Biografía de Marlene Ahrens deportista chilena

Marlene Ahrens en uno de sus lanzamientos de jabalina en Melbourne. Crédito: web foxsports.com.mx Marlene Ahrens en uno de sus lanzamientos de jabalina en Melbourne. Crédito: web foxsports.com.mx

Marlene Ahrens es una atleta chilena que, con lanzamiento de jabalina, ganó para Chile la primera medalla olímpica ganada por una mujer.  Este triunfo lo consiguió en los “Juegos Olímpicos de Melbourne”, en 1956.

También ganó dos medallas de oro en Juegos Panamericanos, cuatro medallas de oro en Campeonatos Sudamericanos de Atletismo y una medalla de oro en Juegos Iberoamericanos.

Primeros años de la deportista olímpica chilena

Marlene Ahrens Ostertag nació en Concepción, Chile, el 27 de julio de 1933. Fue bautizada así en honor a Marlene Dietrich.

Su padre, Hermann Ahrens, era un alemán que había llegado de Hamburgo; trabajaba en un banco. Su madre, Gertrudis, era dueña de casa.

Todos vivían felices en Concepción, pero en el terremoto de Chillán, el 24 de enero de 1939, se les cayó la casa. El susto fue tan grande que dejaron Concepción y se fueron a Santiago.

El terremoto de 1939 causó catastróficos efectos en la ciudad de Concepción. Crédito: Osvaldo Mondaca. Web figueroa1988.wordpress.com
El terremoto de 1939 causó catastróficos efectos en la ciudad de Concepción. Crédito: Osvaldo Mondaca. Web figueroa1988.wordpress.com

La familia materna tenía un terreno en el valle del Aconcagua, al lado de San Felipe. A partir de entonces, los Ahrens Ostertag hicieron su vida entre el campo y la ciudad.

A mediados de los 40’s, cuando mamá Gertrudis se cansó de Santiago, desarmaron la casa y se fueron a vivir al campo, definitivamente.

Inicios deportivos de Marlene Arhens

Marlene nunca practicó deporte de manera sistemática. Lo suyo era ponerse unos pantalones y salir a andar a caballo, subirse a los árboles y nadar en el río. Corría todo el día.

Su hermano Erwin Ahrens recuerda que Marlene, desde pequeña, tenía un brazo prodigioso.

Su padre, Hermann Ahrens era un padre cariñoso, que le daba todo en el gusto. Su madre, Gertrudis, era la que “fastidiaba”, la que ponía orden en la casa.

Los dos hermanos mayores de Marlene Ingresaron en la Escuela Naval de Viña del Mar.

A ella la matricularon en el internado de las Monjas Inglesas en Viña del Mar.

Viña del Mar es una de las más ciudades más hermosas de Chile. Crédito: web vinadelmarchile.cl
Viña del Mar es una de las más ciudades más hermosas de Chile. Crédito: web vinadelmarchile.cl

Cuando salió del colegio, la familia continuó viviendo en el campo. Marlene pasaba largas temporadas en la casa de su amiga Isabel Lyon.

Amistades de la extraordinaria deportista chilena 

Estaba en casa de Isabel Lyon, cuando le presentaron a Jorge Ebensperger, quien se convertiría en su marido.

Jorge era 15 años mayor que ella. Fue su primer amigo sentimental, y el noviazgo duró un año y medio.

Su amiga Isabel Lyon recuerda. “La Marlene se casó muy niñita, de 20 años. Ella no tenía tantas ganas, me decía: Yo no me debería casar. Pero él, que la adoraba, la convenció”.

Su hermano Erwin contaba: “Como ella era tan inquieta, yo decía que al marido le iba a salir difícil el matrimonio. Cuando empezaron a salir con Jorge, yo dije, esta cuestión puede no funcionar. Pero Jorge era un pan de Dios. Era un hombre muy bueno. Marlene es una mujer de mucho carácter; pero él siempre supo cómo llevarla”.

Jorge Ebensperger era muy deportista: jugaba hockey sobre césped y hacía gimnasia en el Club Manquehue.

Jorge Ebensperger y Marlene Ahrens. Crédito:  Alexis Jeldrez web caras.cl
Jorge Ebensperger y Marlene Ahrens. Crédito:  Alexis Jeldrez web caras.cl

Marlene jugaba jockey los sábados y domingos; y vóleibol, los lunes y jueves por la noche. Además hacía gimnasia.

Marlene Ahrens en competiciones de jabalina 

La historia de la jabalina es así: una vez, después de terminar en Santiago la temporada de hockey, Marlene y Jorge se fueron, junto a sus respectivos equipos, a la playa.

Ahí, todos se pusieron a lanzar piedras hacia el mar. Ella lo hacía incluso más lejos que los hombres. Todos se dieron cuenta de que Marlene tenía aptitudes físicas extraordinarias para el lanzamiento.

Cuando llegaron a Santiago, Jorge la recomendó al entrenador deportivo del Club Manquehue. Pocos días después, empezó la imparable carrera de Marlene Ahrens como lanzadora de jabalina.

Dos semanas más tarde, Marlene participó  en su primer campeonato de novicios. Ahí ella hizo una marca que sorprendió a todos.

Para esa época, habría estado entre las mejores a nivel sudamericano. Su esbelta figura de  1,75 m  y su rubia melena germana llenaron las revistas y periódicos durante años.

La madre de Marlene Ahrens, no celebraba tanto que su hija se pusiera shorts para hacer los lanzamientos. Era tremendo para ella, que nunca usó pantalones.

Matrimonio de Marlene con Jorge Ebensperger

Marlene Ahrens y Jorge Ebensperger se casaron el 21 de noviembre de 1953. Al volver de su luna de miel, la Federación de Atletismo había preseleccionado a Marlene para competir en un torneo sudamericano, en Sao Paulo.

En la Navidad de ese año, su marido y su padre le regalaron la primera jabalina,  que habían encargado a Estados Unidos.

A partir de ese momento Marlene comenzó a arrojarla todas las tardes en el campo de su familia, en San Felipe. Su técnica era una mezcla de sincronización,  velocidad del brazo y golpe del torso.

Primeros triunfos deportivos de la atleta chilena

En 1954, Marlene Ahrens participó por Chile en el Campeonato Sudamericano de Atletismo en Sao Paulo.

A pesar de no tener ninguna formación técnica especial, se las ingenió para lanzar la jabalina a 41,66 metros y ganar medalla de Plata.

La propia Marlene Ahrens decía: “Parece que tenía un cuerpo como para eso. No es que fuera una pasión. Fue mi marido el que me llevó a entrenar. Sin él, seguramente no habría hecho nada”.

Al poco tiempo, quedó embarazada de su primera hija, la periodista Karin Ebensperger. Karin nació en Santiago de Chile, el 4 de marzo de 1955.

Karin Ebensperger cuando era un poco más crecidita. En 2012 era periodista y analista internacional. Crédito: web adnradio.cl
Karin Ebensperger cuando era un poco más crecidita. En 2012 era periodista y analista internacional. Crédito: web adnradio.cl

Esta feliz circunstancia hizo que la preparación de Marlene  para la gran cita olímpica de Australia,  estuviera lejos de ser la más adecuada.

Marlene Ahrens tenía apenas 23 años. Y en ese tiempo leía pocas noticias en los periódicos. Por eso, al principio no le tomó el peso a la importancia que tenía  ser nominada para ir a los Juegos Olímpicos a finales de ese año.

Cuando Karin tenía poco más de un año, del 14 al 22 de abril de 1956, se celebró el Campeonato Sudamericano de Atletismo, en Santiago de Chile. Marlene Ahrens se decidió a participar, y con un lanzamiento de 48,73 metros ganó una medalla de Oro.

El triunfo de Marlene Ahrens en Melbourne 1956

Entre el 22 de noviembre y el 8 de diciembre de 1956, se celebraron los Juegos Olímpicos de Melbourne.

Marlene Ahrens fue la abanderada en el desfile de apertura. Era la única mujer de la delegación chilena.

El 28 de noviembre de 1956, cuando lanzó la jabalina, ésta se clavó a una distancia de 50,38 m. Este resultado le valió para recibir la medalla de plata olímpica.

Con esta valiosa medalla de plata, Chile sumó la cuarta medalla olímpica en su historia.

En esta ocasión, Marlene Ahrens sólo fue superada por la soviética Inese Jaunzeme, quien lanzó su jabalina a 53,86 m y se adjudicó la medalla de oro.

El triunfo de Marlene Ahrens fue un referente para todo el continente sudamericano. Crédito: web revista.escaner.cl
El triunfo de Marlene Ahrens fue un referente para todo el continente sudamericano. Crédito: web revista.escaner.cl

El triunfo de Marlene Ahrens cautivó a toda una generación de chilenos. Fue un incentivo para todo el continente sudamericano. En estos países siempre veía con resignación que sus deportistas se quedaban  sin las medallas que se llevaban otros: americanos, rusos e ingleses.

Además, su disciplina, fortaleza psicológica y esfuerzo sostenido, fueron un ejemplo para muchos jóvenes. Las jóvenes mujeres vieron demostrado que nada es imposible en una carrera deportiva.

Sin entrenador, sin psicólogo y sin masajista, sólo su tenacidad la llevó al triunfo y al reconocimiento mundial.

Marlene Ahrens estaba totalmente carente de las comodidades de hoy en el deporte de competición internacional.

Ella misma se pagaba los viajes. El único auspiciador que tenía era su marido. Él le compraba las jabalinas y las zapatillas en Europa o en Estados Unidos.

En realidad, jamás había pensado en ir a una olimpiada. Aunque parezca increíble, en esos años Marlene Ahrens ni siquiera sabía lo que era una olimpiada.

Carencias de apoyo a sus competiciones olímpicas

Por otra parte nadie en Chile se esperaba una medalla olímpica. De hecho, en Australia, cuando le preguntaron cómo entrenaba y cómo se alimentaba, ella respondió que comía lo mismo que su familia y que entrenaba poco, una hora al día, en períodos anteriores a los campeonatos. Al principio no le creyeron y hasta le llamaron la atención, pensando que se estaba mofando.

En una entrevista que le hicieron 50 años después de este gran triunfo, recordaba, entre risas, una anécdota de cuando terminó la ceremonia de entrega de premios en Melbourne: “Me dejaron un escrito que tenía que contestar. Me preguntaban cuántas horas entrenaba al día; cómo dividía mis horas; cómo me alimentaba.
Yo contesté todo, no tenía entrenador. Sólo el fin de semana. El resto de los días entrenaba sola durante una hora.
No me creyeron y me mandaron a llamar para decirme que era una encuesta seria. Les dije que era la verdad. Yo entrenaba a mi manera, a la ‘brutanteca
’”.

Marlene Ahrens en competiciones de jabalina después de 1956

En los seis años siguientes, Marlene llevó al medallero nacional otras cinco medallas de oro.

A comienzos de 1958, en el Campeonato Sudamericano de Montevideo, ganó la Medalla de Oro.
Solamente la fortaleza y valentía de Marlene, hicieron posible esta hazaña, realizada poco después de haber pasado por quirófano, para una operación de riñón.

El 22 de noviembre de 1958, en la ciudad de Concepción, tuvo a su hijo Roberto.

En 1959, en los Juegos Panamericanos, en Chicago, ganó otra Medalla de Oro.

En 1960, participó en los Juegos Olímpicos de Roma, donde volvió a ser la abanderada de Chile durante la ceremonia de apertura de esos juegos.

Poco antes, había perdido a su tercer hijo, de modo que le había sido imposible entrenar. De todos modos, fue a Roma porque le insistieron en que compitiera. Quedó en el undécimo puesto en el lanzamiento de jabalina.

En 1961, en el Campeonato Sudamericano de Atletismo   de Lima, ganó Medalla de Oro.

Al año siguiente,en los Juegos Iberoamericanos 1962, de Madrid, ganó nuevamente una Medalla de Oro.

En 1963, en los Juegos Panamericanos en São Paulo, conquisto su quinta Medalla de Oro.

Poco después, compitiendo en el Campeonato Sudamericano de Atletismo, en Cali, en 1963, tuvo un desgarro muscular.

Además, recibió aviso de que su padre estaba grave, en Chile. Intentó comunicarse con él, pero no lo consiguió.
Pocas horas después, le llegó la noticia de que había muerto.

A pesar de que su marido le pidió que regresara a Santiago, ella decidió quedarse.
Llorando, le dijo a Jorge Ebensperger que su padre hubiera querido que compitiera y que ella iba a dedicarle un triunfo.
Volvió a Chile con la sexta medalla de oro en la mano.

Marlene Ahrens y el Comité Olímpico de Chile

Al año siguiente, en 1964, se había recuperado de las dolencias físicas y psíquicas; estaba en su mejor momento y con la ilusión de superar en Tokio el hito de Melbourne.

Sin embargo, en víspera de los Juegos recibió una insólita sanción: el Comité Olímpico de Chile la suspendió por un año, en castigo por unas declaraciones que salieron en el diario Clarín y que ella había desmentido.

Marlene afirmó más tarde: “Le pedí al periodista que fuera a la Federación para que dijera lo que dije y lo que él reprodujo. Igual me castigaron.

Continuaba explicando que “el presidente del Comité Olímpico (Alberto Labra) tenía sangre en el ojo conmigo. Todo, porque cuando fuimos al Panamericano de Chicago 1959, él se sobrepasó y yo lo frené. Por eso, cuando él salió elegido, se agarró de esas declaraciones y no hubo caso”.

Marlene le dijo a su amiga Isabel Lyon «yo no vuelvo a tomar la jabalina en el resto de mi vida, esta gente se portó tan mal conmigo, que me importa nada».

Su marido Jorge, intentó que Marlene siguiera, otros le rogaron que volviera. Pero ella se negó rotundamente. Nunca más tomó una jabalina, ni siquiera en el campo.

Sólo muchos años más tarde, en 1996, Marlene explicó la verdadera causa de ese castigo; se debió a un problema de acoso sexual. “Paré en seco a un dirigente, por lo que hoy sería catalogado como acoso sexual.
Fui a hablar con el presidente del Comité Olímpico para estampar mi reclamo, porque dos atletas más habían sido molestadas por esta persona.
En esa reunión me pidieron que me callara, porque si hacía pública la denuncia sería muy grave para el olimpismo.
Eso me costó no ir a Tokio, que me suspendieran y que me prohibieran apelar
”.

Este incidente puso fin a su carrera de competición.
Marlene Ahrens dijo: “En el ’64 me retiré y no quise saber nada más del atletismo. Cuando pasó el año, yo apelé con pruebas, pusieron una comisión elegida por ellos y al final dijeron que no merecía el castigo.
Sin embargo, para que el directorio no tuviera que dimitir, sometieron el fallo a votación y trabajaron los votos. No me dejaron exponer mi parte, fue una votación viciada. Y ahí  dije ‘nunca más
.

Vida de Marlene Ahrens después de 1964

Después de abandonar radicalmente el lanzamiento de jabalina, Marlene incursionó en el tenis de competición.

Empezó tarde, a los 32 años. Sin embargo, en poco tiempo ya se  había colocado en el ranking de entre las mejores tenistas a nivel local.

En 1967, ganó el Torneo de Chile en dobles mixtos junto a Omar Pabst.

Finalmente tuvo que dejar el tenis por un problema físico: tenía la rodilla lastimada a consecuencia de que, en uno de los torneos deportivos.
Una compañera de equipo había lanzado una jabalina y ésta fue a dar a su pierna.

Desde 1979, Marlene se dedicó a la equitación de competición, primero en salto ecuestre y luego en adiestramiento.

En esta modalidad, representó a Chile en los Juegos Panamericanos de 1995, en Mar del Plata, Argentina.​

La hípica es una forma de vida. Crédito: web revistavanityfair.es
La hípica es una forma de vida. Crédito: web revistavanityfair.es

Eliana Gaete tenía 19 años y era saltadora de valla cuando conoció a Marlene Ahrens.
Eran compañeras de equipo y Marlene había comenzado a competir.  Eliana recuerda que “Marlene entrenaba solamente un poco, algo trotaba y luego saltaba”.
En una entrevista al diario El Mercurio de Santiago de Chile, Eliana dijo de ella: “era buena atleta, porque tenía condiciones naturales, un físico privilegiado. Si hubiera entrenado, podría haber sido campeona mundial”.

La gran pasión de Marlene Ahrens eran los caballos.
Su hija, Karin Ebensperger en una entrevista a El Mercurio de Santiago de Chile, dijo: “Ella va a pasar a la historia por su medalla olímpica en atletismo, pero si yo tuviera que decir qué es mi mamá, te diría que ella es equitadora”.

Marlene Ahrens se retiró de la equitación en 2012, cuando tenía 79 años.

Marlene Ahrens es toda una dama, elegante, vital y bondadosa. Crédito: Rodrigo López Porcile. Web caras.cl
Marlene Ahrens es toda una dama, elegante, vital y bondadosa. Crédito: Rodrigo López Porcile. Web caras.cl

Durante el periodo que va del 2000 al 2002, Marlene Ahrens ocupó el cargo de Vicepresidenta del Comité Olímpico de Chile.

Sin embargo, terminó muy desencantada, por las irregularidades que le tocó ver.

En una entrevista que le hicieron en el año 2016, dijo: “Me retiré, porque había cosas que no me gustaban.
Cuando les preguntaba por las platas (el dinero), se molestaban.
Y hacían cosas, como que a una boleta de 40.000 pesos le ponían un “1” delante y se echaban 100 mil pesos al bolsillo.
Luego, cuando hubo un recibimiento a unos militares que fueron campeones mundiales en Italia, pregunté cuánto costó el cóctel y se molestaron. Ahí decidí no seguir”
.

La deportista olímpica en la actualidad

Actualmente, se mantiene muy activa y sin mayores problemas de salud. Hasta el año 2012 practicó equitación a nivel competitivo.

Después, lo ha hecho de forma recreativa. Lo combina con la gimnasia acuática que realiza tres veces a la semana. La equitación ha sido siempre su mayor pasión.

También visita todos los meses el Centro de Madres ubicado en La Calera y que lleva su nombre desde hace 48 años.

Nunca aceptó dinero por sus actividades deportivas. Y jamás representó alguna marca. La única insignia que utilizó siempre, fue el escudo de Chile.

Su vida fue de una entrega constante al deporte, sin dejar de lado el estar siempre junto a su familia.

Otras mujeres chilenas que han destacado

En el siglo XX han sido numerosas las mujeres chilenas que empezaron a ser noticia en el mundo. Entre ellas: María Teresa Ruiz, notable astrónoma. Violeta Parra, cantante folclórica de fama internacional. Marcela Contreras, doctora notable. Adriana Valdés, ensayista y directora de la Académica Chilena de la lengua. Todas ellas, precedidas por la admirable poetisa Gabriela Mistral.

Dos de las muchas webs que aportan información acerca de Marlene Arhens, son: « Ecured Cuba» y «Tele13 Chile«.

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