Biografía de George Sand

George Sand en un retrato de juventud pintado por Eugéne  Delacroix. Crédito: web tuttartpitturasculturapoesiamusica.com George Sand en un retrato de juventud pintado por Eugéne  Delacroix. Crédito: web tuttartpitturasculturapoesiamusica.com

George Sand, escritora y periodista francesa, uno de los pilares principales del Romanticismo francés.

Esta extraordinaria mujer la brillante estrella alrededor de la cual orbitaron los intelectuales de toda una época, indistintamente de sus nacionalidades.

La familia de George Sand

George Sand, bautizada como Aurore Dupin Delaborde, nació el 5 de julio de 1804, en Paris.

Su padre, Maurice François Dupin de Francueil, era un aristócrata de altísima cuna, oficial de caballería, nieto por línea bastarda del rey Augusto II de Polonia.

Su madre, Sophie Delaborde, era una modista pobre, hija de un vendedor de pájaros y que se entendía poco con la abuela paterna de Aurore, Madame María Aurora de Sajonia.

En 1808, cuando Aurore tenía sólo cuatro años, su padre se cayó del caballo que montaba y murió a consecuencia de las heridas.

La abuela paterna de Aurore, Madame Dupin decidió separar a su única nieta de Sophie Delaborde, a la que consideraba una influencia perniciosa.

La aristocrática abuela hizo todos los esfuerzos para que Aurore fuera a vivir con ella en la mansión familiar de Nohant, en el condado de Berry.

La mansión de Nohant es actualmente monumento nacional, situado en pleno corazón de Berry. Crédito: web mansión-george-sand.fr
La mansión de Nohant es actualmente monumento nacional, situado en pleno corazón de Berry. Crédito: web mansión-george-sand.fr

La madre de Aurore no opuso excesiva resistencia a entregar la niña a su abuela María Aurora.

Infancia y primera juventud de Aurore Dupin

Aurore Dupin pasó el resto de su infancia en Nohant, el lugar al que siempre regresaría en busca de la felicidad, el sitio que más amó en este mundo.

Madame Dupin se hizo cargo de la educación de la pequeña Aurore.

Un maestro que había sido preceptor  de su padre, fue elegido por la abuela de Aurore para que la educara.

Este preceptor, fue quien la indujo a usar ropa de varón, porque era más cómodo para andar y saltar por el campo.

George Sand pudo correr con más soltura y facilidad que con los atuendos de niña.

Su abuela lloró al verla así, porque le recordaba a su difunto hijo.

En esa época, ninguna mujer de la región montaba sola a caballo, lo hacían únicamente a la grupa de un criado.

Guiada por su preceptor, tuvo la audacia suficiente como para estudiar anatomía y cirugía.

A pesar de que, en ese tiempo, el estudio de los huesos era considerado por muchos como una profanación.

En 1817, cuando tenía ya 13 años, Aurore estaba ansiosa por irse a vivir con su madre en París, sin importarle ser pobre e ignorante.

Se disputó con su abuela Madame Dupin y ésta decidió enviarla a un convento de monjas inglesas en dicha ciudad.

Allí se educó y pasó tres años, durante los cuales llegó a ser más feliz que nunca.

George Sand, después de cumplir 17 años

En 1820 regresó a Nohant, junto a su abuela enferma, de 75 años.

Aurore tenía 17 años y se sublevó ante los prejuicios aristocráticos, los privilegios de la fortuna y de la educación, la pueril ociosidad de la clase privilegiada, la intolerancia moral y las costumbres paganas en una sociedad que se decía cristiana.

Se hastió de la vida, quiso aislarse del mundo en medio de la soledad campestre; y sólo mediante la oración resistió esa depresión.

Con lecturas de Plutarco y de otros autores griegos y latinos, se alejó de la idea de quitarse la vida.

También la música le ayudó a tranquilizarse: en su cuarto tenía un piano, un arpa y una guitarra. Interpretaba piezas a oído.

En Nohant, George Sand se hizo médica rupestre, como voluntaria, e incursionó como farmacéutica fabricando ungüentos y jarabes.

Allí llevó una vida casi religiosa, hizo votos de silencio y de pobreza.

Más tarde escribió lo siguiente: “Me di cuenta de que amaba a Dios, que mi pensamiento abrazaba y aceptaba plenamente ese ideal de justicia, de ternura y de santidad«.

En vísperas de la Navidad de 1821, falleció su querida abuela.

Matrimonio de George Sand con Casimi Dudevant

En la primavera de 1822, Aurore conoció al barón Casimir Dudevant, con quien se casó unos meses más tarde, cuando ella tenía apenas 18 años.

Nunca estuvo claro por qué Aurore eligió casarse con este hombre adusto, que le llevaba casi diez años y con el que apenas tenía nada en común.

El barón Maurice Casimir Dudevant, esposo de George Sand y padre de sus dos hijos. Crédito: web alchetron.com
El barón Maurice Casimir Dudevant, esposo de George Sand y padre de sus dos hijos. Crédito: web alchetron.com

Tuvieron dos hijos, Maurice, nacido en 1823, y Solange, nacida en 1828.

Pero esta unión de Aurore con el barón Dudevant, terminó por derrumbarse.

Finalmente, en 1830, después de ocho años de matrimonio, decidieron que preferían seguir viviendo separados.

George Sand desde 1831 hasta 1835

A principios de 1831, Aurore Dupin abandonó a su marido y, junto a sus dos hijos, regresó a París, siguiendo a su joven amante, Jules Sandeau, ocho años menor que ella.

Jules Sandeau, novelista francés nacido en 1811. Crédito: web es.wikipedia.org
Jules Sandeau, novelista francés nacido en 1811. Crédito: web es.wikipedia.org

Con su regreso a París, Aurore, todavía baronesa Dudevant, inició el período más escandaloso de su vida, pero también el más fructífero intelectualmente.

Se inició como escritora, colaborando con su joven amante Jules Sandeau en varias historias cortas que publicaron en 1831, con el pseudónimo “Jules Sand”.

También con el seudónimo de Jules Sand, Aurore publicó, en ese mismo año, una novela titulada “Rose et Blanche”.

Aurore Dupin estaba buscando a un consejero literario, cuando le presentaron a un  escritor de apellido Kératri.

Este buen señor le dijo que, en su opinión, una mujer no debía escribir. «Créame -agregó-, no haga libros; haga niños«.

Conociendo un poco la vida de Aurore Dupin, es fácil imaginar la cara que puso, y lo poco que duró el consejero.

Días después de este fugaz encuentro, Aurore fue contratada como articulista en la redacción del diario “Le Figaro”.

También empezó a colaborar en “La Revue des Deux Mondes”. Estas publicaciones fueron clave en su carrera literaria.

Allí propagó sus ideas republicanas, que contrastaban fuertemente con su posición social de aristócrata. Todavía era la baronesa Dudevant.

Aurora era consciente de que no sabía caminar con gracia por las calles de París y que su libertad como mujer soltera estaba muy restringida.

Quería salir libremente, perder su aire provinciano y poder ir al teatro.

Como mujer separada, no debía andar sola por las calles de Paris y menos aun, presentarse sola en un teatro.

Recordaba con cierta nostalgia sus correrías infantiles, de cuando el preceptor de su infancia la animaba a vivir en libertad.

Aurore Dupin disfrazada de hombre. Crédito: web radioenciclopedia.cu
Aurore Dupin disfrazada de hombre. Crédito: web radioenciclopedia.cu

Decidida a no amilanarse, se hizo confeccionar una levita larga con pantalón y chaleco, sombrero y corbata de lana.

Calzó botas y se forzó en hablar en voz baja y sorda para disimular el timbre de mujer.

Este «disfraz» masculino le permitió circular más libremente en París; y obtuvo, de esta forma, el acceso a lugares que habrían estado negados para una mujer de su condición social.

De todos modos, continuó vistiéndose con prendas femeninas en reuniones sociales.

En 1832, Aurore publicó su primera novela en solitario, “Indiana”, donde firmó por primera vez con el nombre de George Sand.

Al poco tiempo publicó la segunda novela firmada por George Sand: “Valentine”.

Gracias a la facilidad para trasnochar, pudo seguir escribiendo y desempeñando el papel de padre y madre de su familia. Durante varios años durmió sólo cuatro horas diarias.

En 1833, George Sand obtuvo un gran éxito con la novela “Lélia”.

Entre 1830 y 1833, publicó ocho novelas, lo que da muestra de su enorme capacidad de trabajo y de invención.

Un joven de 23 años, considerado uno de los niños prodigio de las letras francesas, a la par que un libertino desatado, Alfred Musset, había quedado profundamente impresionado por la lectura de “Indiana”, y quiso conocer personalmente a la autora.

El encuentro entre ambos, se produjo durante la lectura de presentación de “Lélia”, la nueva obra de George Sand.

Al poco tiempo, se convirtieron en amantes. Su historia de amor es una de las más célebres de las letras francesas.

Alfred Musset uno de los primeros románticos de Francia. Crédito: web loft.it/society
Alfred Musset uno de los primeros románticos de Francia. Crédito: web loft.it/society

La aristocrática familia de Musset no veía con buenos ojos la relación; y consideraban a Aurore como una advenediza que buscaba beneficiarse de la fama de Alfred.

La verdad es que ambos eran muy diferentes.

Aurore Dupin baronesa Dudevant, era una mujer de 29 años que tenía dos hijos y era plenamente consciente de sus responsabilidades.

Alfred Musset tenía 23 años, era un poeta genial, pero vivía entre borracheras, mujeres, juego y opio.

En el verano de 1833, los dos amantes abandonaron París con destino a Italia, donde Musset planeaba recopilar información para escribir una obra de teatro acerca de Lorenzo de Médici.

En Italia, el joven Alfred Musset se entregó a los placeres nocturnos de Venecia; al poco tiempo, cayó enfermo de fiebre tifoidea, posiblemente a causa de sus juergas continuas.

Aurore lo cuidó y estuvo más de 17 días a su lado.

El médico del hotel, un italiano llamado Pietro Pagello le salvó la vida a Musset, pero le arrebató a su amante.

Aurore se enamoró de aquel médico serio y formal, tan distinto al inestable y tempestuoso Musset.

Cuando el poeta los descubrió, no pudo soportar la humillación y regresó solo a París, a principios de 1834.

Aurore permaneció en Venecia unos meses más, hasta que decidió regresar a Francia acompañada por Pagello.

Pero la relación con el formal médico italiano no duró demasiado tiempo.

En 1835, Aurore y Alfred Musset continuaron viéndose de forma intermitente, hasta su ruptura definitiva, a fines de ese año.

George Sand desde 1836 hasta 1847

Un año más tarde, en 1836, Alfred Musset le dedicó a Aurore su obra magna, “Confesión de un hijo del siglo”, una de las novelas más emblemáticas del Romanticismo francés.

Muchos empezaron a criticar a Aurore Dupin por vestirse según la moda masculina y por fumar.

Aurore no tenía ningún problema en fumar en público, algo que a mediados del siglo XIX era visto como una absoluta provocación.

Amiga de poetas y escritores, George Sand siempre fue un espíritu libre y nunca se preocupó del qué dirán respecto a su vida bohemia y a sus relaciones amorosas con Prosper Merimée, y en especial con el poeta Alfred de Musset y más tarde con el compositor y pianista polaco Frédéric Chopin, con quien viviría nueve años.

Entre los muchos que criticaron duramente a Aurore por sus costumbres estuvo el poeta Charles Baudelaire, autor de “Las Flores del Mal”.

Baudelaire dijo de ella: “Es estúpida y engreída. Sus ideas morales tienen la misma profundidad de juicio y delicadeza que las de las limpiadoras y las mantenidas… El hecho de que haya hombres que se enamoren de esta zorra, es prueba de cuán bajo han caído los hombres de esta generación”.

Hubo mucha gente que se refociló criticándola, pero George Sand también hizo grandes amigos entre los intelectuales de la época.

Dentro de su círculo de amigos se encontraban el compositor Franz Liszt, el pintor Eugène Delacroix, el escritor Heinrich Heine así como Victor Hugo, Marcel Proust, Honoré de Balzac, Julio Verne y Gustave Flaubert.

Con Flaubert mantuvo una larga correspondencia donde se ve reflejada la gran amistad que los unió.

Gustave Flaubert escritor francés, considerado uno de los mejores novelistas occidentales, autor de la novela Madame Bovary. Crédito: web thoughtco.com
Gustave Flaubert escritor francés, considerado uno de los mejores novelistas occidentales, autor de la novela Madame Bovary. Crédito: web thoughtco.com

Aurore Dupin, es decir George Sand, en ese tiempo no paraba de provocar escándalos.

Uno de ellos fue su amistad con la actriz Marie Dorval. Las dos mujeres estaban siempre juntas y compartían prácticamente todo; se sospechaba de una posible relación sentimental entre ellas.

El amante oficial de Marie, el conde Alfred de Vigny, no se quedó corto y hablando de Aurore dijo “esa maldita lesbiana”.

Aurore y Marie mantuvieron intacta su amistad hasta la muerte de la actriz en 1849. Aurore Dupin se hizo cargo económicamente de los nietos de Marie.

En 1836, unos meses después de su ruptura con Alfred de Musset, Aurore asistió a una fiesta que daba su amiga la condesa Marie d’Agoult.

Allí conoció a Fréderic Chopin, un joven polaco que había cosechado gran éxito como pianista y compositor.

El primer encuentro entre ambos fue de todo, menos romántico: Chopin se escandalizó por la vestimenta masculina de Aurore y expresó su aversión tachándola de “repulsiva” y preguntando si  “esa Sand tan antipática era realmente una mujer”.

A su vez, George Sand, al percibir sus modales, indagó si «ese Chopin es una señorita«.

Fréderic Chopin, pianista y compositor polaco. Crédito: web biografiasyvidas.com
Fréderic Chopin, pianista y compositor polaco. Crédito: web biografiasyvidas.com

En el verano de 1838, Chopin acababa de romper relaciones con su enamorada María Wodzinska.

George Sand de inmediato se ofreció para brindarle apoyo emocional. Chopin estaba indeciso por temor al escándalo, pero cedió y pasó ese verano en París con ella.

En esos días, Aurore Dupin y el barón Casimir Dudevant fueron a juicio por el asunto de su separación.

En el proceso, la justicia falló a favor de Aurore Dupin y le otorgó la custodia de sus hijos: Maurice de 15 años y Solange de 10 años.

Ella continuó escribiendo sus veinte páginas reglamentarias cada noche. Siempre fue una escritora incansable.

George Sand y Chopin en la isla Mallorca

Cuando empezó el invierno de 1838, George Sand viajó a Mallorca, en busca de un mejor clima para el reumatismo de su hijo Maurice.

Su hija Solange viajó también con ella.

Pese a que a Chopin no le agradaba viajar debido a su precaria salud y a las incomodidades del transporte de esa época, George Sand lo convenció para que les acompañar.

La isla de Mallorca parecía el lugar perfecto para que Chopin se recuperara de su tuberculosis.

Se hospedaron primero en una casa de veraneo, que no estaba en condiciones para habitarla en invierno.

El frío, la humedad y el humo agravaron la incipiente enfermedad de Chopin, quien no paraba de toser.

Así que alquilaron una celda de la antigua Cartuja de Valldemosa.

Ellos habían supuesto que el clima de Mallorca era más cálido que en París, pero aquel invierno fue muy frío, y los aguaceros no cesaban.

Los vecinos del lugar los miraban muy mal por no estar casados; los veían altivos y desdeñosos.

George Sand y Chopin veían a los mallorquines como supersticiosos, intrusos y poco hospitalarios.

Para colmo, el piano de Chopin que habían encargado traer desde París, tardó varios meses en llegar.

La Cartuja de Valldemosa es un palacio inaugurado en 1399, que fue residencia del rey Sancho I de Mallorca. Crédito: web recordrentacar.com
La Cartuja de Valldemosa es un palacio inaugurado en 1399, que fue residencia del rey Sancho I de Mallorca. Crédito: web recordrentacar.com

George Sand cuidó lo mejor que pudo a su joven amante, que era dulce, alegre, y encantador en público; pero que, enfermo, era desesperante en la intimidad.

Así y todo, la pareja se mostraba cada vez más enamorada.

George Sand veía en Chopin al genio más profundo y el más lleno de sentimientos y emociones que había conocido. «Ha hecho hablar a un solo instrumento el lenguaje del infinito«.

Ese invierno fue, artísticamente, fructífero: Fréderic Chopin compuso sus “Preludios Op. 28” y George Sand escribió el libro “Un invierno en Mallorca”.

Aurore y Chopin salieron de Mallorca el 13 de febrero de 1839 con destino a Barcelona,  Marsella y Nohant.

Antes de regresar a Barcelona, Chopin vendió su piano a la familia Canut. Hoy se expone en la celda número 4 de esta hermosa Cartuja.

Regreso de George Sand a Francia

Pasado el invierno, en mayo de 1839, la familia regresó a Francia y se instalaron en Nohant.

Gracias al buen clima, a la tranquilidad y a los cuidados y estímulos de George Sand, Chopin tuvo un periodo muy productivo.

Pero estaba cada vez más débil a causa de la tisis; no podía aguantar ni siquiera una breve caminata y tenía que pasear montado en un asno.

La relación de George Sand y Chopin estuvo marcada por la enfermedad del pianista, que gradualmente convirtió a la escritora de amante a enfermera, y casi a madre.

En 1845, George Sand sufría mucho a causa de dolores abdominales que se remontaban a tiempo atrás, quizás principio del mal intestinal que acabaría con su vida.

En 1847, se produjeron fuertes disputas familiares entre George Sand, su hija Solange, el marido de ésta y Maurice.

Chopin tomó partido a favor de Solange. George Sand terminó por expulsarlos a todos de Nohant.

Chopin se fue a París y nunca más volvió a Nohant.

George Sand se sintio liberada porque el carácter de Chopin se volvía cada vez más agrio.

Dos años después de esta ruptura, el 17 de octubre de 1849, Fréderic Chopin falleció en París, víctima de la tuberculosis que le había acompañado media vida, con sólo 39 años de edad.

Su corazón fue enviado a Polonia, mientras que su cuerpo fue enterrado en el parisino cementerio de Père Lachaise, a escasos 200 metros del lugar donde, ocho años después, sería inhumado Alfred de Musset.

Ultimos años en la vida de Aurore Dupin

En 1848 estalló en Francia la Revolución contra el gobierno de Luis Felipe de Orléans, el último Rey que tuvo Francia.

Aurore Dupin se trasladó a Paris y trabajó más que nunca, con sus escritos, en favor de los trabajadores y de los derechos de las mujeres.

Su frustración fue enorme cuando se produjeron matanzas en diversos lugares. Aurore escribió: “No puedo creer en ninguna república que empiece su revolución matando a su propio proletariado”.

Muy decepcionada, se retiró a su querido Nohant, en donde residió casi de forma permanente hasta su muerte; exceptuando un pequeño paréntesis de tres años, entre 1864 y 1867, en los que vivió en Palaiseau, cerca de Versalles, junto a su último amante, Alexandre Manceau.

En la villa de Nohant, heredada de su abuela paterna, encontró su refugio permanente, animada por los jóvenes artistas a quienes protegía, por los allegados que se cobijaban bajo sus alas, por las representaciones teatrales que se organizaban en el teatro que había hecho construir en su mansión.

Entre los allegados e invitados, estaban el músico Liszt, el pintor Delacroix, los escritores Balzac, Gautier y Flaubert.

Con los años, George Sand se fue alejando progresivamente de la vida ajetreada que había mantenido en sus años de juventud.

Pero no cesaba de escribir. Escribió una serie de novelas sobre la vida campesina y publicó sus autobiografías.

También completó los 25 volúmenes que componen su “correspondencia”.

En Nohant, rodeada de sus nietos, a los que adoraba; y de sus amigos, que la adoraban a ella, pasó Aurore Dupin los últimos años de su vida.

Había dejado atrás el escándalo y la provocación, la política y el feminismo. Dejó de ser George Sand, la escritora, para convertirse en Madame Sand.

Madame Sand la gran escritora que vivió su vida con libertad y generosidad. Crédito: web historiaenfemenino.wordpress.com
Madame Sand la gran escritora que vivió su vida con libertad y generosidad. Crédito: web historiaenfemenino.wordpress.com

De esa época son los célebres retratos fotográficos que le realizó uno de los padres de la fotografía, Gaspar-Félix Tournachon, donde vemos a una mujer apacible, serena, en cuya bonhomía no se vislumbran signos de la turbulenta vida que llevó.

A los 72 años, la escritora bautizada por los campesinos como la «bondadosa dama de Nohant«, cerró los ojos para siempre, el 8 de junio de 1876.

Hoy día es recordada como una de las más grandes escritoras en lengua francesa, y como uno de los modelos más importantes para el feminismo.

Ella misma escribió en una respuesta a sus críticos, “el mundo me conocerá y entenderá algún día; y si eso no sucede, no importará demasiado, porque habré abierto el camino para otras mujeres”.

Las obras de George Sand
Las obras que Aurore Dupin dejó a la posteridad bajo el seudónimo de George Sand, abarcan 60 novelas; casi 50 cuentos, relatos y novelas cortas; 30 piezas de teatro; numerosos artículos de crítica y política, escritos autobiográficos y una enorme correspondencia (más de 1.200 cartas).

Entre sus novelas de mayo éxito se encuentran “Indiana” (1832), “Lélia” (1833), “El compañero de Francia” (1840), “Consuelo” (1842-43), “Los maestros soñadores” (1853), “Un invierno en Mallorca” (1955)

Entre sus obras autobiográficas están “Historia de mi vida” (1855), “Ella y El” (1859) donde cuenta su relación con Alfred Musset, “Diario íntimo” (1926).

En “El pantano del Diablo” (1846), cuenta experiencias de su infancia en el campo y escribe sobre temas rurales.

George Sand dejó en Nohant numerosos tomos de sus obras completas.

Dos de las muchas webs que aportan información acerca de George Sand, son: «Biografías y vidas» y «Mujeres en la historia«.

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