. Además, quedó con el estigma de esclava rebelde.

La familia de Harriet desmembrada por el patrón

La madre de Harriet, luchó para mantener unida a la familia, pero el amo Brodess vendió a tres de sus hijas.

La familia quedó separada para siempre.​ La buena mujer consiguió esconder a Moisés, el menor de sus hijos.

Cuando el amo y el comprador encontraron al niño, la madre desesperada los amenazó hasta con matarlos.

Entre emocionados y asustados, los dos hombres desistieron y dejaron en paz al pequeño Moisés.

A medida que Harriet crecía, los capataces le fueron asignando  trabajos de campo cada vez más duros, como arar o transportar troncos.

Empezó a sufrir desmayos y algo parecido a epilepsia.​ Brodess intentó venderla, sin éxito.​

Las mujeres negras eran una mercancía muy barata en el sur de Estados Unidos. Crédito: web teinteresa.es
Las mujeres negras eran una mercancía muy barata en el sur de Estados Unidos. Crédito: web teinteresa.es

Como era analfabeta, su conocimiento de la Biblia lo había adquirido gracias a las historias que su madre le había contado desde niña.

Encontró su guía en las enseñanzas del Antiguo Testamento. Después de su traumatismo craneal, comenzó a experimentar visiones y sueños, que consideraba signos de la presencia de Dios.

Esta perspectiva religiosa influyó profundamente en toda su vida.

Harriet se decide a escapar de la esclavitud

En 1844, Harriet fue obligada por su amo a contraer matrimonio con John Tubman, un hombre negro libre.

La unión fue complicada debido a que ella seguía siendo una esclava.

Esto hacía que cualquier hijo suyo pasaría a ser esclavo.

Cinco años más tarde, cuando Harriet tenía 28 años, volvió a enfermar; por lo que su valor como esclava disminuyó, y el amo Edward Brodess intentó venderla.

Pero no encontró ningún comprador, a pesar de que durante semanas estuvo llevando posibles interesados en la compra.

Poco después murió Brodess. Su viuda Eliza comenzó a gestionar la venta de los esclavos de la familia.

Harriet decidió huir, a pesar de los esfuerzos que hizo su marido para disuadirla.​

La decisión de escaparse era muy peligrosa, pues los esclavistas ponían todos los medios para recuperar lo que consideraban de «su propiedad»: patrullas a caballo, perros de presa y anuncios de recompensas por capturar a los fugitivos.

Ella quería irse con su marido y sus hijos, pero John Tubman se opuso.

Harriet decidió escapar sola.

En una oscura noche del verano de 1849, se escapó hacia el norte.

Tuvo que viajar unos 145 kilómetros, a pie, durante tres semanas, a través de Maryland y Delaware, hasta que llegó a Filadelfia.

Harriet recibió ayuda del «ferrocarril subterráneo»

A lo largo de aquel viaje, Harriet contó con la ayuda de hombres negros y blancos contrarios a la esclavitud y asociados al grupo denominado “ferrocarril subterráneo”.

Este grupo de abolicionistas, cuáqueros y hombres blancos y negros, había establecido una serie de casas, graneros, cuevas y escondrijos para que los esclavos fugitivos los utilizaran en su huida al norte y a la libertad.

El ferrocarril subterráneo ayudó a escapar a miles de esclavos. Crédito: web es.noticias.yahoo.com/blogs/cuaderno-historias
El ferrocarril subterráneo ayudó a escapar a miles de esclavos. Crédito: web es.noticias.yahoo.com/blogs/cuaderno-historias

La llegada de Harriet Tubman a Filadelfia como mujer libre, fue todo un nuevo despertar.

Según sus recuerdos: “Cuando supe que había atravesado la frontera, miré mis manos para comprobar si seguía siendo la misma persona. El sol con sus rayos dorados atravesaba los árboles y caía sobre los campos; y yo sentí que estaba en el Cielo”.

Harriet Tubman decidió trabajar  en liberar esclavos

Para ganarse la vida, Harriet se empleó como sirvienta en un hotel.

Pero, desde el primer día empezó a ahorrar dinero; y resolvió dedicarse, tanto como pudiera, en liberar a los que seguían viviendo bajo el yugo de la esclavitud.

En Filadelfia conoció a William Still, un hombre negro llamado el “conductor

Con él siguió aprendiendo más sobre el sistema de escondites.

Decidió utilizar el “ferrocarril subterráneo” para “conducir” esclavos negros del sur, hacia la libertad que los esperaba en el norte.

La historia del ferrocarril subterráneo

El nombre de Harriet Tubman irá siempre ligado al “ferrocarril subterráneo”.

En realidad, ni era un ferrocarril ni era subterráneo, sino una red clandestina organizada para ayudar a los esclavos afroamericanos que se escapaban de las plantaciones.

Esta red estaba formada tanto por afroamericanos que habían sido esclavos, como por activistas blancos simpatizantes del movimiento abolicionista.

Sus miembros utilizaban términos ferroviarios de modo metafórico para referirse a sus actividades.

Además de cuáqueros, en la red del ferrocarril subterráneo participaba gente de las más variadas creencias, católicos, judíos, protestantes, agnósticos.

Harriet Tubman luchó toda su vida contra la esclavitud. Crédito: web laislabronka.wordpress.com
Harriet Tubman luchó toda su vida contra la esclavitud. Crédito: web laislabronka.wordpress.com

El trayecto se hacía atravesando pantanos, ríos y bosques, viajando de noche y escondiéndose por el día.

Este camino agotador, que a veces era de varios centenares  de kilómetros, lo hacían familias enteras que llevaban con ellas a los niños.

Llamaban «maquinistas» a quienes ayudaban a los negros fugitivos en los lugares de origen, en Estados esclavistas del Sur.

Les proporcionaban disfraces, mapas, instrucciones sobre sitios en donde hospedarse y a veces los acompañaban como guías durante el trayecto.

Eran activistas muy audaces, pues el ayudar a esclavos fugitivos estaba castigado incluso con la muerte.

Las «estaciones» del ferrocarril, eran casas particulares en donde los fugitivos podían esconderse, comer, descansar, recibir asistencia médica, e información acerca de la siguiente etapa del viaje.

Un matrimonio de cuáqueros que vivían en Newport, fueron “jefes de estación” durante más de veinte años.

Por su “estación” pasaron unos 2.000pasajeros”, esclavos fugitivos.

Las rutas de escape se llamaban «carriles«.

La jefatura era la «Estación Central«, y los Estados del norte eran el «destino«.

Harriet Tubman fue sin duda la “conductora” más popular. Crédito: web vidaalterna.com/zarlene
Harriet Tubman fue sin duda la “conductora” más popular. Crédito: web vidaalterna.com/zarlene

Harriet Tubman fue sin duda la «conductora» más popular en la historia del “ferrocarril subterráneo”.

Harriet Tubman no paró de rescatar esclavos sureños

En su labor regresó hasta 19 veces al Sur para ayudar a escapar a cientos de esclavos.

Al poco tiempo, era conocida por el sobrenombre de Moisés, ya que igual que el profeta bíblico había conducido al pueblo judío desde la esclavitud en Egipto hacia la tierra prometida, ella conducía a los esclavos hacía la libertad.

Recién en el año 1897, Harriet reveló algunos nombres de los numerosos colaboradores y de los múltiples lugares y casas utilizados por el “ferrocarril subterráneo”, para guiar esclavos hacia zonas más seguras como Nueva York, Nueva Inglaterra y Canadá.​

Salvando esclavos en los años 1850

En diciembre de 1850, Harriet supo que su sobrina Kessiah, que estaba casada con un hombre negro libre, iba ser vendida en Cambridge, Maryland.

Hizo algo que pocos esclavos solían hacer: voluntariamente regresó a la tierra de su esclavitud.

Utilizando el ferrocarril subterráneo, y con la ayuda del marido de Kessiah, logró sacar a su sobrina y a sus dos hijos; después de un largo viaje, llegaron todos a Filadelfia.

Durante la siguiente primavera regresó a Maryland para guiar hacia la libertad a otros miembros de su familia.

En este segundo viaje ayudó a escapar a su hermano Moisés y a otros dos hombres.​

En 1851 rescató a otro de sus hermanos y a su familia. A final de los años cincuenta había conseguido rescatar a casi 300 personas.

Cuando el gobierno federal aprobó la “Ley del esclavo fugitivo” que regía para todo el territorio, ya no era seguro que los éstos se establecieran en la zona norte.

Entonces, Harriet comenzó a llevar a los fugitivos a St. Catharines, en Ontario, Canadá.

St. Catharines es una ciudad localizada en la provincia canadiense de Ontario. Crédito: web es.wikipedia.org
St. Catharines es una ciudad localizada en la provincia canadiense de Ontario. Crédito: web es.wikipedia.org

En diciembre de 1851, Tubman guió hacia Canadá, a un grupo de once fugitivos. Durante el trayecto, se alojaron en la casa del abolicionista Frederick Douglas.​

En su biografía Douglas escribe: “En una ocasión tuve once fugitivos al mismo tiempo bajo mi techo, los cuales permanecieron conmigo hasta que reuní el suficiente dinero como para enviarles a Canadá. Fue el grupo más numeroso que cobijé y tuve dificultades para proporcionarles comida y alojamiento…”​

Características físicas y morales de Harriet Tubman

Harriet Tubman era una mujer pequeña, de rostro ancho, con pocos dientes, vestía modestamente.

A menudo se disfrazaba con un gorro y llevaba dos pollos vivos para dar la impresión de ser una vendedora ambulante.

Tenía apariencia de una mujer frágil,  pero poseía una extraordinaria resistencia física, fuerza muscular, y una gran fortaleza mental.

En las incursiones de salvamento, Harriet era muy precavida y astuta. Su éxito se basaba en la inteligencia, en la planificación de la operación y en la determinación a la hora de realizar los viajes.

Llevaba somníferos para dormir a los bebés, evitando así que llorasen.

La actriz Cynthia Erevo interpretó en el cine a Harriet Tubman. Crédito: web uproxx.com/life/harriet-tubman-young-new-photo
La actriz Cynthia Erevo interpretó en el cine a Harriet Tubman. Crédito: web uproxx.com/life/harriet-tubman-young-new-photo

Su trabajo de liberar esclavos era muy peligroso

Su peligroso trabajo requirió grandes dosis de ingenio.

Normalmente trabajaba durante los meses de invierno, cuando las noches eran largas y oscuras y la gente se quedaba en sus casas.

Así reducía las posibilidades de que el grupo fuera descubierto.

Una vez que los esclavos estaban preparados para escapar, abandonaba la ciudad en la noche de un sábado.

Sabía que los periódicos no imprimirían noticias hasta la mañana del lunes.

Su fe religiosa fue una importante motivación para aventurarse una y otra vez en Maryland.

Las visiones que tenía desde su adolescencia debido a su herida en la cabeza, eran interpretadas por ella como premoniciones divinas.

Además utilizaba cantos espirituales para mandar mensajes cifrados, avisando de la existencia de peligros o para indicar que el camino estaba despejado.​

Harriet Tubman fue guía del ferrocarril subterráneo durante ocho años. ​

Se calcula que fueron más de 300 fugitivos, incluida su propia familia, a los que logró llevar a a Canadá.

Durante el resto de su vida presumió de que «nunca había perdido ni un solo pasajero«

Harriet Tubman logró liberar a sus padres

En 1857 llevó a cabo uno de sus rescates más importantes, el de sus propios padres.

Dos años antes, en 1855, su padre Ben había comprado a su madre por 20 dólares.

Pero, aunque ambos eran libres, la zona era territorio hostil para ellos.

Además, su padre había encubierto a un grupo de ocho esclavos huidos; y que corría el riesgo de ser arrestado.

Un senador hizo posible que Harriet tuviera una casa 

Uno de los partidarios de la causa abolicionista, el senador por Nueva York y Secretario de Estado William Seward le vendió a Harriet, en condiciones muy favorables, un terreno en Auburn, en el Estado de Nueva York, para que se construyera una casa.

Harriet Tubman construyó su casa e instaló allí a sus padres, a los cuales anteriormente había llevado desde el sur a Filadelfia, y luego a Canadá.

Ahí en Auburn, pudieron llevar una vida normal.

Durante años, acogió a sus parientes y amigos, ofreciendo un lugar seguro para los americanos negros que buscaban una vida mejor en el norte.​

El Estado de Nueva York ha conservado la casa en donde vivió Harriet con su familia. Crédito: web nyhistory.com
El Estado de Nueva York ha conservado la casa en donde vivió Harriet con su familia. Crédito: web nyhistory.com

En 1859, en Nueva York Harriet movilizó delante de la Corte Suprema, a miles de negros y de blancos abolicionistas para sacar de allí a Charles Nalle, un esclavo fugitivo al que las autoridades pretendían devolver a la esclavitud.

Durante el altercado con la Policía, Harriet fue ferozmente golpeada, aunque finalmente lograron su propósito de sacar de allí a Charles Nalle.

Harriet Tubman durante la guerra civil americana

Cuando comenzó la Guerra Civil en 1861, Harriet vio la posibilidad de que se aboliera la esclavitud si el norte lograba la victoria.

Ofreció su experiencia y habilidad, y se unió a un grupo de abolicionistas de Boston y Filadelfia.

En Port Royal trabajó como enfermera del ejército preparando remedios con plantas locales, para evitar que los soldados sufrieran de disentería.

Atendió a hombres enfermos de viruela y nunca contrajo la enfermedad. Esto generó comentarios relativos a que se encontraba bendecida por Dios.

En mayo de 1862, a través del ferrocarril subterráneo, Harriet  llevó una carta del gobernador de Massachussets al general David Hunter, que se hallaba en Carolina del Sur; el gobernador ofrecía ayuda para la guerra.

Pronto  le pidieron que  guiara a un grupo de exploradores a lo largo de la región de Port Royal.

Sus conocimientos fueron de gran valor porque los pantanos y ríos de Carolina del Sur eran muy similares a los existentes en la costa Este de Maryland.

Harriet se convirtió en la primera mujer que dirigió un asalto armado. Cuando las tropas de Montgomery procedieron a asaltar Combahee River, ella actuó como consejera y acompañó a las tropas.

En la operación Combahee River la gran heroína fue Harriet Tubman. Crédito: web libcom.org/history
En la operación Combahee River la gran heroína fue Harriet Tubman. Crédito: web libcom.org/history

La mañana del 2 de junio de 1863, Harriet guió tres barcos de vapor a través de las aguas confederadas, que se encontraban llenas de minas, hasta tierra firme.

Cuando sonaron las sirenas de los barcos, los esclavos de la zona entendieron que estaban siendo liberados y salieron corriendo hacia los barcos.

Más de 700 esclavos fueron rescatados en la operación de Combahee River.​

En 1864 regresó a Auburn para atender los problemas de salud de sus padres.

Ya cerca del final de la guerra, volvió a viajar a Virginia para trabajar durante un breve tiempo en la fortaleza Monroe.

Los últimos años de vida de Harriet Tubman

Cuando terminó la guerra en 1865, regresó a Auburn.

Con enorme tristeza pudo comprobar lo poco que habían cambiado las opiniones de los blancos sobre la gente de color.

A pesar de sus años de servicio, nunca recibió un salario regular y durante años se le negó cualquier tipo de compensación.

Los trámites para obtener una pensión del gobierno no hicieron sino ocasionarle mayores gastos.

Recién en el año 1890, se le concedió una pensión, pero no por sus servicios, sino porque había fallecido su marido, Nelson Davis: una mísera pensión de viudedad concedida por los servicios que su marido había prestado al país.

Durante el período posterior a la guerra, Tubman estuvo también activa trabajando en los derechos de la mujer e intentando conseguir el sufragio universal.

Para ello colaboró con Susan B. Anthony y otras feministas.

Su fama había llegado en esa época hasta Europa, e incluso la Reina Victoria le envió un presente y la invitó a pasar una temporada en Inglaterra.

A pesar de su pobreza y de su analfabetismo, dedicó su tiempo a obtener dinero para la educación de los antiguos esclavos, reunió ropa para los niños pobres y ayudó a los ancianos que estaban incapacitados para trabajar.

En 1869, se había enamorado de un antiguo esclavo y ex soldado del ejército de la Unión, Nelson Davis, al cual había conocido durante la guerra.

A pesar de que ella era veintidós años mayor que Nelson, se casaron el 18 de marzo de 1869 en la Iglesia Presbiteriana.

Desde ese momento vivieron juntos 20 años.

En 1874 adoptaron una niña llamada Gertie.

En ese mismo año, su amiga Sarah Bradford publicó su biografía: “Escenas en la vida de Harriet Tubman”.

Con el dinero obtenido con la publicación de este libro pudo terminar de pagar su casa.

Durante dos décadas muchos de sus amigos y aliados intentaron convencer al gobierno de que diera a Harriet una pensión por sus servicios durante la Guerra de Secesión.

Activismo a favor de los esclavos y de las mujeres

Durante sus últimos años trabajó para promover la causa sufragista, el derecho de las mujeres a votar.

Comenzó a asistir a actos de organizaciones sufragistas. Pronto empezó a dar discursos narrando sus propias acciones y los sacrificios de otras mujeres durante la Guerra Civil.

Cuando se fundó en 1886 la “Federación Nacional de mujeres afroamericanas”, Harriet Tubman pronunció el discurso de apertura.​

Este activismo conllevó una nueva ola de admiración entre la prensa de los Estados Unidos.

En 1897 un periódico sufragista realizó una serie de celebraciones en Boston en honor de Harriet Tubman, pero ésta se encontraba otra vez en bancarrota, y tuvo que vender una vaca para poder comprar el billete de tren y acudir a los actos.

Durante su vejez los problemas derivados de la herida de su adolescencia continuaban afectándola.

A finales de la década de 1890 se sometió a una intervención cerebral en el Hospital General de Massachusetts en Boston.

En 1911 su estado era muy delicado y fue admitida en la residencia que habían construido en su honor.

Un periódico de Nueva York dio a conocer su grave estado de salud y su mala situación económica.

La gente fue generosa y Harriet recibió un buen número de donaciones espontáneas​.

Harriet Tubman falleció nonagenaria, de una neumonía, el 10 de marzo de 1913.​ Expiró rodeada de sus amigos y familiares.

Fue enterrada con honores militares en el cementerio de Fort Hill, en Auburn. ​La ciudad  la homenajeó con una placa en el Palacio de Justicia. Dice: “I never run my train off de track” (“yo nunca conduje mi tren fuera de las vías”).

Reconocimientos a Harriet Tubman

Harriet Tubman fue ampliamente conocida y respetada por la gente, durante su vida.

En los años posteriores a su muerte, se convirtió en una leyenda de su país. Docenas de estudiantes fueron llamadas Harriet en su honor.

En una encuesta realizada a finales del siglo XX, quedó situada en tercer lugar como una de las personas más famosas de la historia estadounidense.

La historia de su vida ha inspirado a varias generaciones de afroamericanos en las luchas por la igualdad y por los derechos civiles.

La Iglesia Episcopal de los Estados Unidos la incluye entre sus santos, en su libro de oración; y el 10 de marzo es el día dedicado a Tubman y a Sojourner Truth en el Calendario de Santos Luterano.

La casa de Harriet Tubman fue restaurada por la Iglesia Episcopal Metodista Africana Sion. Convertida en “Museo Tubman” recibe gran número de visitantes.​

En 1944,  la Comisión Marítima de los Estados Unidos botó el SS Harriet Tubman.​

En 1978, el Servicio Postal de los Estados Unidos puso a la venta una serie de sellos en honor de personajes afroamericanos entre los que se encontraba Harriet.

La abolicionista Harriet Tubman primera mujer que apareció en un billete de dólares. Crédito: web elconfidencial.com
La abolicionista Harriet Tubman primera mujer que apareció en un billete de dólares. Crédito: web elconfidencial.com

En 2016 el Departamento del Tesoro anunció que Tubman sería la primera mujer cuyo rostro aparecería en un billete de 20 dólares estadounidenses. ​

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