Biografía de Isabel Zendal, enfermera española

Isabel Zendal Isabel Zendal enfermera en la lucha contra la viruela. Crédito: web eulixe.com de 29/11/2020 Autor: Francisco Pérez. Palmeral 2018

 

Isabel Zendal Gómez es una de las enfermeras más destacadas de toda la historia. Está considerada como una de las figuras más relevantes en el ámbito de la solidaridad y de la enfermería.

Ella desempeñó un  papel clave en la “Real Expedición Filantrópica de la Viruela” que, en 1803, zarpó del puerto de La Coruña rumbo a América con el objetivo de frenar una de las enfermedades más mortíferas de todos los tiempos: la viruela.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que Isabel Zendal fue la primera enfermera de la historia que participó en misión internacional.

Infancia y familia de Isabel Zendal

Isabel Zendal Gómez  nació en 1771, en Santa Mariña de Parada, una pequeña aldea gallega, cerca de La Coruña, de padres agricultores y muy pobres.

Iglesia de Santa Mariña
Iglesia de la pequeña aldea de Santa Mariña. Crédito: Wikipedia. Autor: Nemigo.

Su padre se llamaba Jacobo Zendal. Su madre, María Gómez, tuvo nueve hijos: Bernarda,  Isabel (1771), Juan (1774), María Antonia (1776), Joseph (1778 y murió al nacer), Francisca Antonia (1779), Joseph y Catalina (1782, gemelos, murieron en el primer año) y Joseph (1784).

​En ese tiempo no había posibilidad de estudios para las mujeres de los pueblos. Por lo cual, esta extraordinaria mujer no recibió ninguna formación especial. Sin embargo, el párroco supo apreciar la valía de Isabel Zendal y se brindó a darle clases particulares.

Ella fue acumulando experiencia al tener que cuidar a su madre, la cual falleció de viruela, cuando Isabel tenía trece años.

Isabel Zendal trabaja en el Orfanato de la Caridad

Con 19 años, en 1790, Isabel comenzó a trabajar en el “Orfanato de la Caridad”, en La Coruña.  Gracias a la experiencia en el cuidado de sus hermanos menores, muy pronto ganó el cariño y la confianza de los niños.

Orfanato
El orfanato fundado por Teresa Herrera en 1789. Crédito: web elespanol.com

El 31 de julio de 1793 nació su hijo Benito. Isabel fue madre soltera y ella sola cuidó de su hijo.

El 24 de marzo de 1800 comenzó su trabajo como Rectora del Orfanato. Su salario era de cincuenta reales mensuales; además, el pago en especie de una libra diaria de pan y media libra de carne (la libra española equivalía a 460 gramos).

El real español era una moneda de plata de 3,35 gramos que empezó a circular en Castilla en el siglo XIV y fue la base del sistema monetario español hasta mediados del siglo XIX.

Su total dedicación  al cuidado de los niños en el “Orfanato de la Caridad”, junto con su habilidad e inteligencia, la convirtieron en una eficaz enfermera.

Las epidemias de viruela en el mundo

La viruela es una enfermedad infecciosa grave, contagiosa y con un alto riesgo de muerte, causada por el virus Variola. La viruela surgió en las poblaciones humanas en torno al año 10000 a. C.

La enfermedad se propagó a lo largo de la historia a través de brotes periódicos. Los contagios se ocasionaban  por el contacto de personas enfermas con personas sanas o mediante el intercambio de objetos contaminados con el virus.

Además de dolorosos síntomas, la viruela ocasionaba protuberancias que se convertían en pústulas y después en costras, las cuales se caían y dejaban feas cicatrices en la piel.

La tasa de mortalidad era de alrededor de un 30 % de las personas infectadas, con porcentajes especialmente elevados en bebés. Los supervivientes quedaban desfigurados y, a veces, con ceguera.

Durante cientos de años han ocurrido ocasionalmente epidemias de viruela. La viruela fue devastadora en la Europa del siglo XVIII, matando a unas 400.000 personas cada año y desfigurando a millones de supervivientes.

Recién en  1796 se creó la primera vacuna moderna contra la viruela, gracias a Edward Jenner.​

En 1980, la Organización Mundial de la Salud pudo certificar la erradicación de la enfermedad en todo el planeta.

Las epidemias de viruela en España

​A comienzos del siglo XIX, la viruela afectaba al 60 por ciento de la población de España. Este virus mató a millones de personas y sembró el terror en toda la población.

Nadie estaba exento de padecerla.  Cualquiera podía caer contagiado con este terrible y mortal virus. Incluso Gabriel de Borbón, hermano  de Carlos IV, perdió la vida junto a su mujer y a una hija recién nacida.

El rey Carlos IV estaba pues muy sensibilizado con la enfermedad, y decidió atacarla en España y en los territorios de ultramar, en donde también ya se había extendido.

El feliz descubrimiento del doctor Jenner

Por aquel entonces, un doctor inglés llamado Edward Jenner descubrió que las campesinas que cuidaban vacas, rara vez contraían la  viruela. Se mantenían inmunes.

Viendo la buena salud de estas campesinas, el doctor Jenner dedujo, con gran acierto, que el virus de la viruela que padecía el ganado, inmunizaba contra la viruela “común”.

Edward Jenner
Edward Jenner (1749-1823) el padre de la inmunología. Crédito: Wikipedia.

En 1796, Edward Jenner inició un ensayo con muestras de pústula procedentes de la mano de una granjera infectada por el virus de la viruela bovina.

Empezó inoculando  el pus a un niño de ocho años. Tras un período de siete días el muchacho presentó malestar, pero no tuvo los terribles síntomas de la viruela. Repitió varias veces el experimento, con idénticos resultados.

Este método de experimentación del doctor Jenner  no se ajustaba a los principios de la ética médica, pero fue el inicio del fin de esta terrible epidemia.

En 1798, el doctor Jenner publicó su trabajo y  acuñó el término latino “variolae vaccine” (viruela de la vaca). A partir de entonces, la inoculación de una pequeña cantidad del germen patógeno se denominó “vacuna”.

Por este descubrimiento, Jenner es considerado una figura de enorme relevancia en la Historia de la Medicina.

El doctor Balmis fue pionero en la aplicación de la vacuna

Los buenos resultados del trabajo del doctor Jenner llegó a oídos de Francisco Xavier Balmis, un científico alicantino y médico de la Corte del rey Carlos IV.

A comienzos de los años 1800’s se había desatado nuevamente una epidemia de viruela en todo el territorio español, diezmando a las poblaciones, sin distinción de clases sociales: nobles, aristócratas, ricos y pobres. Junto a la enfermedad y a las muertes, los estragos en la economía eran más que preocupantes.

El doctor Balmis, hombre emprendedor e incansable, se dedico a estudiar y aplicar la vacuna de la viruela.

Doctor Balmis
Imagen del doctor Balmis inoculando a un niño. Crédito: web elconfidencial.com  del 03/09/2016. Autor: Alvaro Van der Brule

Los otros médicos de Cámara del rey  y todos los médicos de las universidades se dedicaron a difundir la vacuna, a instruir a los médicos de las poblaciones en la práctica de la vacunación, a crear “Juntas de Vacunación” en las capitales y principales ciudades del país.

Se crearon unidades especiales encargadas de asegurar la conservación del fluido vacuno activo con el paso del tiempo.

Los resultados fueron espectaculares y esperanzadores; muy pronto el doctor Balmis tuvo la oportunidad de dar otro paso gigantesco en su lucha contra la viruela, esta vez en los países españoles de ultramar.

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

También en México y en los países de América, la viruela había empezado a sembrar y a diezmar la población.

El 13 de marzo de 1803, por vez primera, Francisco Requena, miembro del Consejo de Indias, solicitó  a Madrid, informes acerca de la posibilidad de extender la vacuna a los países de Ultramar.

Con suma urgencia, José Felipe Flores, médico de Cámara del Rey, elaboró el informe y añadió varias propuestas y recomendaciones de medidas y disposiciones que deberían tomarse para el mejor acierto de la empresa y la rápida implantación  de la vacuna en los territorios de Ultramar.

Francisco Xavier Balmis ofreció sus servicios y experiencia para llevar esta vacuna a todos los rincones del imperio español.

El principal problema era que en esos años, para llevarlas desde España hasta México  no había más medio de transporte que los barcos.  Los barcos más rápidos tardaban demasiado tiempo.

En España, la vacuna se transportaba de un lugar a otro protegida entre cristales. Pero, en un viaje largo a través del océano, en barcos que no tenían neveras de ultra congelación, las vacunas habrían llegado a destino, totalmente inservibles.

Entonces apareció el legendario ingenio español. Al doctor Balmis y a sus compañeros de profesión se les ocurrió la novedosa idea de seleccionar a un grupo de 22 niños de entre 3 y 7 años para utilizarlos como portadores de la vacuna, basándose en que los niños eran los que mejor reaccionaban a ella.

La tecnología que inventaron consistía en ir pasando de unos a otros el suero que sus cuerpos producían después de que se les inoculase en un pequeño corte en su piel, virus de viruela atenuado.

El rey Carlos IV autorizó en ese mismo año 1803, un gran proyecto que se denominó “Real Expedición Filantrópica de la Vacuna”.

Fue necesario resolver la selección del personal, la logística del transporte y la financiación de los gastos.

Los gastos de la Expedición estaban generados fundamentalmente por la financiación del barco y por los sueldos de los expedicionarios. Pero cualquier gasto valía la pena, no sólo desde un punto de vista humanitario, sino también a fin de evitar que la economía de los países afectados siguiera afectada por las numerosas muertes de contribuyentes.

Los preparativos de la Expedición se realizaron durante la primavera y el verano de 1803 y se orientaron en tres ejes de acción:

  • reclutar al personal que se iba a encargar de la misma;
  • contratar el barco que iba a desplazar a los expedicionarios desde la Península a los territorios de Ultramar;
  • determinar y elegir los criterios de la óptima conservación de la vacuna.

El personal de la Real Expedición de la Vacuna

Resultaba muy difícil la elección del personal cualificado. Después de oído el Dictamen del Consejo de Indias y del Consejo de Hacienda y de sus médicos de Cámara, el monarca decidió que la Expedición estuviera dirigida por el Médico de Cámara D. Francisco Xavier Balmis y por el doctor José Flores quien había elaborado el proyecto inicial de la Expedición.

Balmis era un individuo único y puso en funcionamiento todas sus cualidades: energía, tenacidad y grandes dotes de organización.

Como segundo en el mando quedó José Salvany, quien era todo corazón, entusiasmo y valor. No destacó como organizador, pero contribuyó eficazmente al éxito de la Expedición.

A ellos se unieron facultativos con formación médica, practicantes (2), cirujanos, barberos, enfermeros (3) y gente de mar.  A juicio de Francisco Balmis, eran preferibles personas que estuviesen capacitadas para las labores sanitarias y profilácticas, más que aquellas poseedoras de títulos.

La valiosa colaboración de Isabel Zendal.

Los organizadores de la “Real Expedición Filantrópica de la Vacuna” basaban todo el proyecto en los niños. Saldrían de La Coruña con una veintena de niños, que se irían inoculando el virus de la viruela bovina por turnos. Así los sueros de la vacuna llegarían “frescos” a los territorios de Ultramar.

Pero esto chocaba frontalmente con mucha gente, en especial con los grupos antivacuna. Era absolutamente necesario garantizar la salud y el cuidado de estos “angelitos” que iban a salvar a decenas de miles de personas.

Por este motivo, uno de los pilares en el éxito de la Expedición fue la Rectora del “Orfanato de la Caridad” de La Coruña, Isabel Zendal Gómez.

En la carta del 14 de octubre de 1803, que el Secretario de Gracia y Justicia del Reino, le dirigió al Presidente del Hospital de Caridad de La Coruña, del cual dependía “Orfanato de la Caridad”, le manifestó la voluntad del rey que la Rectora del Orfanato, doña Isabel Zendal Gómez, fuera incluida en la Expedición en calidad de enfermera.

En dicha carta, se especificaba que la Rectora recibiría sueldo y ayudas para que cuidara durante la navegación de la asistencia y aseo de los niños. Y que con esta disposición el malestar y “repugnancia” que muchos sentían, se aliviaría sabiendo que los niños quedaban al cuidado de una mujer de “probidad”.

Isabel Zendal Gómez dejó su puesto en el hospicio para hacerse cargo de los 22 niños que llevarían la vacuna. Fueron 6 niños venidos de la Casa de Desamparados de Madrid, otros 11 del Hospital de la Caridad de La Coruña y 5 de Santiago.

Cada niño recibió un hatillo, que contenía: dos pares de zapatos, seis camisas, un sombrero, tres pantalones con sus respectivas chaquetas de lienzo y otro pantalón más de paño, para los días más fríos. Para el aseo personal: tres pañuelos para el cuello, otros tres para la nariz y un peine; y para comer: un vaso, un plato y un juego completo de cubiertos.

Expedición
La actriz María Castro encarnó a Isabel Zendal en el telefilme “22 ángeles”, sobre la Expedición de la vacuna de la viruela. Crédito: web de publico.es del 15/03/2019

La vacuna debía ser llevada por niños que no hubieran pasado la viruela y se transmitía de uno a otro cada 9 o 10 días. Niños entre los que se encontraba Benito Vélez, de nueve años, hijo de Isabel Zendal.

Las normas de la Expedición indicaban claramente el cuidado que los niños debían ser bien tratados, mantenidos y educados. Y que al finalizar la Expedición serían devueltos a sus pueblos.

Nadie dudaba de que Isabel Zendal tuviera experiencia y cualidades sobresalientes. La designación de esta maravillosa enfermera sirvió para tranquilizar a todos en el sentido de que los niños estarían bien cuidados si estaban a cargo de la Rectora del Orfanato.

Elección del transporte y del derrotero de la Expedición

En un primer momento se pensó que la Expedición se transportara en buques correo de guerra por ser los más ligeros y por tener una comunicación frecuente con los territorios americanos. El criterio que motivó la elección de los barcos fue la velocidad.

La contratación de la corbeta María Pita se realizó en el puerto de La Coruña el 8 de octubre de 1803.

Corbeta María Pita
Corbeta María Pita, 1803. Crédito: Francisco Pérez, Bilbioteca Nacional de España.

El Capitán de la corbeta María Pita fue Pedro del Barco y España, natural de Somorrostro, Vizcaya. Marinero de brillante inteligencia, buen desempeño, y probada valía.

Una de las preocupaciones de las autoridades de la metrópoli fue la elección del derrotero de la Expedición y el lugar idóneo para la salida de la Expedición. A medida que se fue perfilando el proyecto se optó por salir desde el puerto de La Coruña.

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna zarpó con 37 personas, el 30 de noviembre de 1803, desde La Coruña.

La Real Expedición Filantrópica cumplió con su misión

La Expedición llegó a Santa Cruz de Tenerife, donde pasaron un mes vacunando.

La Expedición salió de Canarias el 6 de enero de 1804 y llegó a Puerto Rico el 9 de febrero de 1804.

La estrategia diseñada por Francisco Balmis funcionaba según lo previsto. Los niños, respondían bien al tratamiento. Con el pus extraído de las heridas que les provocaba la vacuna, los médicos obtenían material para inmunizar a decenas de personas.

Tras su escala en Puerto Rico, la Real Expedición Filantrópica llegó a Venezuela, Colombia y Filipinas, haciendo posible la vacunación de medio millón de personas.

Sobre todo, se consiguió consolidar un sistema de vacunación que permitió inmunizar a muchos millones más.

De esta forma fueron salvando de la viruela a miles de compatriotas en Puerto Rico, Cuba, Venezuela, Filipinas y México.

Aquellas poblaciones que recibieron a la Expedición pudieron constatar la eficacia de las vacunaciones. Dispensaron a los expedicionarios un trato excelente, los dotaron de alojamiento, agasajaron a los niños y los colmaron de regalos.

El viaje a bordo de la corbeta María Pita duró ocho meses y diez días y su labor fue reconocida rápidamente a su vuelta a España.

El Capitán de la corbeta María Pita, Pedro del Barco, fue ascendido a Teniente de Navío y recibió una pensión vitalicia.

El 7 de febrero de 1805 otra rama de la Expedición partió rumbo a Filipinas con un grupo de 26 niños, entre los que se encontraba el hijo de Isabel, y llegaron a Manila el 15 de abril de 1805.

Isabel Zendal acompañó siempre a sus chicos, llevando con valentía el excesivo trabajo y el rigor de los diferentes climas. Los niños contaban con ella en todo momento, como una tierna enfermera que los asistió enteramente en sus enfermedades.

En este nuevo recorrido, la Expedición vacunó directamente a unas 250 000 personas.

El 14 de agosto de 1809 la Expedición regresó a Acapulco. Isabel permaneció en Puebla con su hijo; ya no volvieron a España.

La Expedición cumplió su objetivo. Inmunizaron a medio millón de personas, levantaron centros para que siguieran con las vacunaciones y lograron para los niños un futuro mejor.

Su labor provocó la admiración del mundo. La joven enfermera Isabel Zendal, única mujer de la Expedición y pieza fundamental del proyecto  fue la primera enfermera de la historia que fue una pieza clave en una misión internacional.

Reconocimientos a la enfermera Isabel Zendal

Durante demasiado tiempo, la hazaña de Isabel Zendal pasó al olvido y para muchos sigue siendo una desconocida.

Isabel Zendal merece que su nombre sea reconocido y que su vida nunca sea olvidada.

  • La Escuela de Enfermería de San Martín de Texmelucan en Puebla lleva el nombre de Isabel Zendal.
  • La escritora española María Solar en su libro «Los niños de la viruela» relata la historia de Isabel Zendal Gómez como directora del orfanato y de cómo pasó a formar parte de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna.
  • Desde 1974 el gobierno de México concede el Premio Nacional de Enfermería “Cendala Gómez” en su honor.
  • El 30 de noviembre de 2003, con motivo de los 200 años de la expedición, en el puerto de La Coruña se levantó un monumento en homenaje a los niños huérfanos que partieron en la expedición, obra de Acisclo Manzano.
  • La novelista Julia Álvarez escribió un relato de ficción (“Saving the World”) sobre la expedición Balmis desde la perspectiva de Isabel Zendal Gómez. (2006).
  • El escritor y periodista Javier Moro escribió en 2015 una fantástica novela sobre la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (“A flor de piel”). La novela está llena de aventuras donde la figura principal es Isabel Zendal y sus viajes por las colonias españolas portando la vacuna de la temida viruela.
  • Isabel Zendal Gómez fue nombrada hija predilecta del ayuntamiento de Ordes por unanimidad de la corporación local, en sesión celebrada el 30 de noviembre de 2016.
  • En 2016 la “Fundación para el Desarrollo de la Enfermería” entregó el premio especial al documental «Isabel Zendal, la enfermera que cambió el rumbo«.
  • La “Asociación Isabel Zendal” nació en La Coruña en octubre de 2016 con el objetivo investigar, difundir y promover, en los ámbitos local, nacional e internacional, el protagonismo de Galicia en la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna.
  • El ayuntamiento de La Coruña dio su nombre, Isabel Zendal Gómez, a una calle de la ciudad, el 5 de diciembre de 2017.
  • En 2017 el Sindicato de Enfermería en Galicia denominó a los premios que entrega en su “Encuentro Científico Gallego de Enfermería y Fisioterapia” con el nombre de Premios Isabel Zendal.
  • En 2018 la Universidad de La Coruña y Círculo Escéptico crearon los Premios Isabel Zendal para el fomento del pensamiento crítico.
  • En 2018 se publicó el cómic «Nuevo Mundo. Isabel Zendal en la expedición de la vacuna» cuyo autor es El Primo Ramón.
  • El nombre de Isabel Zendal fue incluido en la “Tabla Periódica de las Científicas” que conmemoró en el 2019 el Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos, por celebrarse el 150º aniversario de la publicación de Mendeléyev.
  • En 2019 El SUMMA 112 entregó los Galardones Isabel Zendal de Enfermería.

    Hospital Isabel Zendal
    «Hospital de Emergencias, Enfermera Isabel Zendal». Crédito: web alcabodelacalle.es

El 1º de diciembre de 2020, el gobierno de la Comunidad de Madrid inauguró un moderno hospital de emergencias que se ha construido en un tiempo record de tres meses, para atender en caso de epidemias, como la del Covid-19.

El nuevo hospital se denomina «Hospital de Emergencias, Enfermera Isabel Zendal«.

Es un centro diseñado para gestionar pandemias, pero que también ayudará con la gripe, complementará la red hospitalaria y aliviará las listas de espera.

Tiene 80.000 metros cuadrados de superficie construida y cinco pabellones de 10.500 metros cuadrados cada uno.

Tres pabellones son de hospitalización, con capacidad para unos mil pacientes y 50 camas en la unidad de cuidados intensivos (UCI).

El gobierno de Madrid decidió dar al nuevo hospital el nombre de esta mujer extraordinaria: Isabel Zendal.

 

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