Biografía de Concha Espina, escritora española

Concha Espina Concha Espina escritora y novelista española. Crédito: Wikipedia

Biografía de Concha Espina, escritora española, coetánea de la generación literaria del 98, una de las mejores representantes de la cultura de España y uno de los valores más relevantes de la literatura universal.

Pulse aquí si desea ver esta biografía en traducción al inglés

Sus grandes méritos la hicieron candidata al Premio Nobel de Literatura, en tres ocasiones sucesivas: 1926, 1927 y 1928.

Familia e infancia de Concha Espina

María de la Concepción Jesusa Basilisa Rodríguez-Espina y García-Tagle nació el 15 de abril de 1869 en Santander.

Santander
Imagen anterior a 1971 de la Plaza del Ayuntamiento de Santander. Crédito: Blog “escenasdesantander”

Su padre se llamaba Víctor Rodríguez Espina y Olivares, era natural de Oviedo, y administrador de las minas que poseía el marqués de Comillas en Asturias.

Su madre, Ascensión García Tagle y de la Vega, había nacido en Madrid.

Concha Espina fue la séptima de los 10 hijos que tuvo este matrimonio.

La familia tenía una casa en la calle de Méndez Núñez, en el barrio Sotileza, en Santander.

Los Espina García  pertenecían  a la clase alta, y Concha Espina era “niña bien”, educada conforme a la época, en artes, como la música y el baile.

Sotileza
Sotileza es un barrio de pescadores, en Santander. Crédito: Blog “escenasdesantander”

A su padre le fueron muy mal los negocios y tuvo que vender la casa de Santander, en 1882. A continuación,  él se trasladó a la localidad asturiana de Ujo donde había encontrado un empleo en la empresa «La Hullera Española».

Sólo les quedó la casa de Mazcuerras, y toda la familia tuvo que trasladarse a esa localidad, al domicilio de la abuela paterna. Concha Espina tenía entonces trece años.

En esta hermosa localidad rural de Cantabria, ubicada a 46 km de Santander, transcurrieron muchos años de infancia de Concha Espina.

Mazcuerras
Imagen de la comarca de Mazcuerras. Crédito: web aytomazcuerras.es

Juventud y comienzos literarios de Concha Espina

El ambiente familiar, con la sola excepción de su madre, no era muy propicio para la literatura. En su casa ni tan siquiera había una biblioteca, salvo algunos pocos libros con temas religiosos.

Su madre, era una señora dotada de gran sensibilidad.  Le ayudaba a pergeñar algún que otro verso cuando la niña recién estaba empezando a manejar la pluma. Doña Ascensión sabía cómo le gustaban las palabras nuevas a su hija, cómo adoraba ya desde pequeña la riqueza del lenguaje que tanto puliría y sopesaría luego en sus escritos.

El 14 de mayo de 1888, a los 19 años, Concha Espina publicó por primera vez, en el periódico “El Atlántico” de Santander, unos versos dedicados a la Virgen. El pequeño poema apareció bajo el seudónimo de  Ana Coe Snichp.

En 1891, falleció  su madre. Doña Ascensión García Tagle había sido una mujer de gran talento natural.  Ella había sido la única fuente de inspiración y apoyo para el desarrollo intelectual de su hija Concha.

Fue un golpe muy grande para Concha Espina, la cual ya tenía 22 años, no tenía buena formación académica y carecía de ingresos propios.

Matrimonio y traslado a Chile

El 12 de enero de 1893,​ Concha Espina contrajo matrimonio en su localidad natal, con Ramón de la Serna y Cueto, un hombre acaudalado que habría de hacerla muy infeliz.

Ramón no tenía un trabajo adecuado en España;  tampoco era un as de los negocios, pero había heredado fincas en Chile (en Valparaíso).

Así que Ramón convenció a su esposa Concha Espina para que emprendieran de inmediato, en ese año 1893, el viaje a ese lejano país.

Mapa chile
Chile está a más de 11.000 km de distancia. Crédito: Wikipedia

En esos años no había posibilidad de realizar el viaje en avión. El primer vuelo de los hermanos Wrights fue en 1905.

Tampoco existía el Canal de Panamá. Este canal se inauguró el 15 de agosto de 1914.

Por lo cual, no había más remedio que viajar en barco por el océano Atlántico hasta llegar al Estrecho de Magallanes,  atravesar las alborotadas aguas del Estrecho  y  pasar al océano Pacífico.  Desde ahí, quedaban unos 3.000 km hasta llegar a Valparaíso.

Al final de este hermoso, peligroso y largo viaje, Concha y Ramón fijaron su residencia en Valparaíso, un hermoso puerto cercano a Santiago, la capital de Chile.

Cuando Concha Espina y Ramón de la Serna, llegaron a Valparaíso, esta ciudad tenía unos 100.000 habitantes y albergaba gran cantidad de inmigrantes, en su mayoría europeos y estadounidenses, que ayudaron a dar a la ciudad un marcado aspecto cosmopolita.

Valparaíso
En 1894, Valparaíso era un centro de importancia para las rutas comerciales del mundo. Crédito: web erasmusu.com

Después del largo viaje de bodas, el inexperto esposo se encontró con que los administradores de su hacienda, una de las más ricas del país, habían despedazado su fortuna y la de sus hermanos.

Concha y Ramón vieron con asombro que el desmoronamiento de su fortuna, se llevaba en pedazos su felicidad. La catástrofe económica fue espantosa.

En noviembre de 1894 nació su primer hijo, Ramón.

Dos años después, el 15 de enero de 1896, Concha Espina dio a luz a su segundo hijo, Víctor de la Serna y Espina, futuro gran periodista español.

En Chile, Concha Espina no tuvo amigas ni personas  con quienes compartir sus penas, nostalgias y aspiraciones. Decidió coger ella misma las riendas de su vida para no naufragar junto a sus dos pequeños, que constituían ahora su mayor y más preciado tesoro.

Para consolarse, iba a una iglesia a rezarle a la Virgen, su patrona la Inmaculada Concepción. En una ocasión, a la entrada del templo, le entregaron un periódico muy pequeño, titulado “El Porteño”, en el que se  publicaban poesías y artículos sociales.

A los pocos días, Concha Espina se dirigió al sacerdote que patrocinaba este periódico. Se presento diciendo “Soy ….. y soy poeta”.  Al mismo tiempo que le entregó unas cuartillas con versos, le ofreció su colaboración.

El sacerdote le echó un vistazo a los versos, se los guardó, pero no aceptó la colaboración, aduciendo que el periódico no podía pagar por ellos. Pero, fue sagaz y supo ver el diamante que tenía enfrente: le recomendó acudir a los principales periódicos de Valparaíso y Santiago.

Pasado un tiempo, Concha Espina vio que sus versos estaban publicados en “El Porteño”. Esto la animó a seguir los consejos del sacerdote y muy pronto comenzó a colaborar con periódicos chilenos y argentinos.

Concha Espina y su marido regresaron a España

Ramón de la Serna no consiguió afianzar en Chile su economía, por lo cual decidió regresar a España en 1898, con su mujer y sus dos hijos.

Una vez en Mazcuerras, Concha Espina visitó a su padre, el cual estaba trabajando en localidad asturiana de Ujo donde había encontrado un empleo en la empresa “La Hullera Española”. Pasó con él una breve temporada, acompañada de sus dos hijos, Ramón y Víctor .

Ujo Asturias
Ujo es una pequeña localidad asturiana ubicada a 5 km de Mieres y a 21 km de Oviedo. Crédito: web del Ayuntamiento de Mieres

En 1900, nació su tercer hijo José, el cual que falleció muy pronto, siendo niño todavía.

Tres años más tarde, en 1903, Concha Espina trajo al mundo una niña a la que llamó Josefina.  Josefina se casó con el músico Regino Sainz de la Maza y fue madre de la actriz Carmen de la Maza.

Comienzo de intensa actividad literaria de Concha Espina

Concha Espina era una mujer católica y conservadora, dotada de una gran sensibilidad social. El cristianismo humanista y su sentido social marcaron su vida y su obra. Fue una mujer que se desmarcó de las damas de su época.

En ese año, 1903, Concha Espina publicó su estudio “Mujeres del Quijote”. La genial escritora recreó los personajes femeninos de la obra cervantina, encuadrados en su época, y como símbolos del eterno femenino: Maritornes, Dulcinea, Zoraida, Teresa Panza, el ama y la sobrina.

En 1904, apareció su colección de poesías, con el título “Mis flores”, que estaba con un prólogo del médico Enrique Menéndez Pelayo, hermano de Marcelino Menéndez Pelayo. Fue editado por la tipografía “La libertad”.

Cubierta libro
Cubierta del libro “Mis Flores” editado por la tipografía “La libertad”.

Tres años más tarde, en 1907, Concha Espina publicó “El rabión, y otros cuentos”. El libro, de 89 páginas, tuvo buen éxito de crítica.

En ese año 1907, Concha Espina fue madre por cuarta vez y tuvo a Luis, el último de sus hijos.

Tempranamente sola, fue capaz de sacar adelante a sus hijos con su trabajo. Además les dio a todos una cuidada y perfecta educación, siendo la primera mujer española que pudo vivir de la literatura.

Concha Espina se separó de su marido

En ese entonces, fue escribiendo su primera novela que tituló, “La niña de Luzmela” que publicó en 1909, y que fue calificada por algún crítico como una novela rebosante de vida.

El argumento de la novela se ambienta en el pueblo cántabro de Mazcuerras, que está situado entre el mar y la montaña.

Mazcuerras era la tierra de los padres y abuelos de Concha Espina. En la novela, ella denomina “Luzmela” a la aldea en donde transcurre la historia. La vida es la musa de este libro. Concha Espina se inspira en la vida, a fin de transmitir sus enseñanzas.

La novela cuenta la historia de Don Manuel de la Torre, un rico hidalgo de Cantabria, que regresa a su pueblo, Luzmela, llevando consigo a una huerfanita llamada Carmencita, que acaba de perder a su madre.

Don Manuel se presenta ante Carmencita como su padrino y benefactor, pero en realidad es su padre.

A la muerte de Don Manuel, en su testamento, había previsto el bien de su hija. Pero, la criatura quedó al cuidado de su interesada tía Doña Rebeca, quien no le profesaba ningún afecto a la niña.

El incipiente prestigio de Concha Espina como escritora, llegó al máximo con el éxito editorial y social de esta novela.  Pero, estos triunfos incidieron en la estabilidad de su matrimonio, debido a los celos profesionales de su marido, Ramón de la Serna.

En 1909, aprovechando sus contactos internacionales, Concha Espina le consiguió un puesto de trabajo sa su marido, en México. Ambos cónyuges, de común acuerdo, se separaron.

Ella se instaló en Madrid con sus cuatro hijos. Como único bagaje, llevaba consigo el éxito de su primera novela, y la fe en que Dios y la Virgen velarían por ellos.

Actividades de Concha Espina, en Madrid

De inmediato, empezó una fecunda actividad literaria. Aunque escribió ensayos, estudios y poesía, fueron sus cuentos y novelas con los que alcanzó la notoriedad y el reconocimiento.

Concha Espina también fue colaboradora de diversos periódicos, como “El Correo Español “ de Buenos Aires,  y en España con “La Libertad”, “La Nación” y “El Diario Montañés” de Cantabria.

Sus colaboraciones en la prensa sirvieron para que Marcelino Menéndez Pelayo, su excelente amigo, viera en ella una novelista que merecía su admiración y apoyo.

Marcelino Menéndez Pelayo
Retrato de Marcelino Menéndez Pelayo, escritor nacido en Santander. en el año 1856. Crédito: Wikipedia, fotógrafo Kaulak

En 1910, publicó la novela “Despertar para morir” que constituyó un verdadero deleite para los lectores y es una de las novelas más admirables que ha producido la literatura española contemporánea.

Animada por sus admiradores y por la editorial, en 1911 dio a conocer otra novela que tituló “Agua de Nieve. Es una obra que tiene un argumento atractivo y que está escrita con un lenguaje que cautivó a sus lectores.

Concha Espina escribió sus novelas con un lenguaje que borda la perfección. Además, todas ellas estaban basadas en las experiencias que ella había vivido.

Cuando pensó escribir “La esfinge maragata”, se fue un tiempo a un páramo de León, en donde vivió austeramente,  y comió el oscuro pan de centeno.

Esta novela se publicó en 1914 y situó a Concha Espina a la cabeza de los escritores españoles. Como otras muchas de sus novelas, “La esfinge maragata” fue traducida a varios idiomas. Poco después, Concha Espina fue galardonada con un Premio de la Real Academia de la Lengua.

Concha Espina
Concha Espina a los 43 años. Crédito: Wikipedia. Autor; Julio Cejador y Frauca

Vida de Concha Espina desde 1915 hasta 1930

Animada por sus amigos y por la entusiasta aceptación de sus novelas, Concha Espina empezó a celebrar tertulias literarias, los miércoles, en un salón de su casa en la calle Goya.

A ellas asistían personajes de la alta burguesía e intelectuales, críticos literarios, dibujantes, escritores hispanoamericanos y un buen número de escritoras y poetisas noveles.

Concha Espina fue  “la dama” de la fructífera generación del 98, que dotó a España de una oleada de personajes extraordinarios.

El gran médico y filósofo Gregorio Marañón, también fue uno de los admiradores de esta dinámica mujer.

En 1916,  Concha Espina publicó una bella novela, donde se enlazan magistralmente los alardes de energía varonil con las delicadezas femeninas. La dio a conocer con el título de “La Rosa de los vientos”.

La fecundidad literaria de Concha Espina era inagotable. Estimulada por la convicción de que debía poner su talento al servicio de la sociedad, no paraba de escribir. Además, no cesaba de colaborar con la prensa y algunos otros medios de difusión de sus ideas.

Entre los años 1915 y 1930, publicó 15 obras que recibieron abundantes y sinceros elogios de la crítica literaria y de los lectores.

De las 15 obras de ese periodo, se pueden destacar:

  • En 1918, estrenó, con éxito, en el teatro Eslava de Madrid, “El Jayón”, su primer trabajo escénico, un drama en tres actos. Esta obra teatral fue traducida al italiano y convertida en ópera por el maestro Francisco Mignone.
  • En 1920 editó la novela “El metal de los muertos”, después de haber vivido muchas semanas en la ciudad de Riotinto, donde no era fácil residir libremente sin estar a sueldo de aquella poderosa compañía minera. Concha Espina se propuso hacer una obra de justicia y de arte. Tal vez sea una de sus novelas más rica en medios expresivos.
  • La novela “Dulce nombre, la cual Concha Espina consideraba como su mejor novela.
  • Con la novela “Altar Mayor”, que es un canto a Covadonga y a Asturias, obtuvo el Premio Nacional de Literatura.
  • En 1924, la Real Academia Española premió su obra “Tierras de Aquilón”, que contiene algunos cuentos de alto mérito literario.

En 1923, mucho antes de que se hablara en España de candidatos al premio Nobel de Literatura, Concha Espina fue propuesta para el mismo, desde los Estados Unidos.

El Rey Alfonso XIII, en el año 1927, inauguró en Santander un monumento que la ciudad levantó a Concha Espina, nombrada hija predilecta de la ciudad.  En el acto de inauguración, el Rey le colocó la “Banda de la Orden de las Damas Nobles de María Luisa”. Concha Espina nunca se vanaglorió de tener un monumento en vida.

Monumento a Concha Espina
El monumento «Fuente de Concha Espina», fue realizado por el escultor Victorio Macho. Crédito: Commons Wikipedia. Fotógrafo: Josep Panadero

En 1929, Concha Espina fue invitada en Estados Unidos a dar una conferencia sobre su propia obra. Acompañada de su hija Josefina, visitó también Cuba y Puerto Rico. En ambos países arremetió contra el empleo abusivo del inglés, que depreciaba siglos de civilización española.

Concha Espina en los años 1930 a 1939

El 14 de abril de 1931 se proclamó en España la II República y Concha Espina se entusiasmó con ella. Pero, al ser una persona bien informada,  no tardó en mostrarse reticente frente a los acontecimientos.

Le costaba admitir los mensajes de odio que se transmitían. Se sintió cada vez más alejada espiritual e intelectualmente de los dirigentes republicanos. Finalmente, perdió toda su fe en «esa república».

Ella siguió escribiendo y viviendo, sin cambiar en lo esencial su modo de pensar y su modo de actuar. Defendía dos ideales que siempre habían guiado su vida: la religión católica y la hispanidad.

En esa década publicó nada menos que 18 nuevas obras, sobre todo novelas.

En 1933, publicó una colección de poemas que tituló, “Entre la noche y el mar”. Algunos de ellos los había escrito durante su reciente viaje a América.

En julio de 1934, Ramón de la Serna, de quien estaba separada desde 1909, era alcalde republicano en la ciudad cántabra de Cabezón de la Sal. En esa fecha, ambos aceptaron separarse jurídicamente.

Gabriela Maurer, esposa de su hijo Luis de la Serna Espina, trajo al mundo un niño que fue bautizado con el nombre de José Antonio, pues su padrino de bautismo fue José Antonio Primo de Rivera.

En 1936, cuando comenzó la guerra civil, sus hijos Luis y Víctor se incorporaron a las filas nacionales. Concha Espina dejó Madrid y se fue a Mazcuerras, en donde estuvo recluida. Más tarde, recordó y noveló su experiencia de casi prisionera en la retaguardia enemiga.

En agosto de 1937, sus hijos Luis y Víctor entraron en Mazcuerra, a la cabeza de las tropas nacionales. Por esas fechas, Concha Espina se enteró de que su exmarido había fallecido.

Terminada la guerra civil, su hijo Luis recuperó de la casa de Madrid la imagen de la Virgen de la Inmaculada, a la que Concha Espina tenía mucha devoción. La encontró arrumbada en una carbonera y con las manos cortadas.

A partir del final de la guerra civil, Concha Espina fue colaboradora habitual en el diario ABC de Sevilla.

De esos años de posguerra son algunas novelas testimoniales, como “Retaguardia”, “Diario de una prisionera” o “Luna roja”.

En “Luna roja(1939), hizo una referencia a la voladura de la Cámara Santa, de la catedral de Oviedo durante los sucesos revolucionarios de octubre de 1934.

Catedral de Oviedo
Catedral de Oviedo al atardecer. Crédito: JEM

Últimos años de Concha Espina

En 1938, había empezado a perder la vista y, aunque fue operada, en 1940 quedó completamente ciega. No obstante, no dejó de escribir a pesar de estar en oscuridad total.

Desde 1940 hasta 1955 publicó 13 novelas. Además, varias de sus obras fueron adaptadas al teatro y al cine.

Su novela “Princesas de martirio”, relata los sufrimientos de tres enfermeras víctimas de la dictadura roja en España.  Por esta novela ganó la medalla oro de Cruz Roja.

Concha Espina murió a los ochenta y seis años de edad, el 19 de mayo de 1955, en Madrid.

Concha Espina cuya prosa evocó la más pura tradición española,  quiso que la amortajaran con un sencillo hábito de la Virgen de los Dolores y entre sus manos un crucifijo. Sus restos reposan en el cementerio de la Almudena.

Homenajes rendidos a Concha Espina

  • Placa en su honor en Castrillo de los Polvazares, León
  • Premio de la Real Academia Española por “La esfinge maragata”
  • Premio de la Real Academia Española por “Tierras del Aquilón”.
  • Premio Nacional de Literatura por su obra “Altar mayor”.
  • En 1948 el pueblo de Mazcuerras adoptó oficialmente el nombre de Luzmela, cuando se celebró allí en su casa la ceremonia de imposición de la banda y gran cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio.
  • En 1950 recibió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.
  • En la localidad cántabra de Torrelavega se inauguró en enero de 2007 un teatro municipal que lleva el nombre de Concha Espina.
  • La ciudad de Madrid la ha homenajeado con la calle Concha Espina, que tiene aproximadamente 1,2 km y en cuyo extremo se encuentra el Estadio Santiago Bernabeu.
  • El Metro de Madrid le ha dedicado una estación en la línea 9, la estación Concha Espina.
  • Un avión de Iberia, del modelo A340/300, con matrícula EC-GGS, lleva también el nombre de Concha Espina.
  • En Valencia, en el barrio de Cruz Cubierta, una guardería lleva también su nombre.
  • En la localidad cántabra de Reinosa, junto al barrio de Las Eras y el parque de Las Fuentes, existió un colegio de EGB (educación primaria) -ya cerrado- con el nombre de Concha Espina, inaugurado en 1931.

Pulse aquí si desea ver esta biografía en traducción al inglés

Por favor, califica esta biografía utilizando las estrellas: