Biografía de Sarah Bernhardt

Sarah Bernhardt irradiaba gozo. Llamaba poderosamente la atención por su figura esbelta y su cara agraciada.  Crédito: web cliffhouseproject.com Sarah Bernhardt irradiaba gozo. Llamaba poderosamente la atención por su figura esbelta y su cara agraciada.  Crédito: web cliffhouseproject.com

Sarah Bernhardt fue, sin duda, la actriz francesa más famosa de todos los tiempos. A lo largo de su vida estrenó 150 obras con total éxito. Fue la que mejor interpretó las obras de Shakespeare. En pleno siglo XIX fundó su propia compañía de teatro.

Fue considerada la voz de oro del teatro francés. Además de bella, tenía un don de gentes que conquistaba de inmediato a quienes la veían.

A todos inspiró, a todos enamoró. Sigmund Freud, el gran padre del psicoanálisis, había colocado una inmensa foto de Sarah Bernhardt en la entrada de su consultorio para animar a los pacientes que acudían a verle.

Infancia y estudios
Sarah Bernhardt nació el 23 de octubre de 1844 en el número 5 de la calle de l’École-de-Médecine, en París. Su nombre oficial era Rosine Bernardt.

Su madre,  Judith-Julie Bernardt era judía de origen neerlandés. Cuando nació Sarah, Judith tenía 23 años y era una de las bellas jóvenes cortesanas en París. Judith tenía una hermana llamada Rosine, que también pasaba su vida en la corte imperial.

En 1843, Judith Bernardt tuvo a dos niñas gemelas, que fallecieron a las dos semanas. Después de Sarah, tuvo a Jeanne y a Régine. Todas fueron hijas de padres distintos y desconocidos.

El padre de Sarah era desconocido, aunque es probable que fuera el duque de Morny, un hermanastro del Emperador Napoleón III.

Sarah pasó los primeros cuatro años de su vida en la región de Bretaña, al cuidado de un ama de cría. La primera lengua que Sarah aprendió fue el bretón; por esta razón, al iniciar su carrera teatral, adoptó la forma bretona de su apellido, “Bernhardt”, en vez del apellido “Bernardt” de su madre.

Estando en Bretaña, cayó de una ventana, y se rompió la rodilla derecha. Aunque sanó sin otros problemas, la rodilla le quedó delicada para siempre.

Muy preocupada por este accidente, su madre se la llevó a vivir con ella en París, hasta que Sarah cumplió 7 años.

En París, Sarah fue matriculada en la “Institución Fressard”, un internado para señoritas. próximo a Auteuil. Permaneció allí dos años.

En 1853, a la edad de 9 años, la internaron en el “Colegio Grandchamp”, de religiosas; y cercano a Versalles. En este colegio realizó su primera actuación teatral, fue bautizada e hizo la primera comunión. El ambiente místico del colegio le hizo plantearse el hacerse monja.

Retrato de Sarah Bernhart en el año 1964. Crédito: The Getty Center.
Retrato de Sarah Bernhart en el año 1964. Crédito: The Getty Center.

Estudios y trabajo desde 1859 hasta 1864
Tras abandonar Grandchamp a los 15 años, su madre trató de introducirla en el mundo galante para que se ganara la vida como cortesana. Pero Sarah, influenciada por su educación conventual, se negó a ello rotundamente.

Su madre, Julie Bernard tenía un salón en su piso parisiense, donde se reunían sus clientes. Entre ellos estaba el hermanastro de Napoleón III, el duque de Morny.

El duque aconsejó que Sarah se inscribiera en el “Conservatorio de Música y Declamación”. Gracias a los contactos del duque, Sarah entró sin dificultad en esta institución. En 1861 ganó un segundo premio en tragedia y una mención honorífica en comedia.

Finalizados sus estudios en el Conservatorio, nuevamente gracias a las gestiones del duque de Morny fue admitida en la prestigiosa Comédie-Française.

El 11 de agosto de 1862, Sarah Bernhart hizo su debut, actuando en la obra “Iphigénie, de Jean Racine. A pesar de sus innatas cualidades como actriz, los problemas que tuvo con sus compañeros, la obligaron a abandonar la Comédie-Française, en 1863.

La Comédie-Française fundada en 1686 es la institución teatral más antigua del mundo. Crédito: web franceinter.fr
La Comédie-Française fundada en 1686 es la institución teatral más antigua del mundo. Crédito: web franceinter.fr

Apenas tres semanas más tarde, fue contratada por el Teatro Gymnase, donde interpretó siete pequeños papeles en distintas obras. Actuó por última vez el 7 de abril de 1864.

Ello se debió a que, en ese año conoció a Charles-Joseph Lamoral, príncipe de Ligne, uno de los grandes amores de su vida. Inició una apasionada relación con él, quedó embarazada y el príncipe la abandonó.

El 22 de diciembre de 1864 Sarah dio a luz a su único hijo, Maurice Bernhardt. Sin oficio, habiendo fracasado momentáneamente en el mundo del teatro, y con un hijo recién nacido, a Sarah no le quedó más remedio que seguir los pasos de su madre: se convirtió en cortesana de la corte imperial.

En torno a la Emperatriz Eugenia de Montijo y de Napoleón III, proliferaban los cortesanos y las bellas damas, muchas de ellas sabias, cultas e inteligentes. Crédito: web mujeresenlahistoria.com  Sandra Ferrer Valero.
En torno a la Emperatriz Eugenia de Montijo y de Napoleón III, proliferaban los cortesanos y las bellas damas, muchas de ellas sabias, cultas e inteligentes. Crédito: web mujeresenlahistoria.com  Sandra Ferrer Valero.

Sarah Bernhart no abandonó su vida como cortesana hasta que consiguió afianzar su carrera teatral y pudo mantenerse por sí misma con los medios económicos que le proporcionaba su trabajo de actriz.

Vida profesional de Sarah Bernhardt a partir de 1867
El inmenso talento dramático de Sarah Bernhardt no tardó en ganarse la admiración de los amantes del teatro. Tres años más tarde, en 1867 debutó en el Teatro del Odéon con “Las mujeres sabias” (Les femmes savantes) de Molière. Ahí empezó su verdadera carrera profesional.

Su estilo de actuación se basaba en la naturalidad, en una prodigiosa voz, en la perfecta declamación y en múltiples registros como actriz. No adoptó para nada los gestos y las declamaciones exageradas de las artistas de entonces.

Su voz, perfectamente modulada se proyectaba a gran distancia. En los finales de sus interpretaciones era aclamada y aplaudida entre vítores, durante muchos minutos.

Sarah Bernhardt tuvo gran habilidad para alternar su participación en muchos montajes teatrales, con la vida galante en la corte imperial.

Poco tardó en conseguir la fama que le permitió dedicarse de lleno a su verdadera vocación. En 1869, actuó en “Le Passant”, una obra en verso de un solo acto, del autor de François Coppée. Fue una actuación memorable y estruendosamente aplaudida.

A partir de entonces, se vio aclamada con creciente entusiasmo, cada vez que representó las obras en verso de Jean Racine, tales como Ifigenia, Fedra o Andrómaco.

Racine (1639-1699), junto con Molière y Corneille es uno de los tres grandes dramaturgos franceses del siglo XVII. Crédito: web kids.britannica.com
Racine (1639-1699), junto con Molière y Corneille es uno de los tres grandes dramaturgos franceses del siglo XVII. Crédito: web kids.britannica.com

Las interpretaciones teatrales de Sarah Bernhardt cautivaban a los asistentes, sobre todo porque ella siempre huyó de la sobreactuación y de la afectación.

La maravillosa combinación de su talento teatral con la experiencia en la corte imperial, contemplando a la emperatriz y a las magníficas damas de la corte, hicieron posible sus aclamadas representaciones de reinas o de grandes heroínas de tragedia.

Eugenia de Montijo, la esposa española de Napoleón III vivió los fastos y el glamour del II Imperio francés. Crédito: nationalgeographic.com.es
Eugenia de Montijo, la esposa española de Napoleón III vivió los fastos y el glamour del II Imperio francés. Crédito: nationalgeographic.com.es

En cuanto reanudó su actividad como actriz, fue la preferida por los directores, para trabajar en obras teatrales importantes. Destacó especialmente en “La Dama de las camelias” (de Dumas hijo), “Macbeth” (de (Shakespeare), “Juana de Arco” (de Jules Barbier).

Carrera profesional de Sarah Bernhardt a partir de 1870
En 1870, se produjo la guerra franco-prusiana. Tras la derrota francesa y la caída de Napoleón III, muchos intelectuales exiliados pudieron regresar a Francia, entre ellos Victor Hugo, el gran escritor francés.

El regreso de Victor Hugo fue trascendental en la vida de Bernhardt, ya que el escritor la eligió para protagonizar el reestreno de su obra “Ruy Blas. Mucho consideran que este drama es la mejor obra teatral de Victor Hugo.

Sarah Bernhart en el papel de Reina. Crédito: web en.wikipedia.org
Sarah Bernhart en el papel de Reina. Crédito: web en.wikipedia.org

Su magnífica interpretación como Reina en el drama de “Ruy Blas” encumbró a Sarah Bernhart a cotas de éxito inimaginables. Regresó a la Comédie-Française como una gran estrella y allí afianzó su repertorio y sus múltiples registros como actriz.

Rompió con todo lo establecido, profundizando en la psicología de los personajes. Estudiaba cada gesto y cada entonación del texto que debía decir, buscando la perfección natural sin que se notara ningún tipo de artificio.

En aquellos años se hicieron famosas sus escenas de muerte en las que, en vez de ofrecer estertores y gemidos agónicos, profundizaba en el acto de morir desde el punto de vista psicológico y sentimental. Siempre se decía que «nadie sabía morirse mejor que la Bernhardt«.

Sarah Bernhardt sentía cariño especial por su hermana pequeña Régine. Para alejarla de la vida cortesana, en cuanto pudo se la llevó a vivir consigo. Pero Régine falleció a los dieciocho, en 1873, de tuberculosis.

Aparte de su profesión de actriz, Sarah se interesó por la escultura y la pintura. Expuso sus obras varias veces en el Salón de París entre los años 1874 y 1896.

Escribió también tres libros:

  • su autobiografía titulada “Ma double vie” (Mi doble vida).
  • Petite Idole” y
  • L´art du Théâtre: la voix, la geste, la pronontiation” (El arte del teatro: la voz, el gesto, la pronunciación.

Éxitos internacionales de Sarah Bernhardt
Tan rotundo fueron los éxitos de Sarah Bernhardt en Francia durante los años 1870, que le llovieron las ofertas de actuaciones desde Inglaterra y Estados Unidos.

En 1879 realizó su primera salida de Francia y eligió ir primero a Inglaterra. Su fama ya era tan grande, que la recepción en Londres, fue realmente espectacular.

Estuvo seis semanas en Inglaterra, trabajando a un ritmo de dos representaciones diarias, con salas llenas y con aplausos entusiastas ante la gran dama del teatro. Uno de sus admiradores fue el joven escritor Oscar Wilde. Años más tarde, en 1893, Sarah aceptó representar su obra de teatro Salomé”.

La fama de Sarah en Inglaterra trascendió de inmediato hasta Francia. El gobierno francés se apresuró a reconocer los grandes méritos de su actriz. En ese mismo año, la Comédie-Française la encumbró a la más alta jerarquía de la institución, nombrándola “Socia con pleno derecho”.

Al año siguiente, en octubre 1880, Tras su espectacular éxito en Inglaterra, Sarah decidió hacer su primera gira americana. Partió a los Estados Unidos el 15 de octubre de 1880.

En el viaje a bordo de L’Amerique conoció a Mary Tood, la viuda del Presidente Abraham Lincoln.

Grabado del barco trasatlántico francés l’Amérique. Crédito: web todocoleccion.net
Grabado del barco trasatlántico francés l’Amérique. Crédito: web todocoleccion.net

El éxito fue total en Estados Unidos. Le habilitaron un tren con siete vagones de lujo llamado “Sarah Bernhardt Special”, que era de uso exclusivo para la actriz. Lo utilizó con sumo agrado en las repetidas giras de despedida que realizó en ese país que la aclamaba como la gran actriz que era.

Los norteamericanos fueron tan espléndidos con ella que incluso consiguieron que llevara su arte a Hawai.

Sarah Bernhardt era todo un espectáculo. Armaba un revuelo increíble allí donde iba, en el escenario y fuera de él. Los periodistas la perseguían, era la actriz más famosa de su tiempo. Cada vez que viajaba, llevaba enormes baúles, pues no escatimaba gastos en los vestuarios ni en las joyas personales y de su compañía. Además, siempre llevaba varias cajas del mejor champagne francés.

Sarah Bernhardt tuvo enfrentamientos y una relación muy tensa con el director de la Comédie-Française. Sarah ya era una primera actriz famosa y no consintió a Monsieur Perrin ningún agravio. El 18 de marzo de 1880, rompió su contrato y dimitió como Socia de la Comédie.

La Comédie ganó el juicio legal y Sarah Bernhardt tuvo que renunciar a los 43.000 francos que habría tenido de pensión y fue condenada a 100.000 francos de multa y que nunca pagó.

En su esplendorosa primera gira americana, Sarah Bernhardt había ganado una gran fortuna. Esto la impulsó a convertirse en la primera actriz empresaria del mundo: en 1883, arrendó el teatro Porte-Saint-Martin.

Sarah se especializó admirablemente en las obras de William Shakespeare. Nadie lo hacía mejor que ella, tanto en personajes femeninos como masculinos. La mayor parte de protagonistas en las obras de Shakespeare eran hombres.

Entre los grandes personajes femeninos, fue inolvidable la interpretación que hizo Sarah Bernhardt de Margarita Gautier, en “La Dama de las Camelias”, la gran obra de Alejandro Dumas hijo.

Sarah Bernhardt actuó en su propio teatro hasta el final del siglo. Ahí se representaron las mejores obras de Racine, Molière, Georges Sand. Victor Hugo, Voltaire, Dumas hijo, Sardou, Alfred de Musset.

El teatro Porte-Saint-Martin fue una sala de espectáculos situada en el 16 del boulevard Saint Martin. Crédito: web es.wikipedia.org
El teatro Porte-Saint-Martin fue una sala de espectáculos situada en el 16 del boulevard Saint Martin. Crédito: web es.wikipedia.org

Sarah Bernhardt no dudaba en apoyar el teatro de vanguardia. En el Porte-Saint-Martin se estrenaban obras de nuevos autores que rompían con el teatro tradicional.

Durante sus giras, el teatro permanecía abierto y continuamente se estrenaban obras que tuvieron distintos éxitos comerciales.

Vida sentimental de Sarah Bernhardt
Como era natural, la famosa actriz Sarah Bernhardt atrajo a numerosos admiradores que, a su vez, eran personajes relevantes. Con algunos de ellos, mantuvo relaciones sentimentales inestables. Entre los más conocidos: Gustave Doré, Victor Hugo, Philippe Garnier, Gabriele D’Annunzio, Eduardo Príncipe de Gales.

Se casó una sola vez, y fue con un oficial griego llamado Jacques Aristidis Damala. Damala era hijo de un rico armador. Sarah Bernhardt se casó con él el 4 de abril de 1882.

Jacques Damala murió a los 42 años, en 1889, por los efectos del abuso continuado de la morfina. Crédito: web en.wikipedia.org
Jacques Damala murió a los 42 años, en 1889, por los efectos del abuso continuado de la morfina. Crédito: web en.wikipedia.org

Sarah le impartió clases de actuación y le dio el papel de Armand Duval, el segundo protagonista en la obra “La Dama de las Camelias”.  Los actores de la compañía de Sarah Bernhardt se burlaban constantemente de Jacques Damala. Además, tuvo muy malas relaciones con Maurice, el hijo de Sarah. Todo esto lo llevó a alistarse en la Legión Extranjera, y lo destinaron a Argelia.

Meses más tarde regresó con Sarah. Nunca supo aprovechar los beneficios de vivir con Sarah Bernhardt y, cuando en 1887 ella decidió irse a una gira por el continente americano, no la acompañó.

Cuando murió Damala, en 1889, Sarah Bernhardt lo enterró en Atenas y adornó la tumba con un busto tallado por ella misma.

Giras de actuaciones por todo el mundo
A finales del siglo XIX, el nombre de Sarah Bernhardt estaba asociado al de “maravillosa actriz”. Esto, agregado a su gran simpatía y fuerza de voluntad, hicieron posible que pudiera satisfacer las invitaciones que recibió de Argentina, Brasil, Chile, Cuba y Perú.

Viajaba en tren y en barco. Incluso llegó a cruzar el cabo de Hornos, cuando pasó entre Argentina y Chile. En su periplo, actuó en los más grandes teatros; pero también llevó su arte al público en teatros de ínfima categoría. Su nombre y su figura fueron recordados durante muchos años en estos países.

Sarah Bernhart también se volcó con alegría y entusiasmo actuando en Egipto, Turquía, Moscú, Berlín, Bucarest, Roma y Atenas.

Jeanne Barnardt, la otra hermana de Sarah también fue cortesana durante un tiempo. Para apartarla de esa vida, Sarah se la llevó con su compañía en varias de sus giras por Estados Unidos y Europa. Era una actriz mediocre, pero hacía pequeños papeles y vivía una vida de lujo junto a su hermana. A causa de su adicción a la morfina, estuvo ingresada en el hospital de La Pitié-Salpetrière en París, al cuidado del doctor Jean-Martin Charcot.

El hijo de Sarah, Maurice, estuvo muy unido a su madre. Vivió siempre a su sombra, malgastando auténticas fortunas en el juego, en viajes y en una vida regalada.

Sarah Bernhardt también alquiló durante un tiempo el Théatre de la Renaissance, donde representó muchas obras de éxito.

En 1899 alquiló por 25 años el enorme Theâtre des Nations. Este fue el único teatro de Francia en donde fue posible ver actuar a la “divina Sarah” durante los últimos veinticuatro años de su vida, hasta 1923.

Los últimos 23 años de la vida de Sarah Bernhardt
Sarah Bernhardt además de ser una actriz excepcional, tenía un gran sentido del negocio. Se atrevió a fundar su propia compañía y alquiló teatros para sus obras; también aceptó aparecer en los anuncios de la época: tabaco, maquillaje, agua mineral, vestidos y todo lo que se le ofrecía. Ganó mucho dinero y lo gastó generosamente en sí misma, en su familia y en el teatro.

El siglo XX empezó para Sarah con el estreno de “El aguilucho”, en su “Teatro Sarah Bernhardt” el 15 de marzo de 1900. “El aguilucho” es un drama que Edmond Rostand escribió en 1900. Consta de seis actos y se refiere al hijo de Napoleón Bonaparte y María Luisa de Austria. Sarah Barnhardt interpretó el papel de Napoleón II, el Aguilucho.

En 1905, mientras interpretaba “Tosca”, y en el momento culminante de la obra, tropezó y se lastimó gravemente la pierna derecha, la misma que se había herido en Bretaña, cuando era niña. Los médicos barajaron la necesidad de amputarle la pierna. Ella se negó y durante 10 años subió a los escenarios sufriendo terribles dolores.

Sarah Bernhardt fue de las primeras actrices en comprender que el Cine sería el futuro. Dicen que lloró emocionada cuando vio por primera vez su imagen en una película.

Probó suerte con el recién nacido cine, haciendo de Hamlet en la película “El duelo de Hamlet”, filmada en el año 1900.

Protagonizó ”Elisabeth, Reina de Inglaterra”, dirigida por Louis Mercanton, en 1912.

En 1913, representó a Jeanne Doré en la película “Jeanne Doré”, dirigida por Tristan Bernard. Esta película se considera la mejor de Sarah Bernhardt como actriz de cine. Tenía 69 años y estaba en la cumbre de su arte interpretativo. La película se conserva en la Cinemateca de Paris.

En 1914, el gobierno francés le concedió la Legión de Honor en recompensa por toda una vida difundiendo la cultura francesa.

En 1915, Sarah ya no podía más con el terrible dolor de su pierna y no hubo más remedio que amputársela. Una vez recuperada de la operación, decidió hacer una gira por las trincheras francesas, para animar a las tropas que combatían en esa terrible Primera Guerra Mundial.

Terminada la guerra, organizó varias giras con su compañía y recorrió toda Francia. Y siguió actuando. Recitaba monólogos y poemas; o representaba actos famosos de su repertorio de obras en las que no tenía que estar de pie.

En 1922 vendió la mansión que tenía en  Belle-Île-en-Mer, donde había rodado en 1915 la película documental sobre su vida, “Ceux de chez nous”.

Belle-Île-en-Mer es una isla francesa situada en la costa atlántica de la región de la Bretaña. Crédito: web airfrance.fr
Belle-Île-en-Mer es una isla francesa situada en la costa atlántica de la región de la Bretaña. Crédito: web airfrance.fr

El 15 de marzo de 1923, Sarah estaba en su casa de París, trabajando en el rodaje de la película “La Voyante”. En un momento dado se desmayó y ya no volvió a recuperarse. Once días más tarde, el 23 de marzo de 1923, falleció en brazos de su hijo Maurice Bernhardt. Tenía 78 años.

Su entierro fue multitudinario. Unos 150.000 franceses acudieron a la calle para acompañar al féretro de Sarah Bernhardt en el camino al cementerio Père-Lachaise y despedirla.

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